| EL PROBLEMA DE LA ALCOHOLINA
EN 1934 Y LA PRIMERA HUELGA DE TRANSPORTE
El 3 de julio de 1934, el país conoció de
una decisión de la Junta Central de Caminos( antecesora
del actual Ministerio de Obras Públicas), de poner
inmediatamente en vigencia un Decreto Ejecutivo del 17 de
agosto de 1933, que elevaba en 16 centavos el valor de gasolina
importada para uso como carburante, o sea que se vendería
a 30 centavos.
Cabe aclarar, que dicha Junta era también, en aquellos
tiempos, el ente regulador en asuntos de transporte.
La medida puesta en práctica por el Gobierno Nacional,
iba dirigida a favorecer el uso de la alcoholina, una mezcla
de alcohol de melaza y gasolina, que se vendería a
25 centavos el galón.
El mismo decreto señalaba un precio de 8 centavos
para la gasolina importada, con miras a ser usada exclusivamente
para la citada mezcla.
El inesperado paso tomado por la Junta Central de Caminos,
provocó de inmediato una ola de protesta en todo el
país, aunque tuvo algunas opiniones favorables, tal
como lo exteriorizó el Club Rotario de Panamá,
durante la sesión regular de la semana, celebrada en
el Century Club de la ciudad capital.
Los Rotarios escucharon la palabra autorizada del Ing. Leopoldo
Arosemena, expresidente del Club, explicando que durante un
año, la Junta Central estuvo llevando a cabo diversas
pruebas en su equipo rodante, para determinar la seguridad
de la nueva mezcla.
El mismo Ing. Arosemena, explicó que durante seis
meses empleó en su propio automòvil la alcholina,
permaneciendo el motor en perfectas condiciones, lo cual fue
comprobado por medio de un minucioso examen por mecánicos
especializados.
Asimismo, hubo informes de algunas partes del interior de
la República, donde abogaban en favor de la alcoholina,
provenientes de regiones dedicadas al cultivo de la caña
de azúcar, ya que verían estos agricultores,
incrementar la venta de sus mieles.
Por otra parte, los importadoes y vendedores de gasolina,
los transportistas y propietarios de taxis y autos particulares,
comenzaron a promover ciertos movimientos iniciales, para
decretar su protesta por el aumento a 30 centavos.
En el país había una super abundancia del alcohol
de melaza, ya que no se empleaba para la fabricación
de licores y se pensaba que el Gobierno Nacional, comprara
todo de ese excedente.
Ya la Junta Central de Caminos había adquirido unos
15000 galones que se necesitaban para la producción
de un total de 300.000 de alcoholina, cantidad calculada para
mantener el consumo mensual..
Para evitar la especulación con el nuevo carburante,
la Junta decidió vender el alcohol a precio de costo
.Como aparentemente, no se vislumbraba ninguna solución
inmediata al problema , los transportistas mediante una resolución
aprobada en Asamblea General, decidieron ir a una huelga general,
para iniciarse el lunes 9 de julio, y al mismo tiempo, plantearon
su decisión de no usar para nada la alcoholina en ninguno
de sus vehículos.
Después de casi 36 horas de la paralización
del transporte, hubo una reunión del presidente Harmodio
Arias M., con la mediación de la Cámara de Comercio
de Panamá, integrada por los señores Tomás
H. Jácome, Eduardo de Alba, José M. Berrocal,
Leonardo Villanueva Myers, Sabas A. Villegas y representantes
del Gremio de los Choferes.
La fórmula conciliatoria presentada al presidente
Arias fue:
1. “Que el Poder Ejecutivo garantice que a partir
del día de mañana ( 11 de julio) el costo
de la gasolina en las bombas de esta ciudad será
de B/ 0,25 por galón, precio igual al que rige actualmente
en la ciudad de Colón.
2. Que para facilitar el conocimiento del nuevo carburante
denominado “alcoholina”, el Poder Ejecutivo
establezca durante un período prudencial, que bien
puede ser de 90 días, un precio inferior al de la
gasolina, que bien puede ser de 0.21, pudiendo el gobierno
establecer ese expendio por su cuenta, con el objeto de
evitar los cuatro centavos que los intermediarios obtienen
de utilidad por ese servicio.
De ser aceptadas las anteriores proposiciones, nos comprometemos,
a nuestra vez, a dar por terminada la huelga inmediatamente.
La directiva del Gremio de Choferes: Leopoldo Cordero A.,
Antonio Barreto, Carlos Rodríguez G. y Manuel M. Tuñón”.
Este fórmula de arreglo también fue aprobada
por los representanters de los expendedores de gasolina.
Parecía un arreglo justo para ambas partes, pues el
Gobierno se redujo en cinco centavos sus aspiraciones y los
choferes aceptaron un aumento de cinco. Algo así como
encontrarse en la línea media.
Como el Gremio de Choferes había manifestado en su
resolución de Asamblea General, que no aceptaría
ningún incremento mayor de 20 centavos por galón,
se consideraron desfraudados y entregados por sus representantes,
al aceptarse la fórmula conciliatoria. De hecho, se
desataron numerosas protestas contra ellos, que determinaron
la renuncia irrevocable de los miembros de la Directiva, ya
mencionados, y de otros que se solidarizaron con ellos.
La directiva del Gremio de Choferes envió una carta
donde manifestaban:” desde este momento, nosotros los
suscritos, miembros de dicha directiva y aquellos del Comité
de Huelga, quienes son solidarios, hemos presentado nuestra
renuncia con carácter de irrevocable de los cargos
que veníamos desempeñando en el Gremio de Choferes
de Panamá, en huelga hoy, para conseguir la rebaja
de la gasolina.
Nuestra renuncia se debe a la inconformidad de una gran mayoría
de los componentes de dicho gremio, de nuestra gestión
hecha ante su Excelencia el Presidente de la República,
que dió por resultado aceptar como condiciones rebajar
el precio de la gasolina a 0.25 el galón. Condiciones
que nosotros hemos considerado satisfactorias para el Gremio,
debiendo suspender la huelga”.
La alcoholina no tuvo ningún futuro en Panamaá,
ya que no recibió acogida por el público y pronto
el gobierno también se olvidó del asunto, pero
si fue determinante para que tuviera lugar la primera huelga
de transporte en nuestro país. |