| EL EXTRAVIADO TRATADO
HAY-BUNAU VARILLA
El grupo de insurrectos, que estaban planeando un movimiento
separatista de Colombia, tuvo su primera reunión en
una finca de los hermanos Arias ( Pedro y Ramón ),
en las afueras de la ciudad de Panamá, hacia finales
de julio de 1903.
Además de los señores ya citados, se encontraban
varios familiares de los señores Arango, don Carlos
C. Arosemena y empleados del Ferrocarril de Panamá
( Herbert Prescott, segundo superintendente, Arosemena, ingeniero
civil, Arango, abogado. ).
El total de asistentes fue alrededor de veinticinco.
A este primer conclave no asistió el doctor Amador
Guerrero, quien se unió al movimiento a principios
de agosto.
Los gérmenes independistas estaban en la mente de
todos los panameños, que fincaban sus esperanzas en
la aprobación del Tratado del Canal de Panamá,
( Herrán-Hay ) entre Colombia y los Estados Unidos.
El Senado colombiano se reunió en sesión extraordinaria
el 20 de junio de 1903 y después de varios días
de grandes y fuertes discusiones, lo rechazó de forma
unánime, el 12 de agosto del mismo año.
El gobierno del país sureño, había recibido
toda clase de mensajes, indicativos de lo peligroso que resultaría
dar tal paso, que inclusive se percibía como la pérdida
del Istmo de Panamá y la creación de una nación
soberana, que entonces firmaría un tratado directamente
con los Estados Unidos.
Como se puede apreciar por las comparaciones de las dos fechas
( finales de julio y 20 de agosto de 1903 ), transcurrió
todo un mes, después de la primera reunión de
los “conjurados”, como decía auto llamarse
el grupo panameño y el rechazo del tratado
por el Senado colombiano.
Los istmeños habían iniciado sus movimientos,
basados en la supuesta negación de dicho tratado, que
significaría el verdadero y total colapso económico,
social y educacional de Panamá.
Una vez ocurrida esta unánime megativa, vino la secesión
panameña el 3 de noviembre de 1903 y la creación
de la nueva república.
La Junta de Gobierno Provisional ( Amador Guerrero, Boyd
y Tomás Arias ), bajo serias amenazas y chantaje, tuvo
que nombrar a Philippe Bunau Varilla, como el primer Enviado
Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Panamá
ante el gobierno de Estados Unidos.
En forma apresurada, se firmó el Tratado Hay-Bunau
Varilla , el 18 de diciembre de 1903, justamente, dos horas
antes de la llegada de una Comisión que se enviaba
a Washington, para asesorar al representante diplomático
panameño.
Ya consumado este hecho, a pesar de las vehementes protestas
de los enviados panameños, se remitieron dos originales
( texto en inglés ) del Tratado hacia Panamá,
en el vapor City of Washington y con las mayores medidas de
seguridad.
Las presiones de Bunau Varilla sobre la Junta de Gobierno
Provisional, hacia una inmediata ratificación surtieron
un rápido efecto, ya que al día siguiente de
la llegada del Tratado a Panamá el 1 de diciembre,
fue enviado de regreso a Estados Unidos, también con
las mismas medidas de seguridad.
Solo que, en estos momentos, la Junta de Gobierno Provisional,
no muy experta en asuntos protocolares, y temiendo una nueva
patraña del hábil francés, rehusó
aceptar las instrucciones que les sugería nuestro diplomático
y que señalaban un rápido retorno de uno solo
de los ejemplares, pero en vez de lo indicado, y por razones
nunca muy bien comprendidas, se mandaron a Washington ambos
originales.
Es conveniente destacar que nunca se hizo una traducción
al castellano, sino varios años después.
Los Tratados fueron igualmente ratificados por el Senado
de Estados Unidos y reposaron por muchos años en algún
lugar de la Cancillería norteamericana.
A inicios de 1932 y por gestiones del Dr. Ricardo J. Alfaro,
entonces Ministro de Panamá en Washington, finalmente
se envió a Panamá el correspondiente ejemplar
de este importante documento, que permaneció muy solo
en alguna esquina de la Chancillería de los Estados
Unidos.
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