| INVESTIDURA DE MARCOS
G. MCGRATH COMO ARZOBISPO DE PANAMA
La campaña politica de 1968 que se llevó a
cabo en nuestro país, habìa sido arduamente
disputada por los diferentes bandos políticos, hasta
que finalmente fue declarado como Presidente de la Repùblica,
el Dr. Arnulfo Arias M.
La toma de posesiòn tuvo lugar el 1 de octubre, para
ser derrocado, por un incruento golpe militar, diez días
más tarde.
Desde el 24 de abril de 1964, el hasta entonces Obispo de
Chiriquí y Bocas del Toro, fue nombrado como Arzobispo
de Panamá, para llenar la vacante producida por la
muerte de Monseñor Francisco Beckman.
Clavel tuvo el honor de ser el primer panameño en
ocupar tan alto cargo eclesiástico.
El nuevo prelado, genuino interiorano, provenía de
una distinguida familia de Cañazas, provincia de Veraguas
y se desempeñaba como la cabeza de la Iglesia Católica,
cuando el país se encontraba en medio de los acontecimientos
relacionados con las tórridas elecciones de 1968, que
mantuvieron a la nación en una verdadera crisis.
Con motivo de una severa epidemia de gripe que azotó
al país, Monseñor Clavel se interesó
mucho por la situación hasta visitar al Ministro de
Salud, para que le explicara los pasos que se estaban tomando
en el control de la enfermedad y aprovechó igualmente
para preguntar sobre las medidas que se emplearían
para habilitar el Hospital de Cañazas, su pueblo natal.
Sin hacer manifestaciones directas de un apoyo al presidente
Arias, se daba por descontado que no dejaba de simpatizar,
por lo menos discretamente, con esta línea de acción.
Para un Arzobispo que se encontraba en plena actividad,
la renuncia de su cargo que presentó el 31 de diciembre
de 1968, ante el Papa Paulo VI, resultó una sorpresa
para todos. “razones eclesiásticas y personales”,
fueron aducidas para tomar esa decisión, pero igualmente
sería ingenuo pretender que algunos motivos de índole
político, no se vieron envueltas en dicha renuncia.
El 10 de enero de 1969, los dirigentes luteranos, episcopales,
metodistas y bautistas, dirigieron una carta a Monseñor
Clavel, que en parte decía:” hemos quedado profundamente
entristecidos al conocer mediante la prensa, la noticia de
su renuncia al puesto de Arzobispo de Panamá y hemos
acudido a este medio para hacer al conocimiento de Ud., los
sentimientos que al respecto nos conmueven al contemplar lo
que para nosotros representa una pérdida intempestiva
y sensible.”
Ud. Monseñor Clavel, ha sabido, durante los años
en que desempeñaba las funciones arzobispales, ganarse
el respeto y la confianza de todos los sectores de las diferentes
iglesias y movimientos no católicos romanos existentes
en nuestra República”.
“No quisiéramos dejar pasar esta oportunidad
para recordar con gratitud las gestiones suyas en favor de
la moralización y el rescate de la vida nacional durante
los momentos más difíciles de crisis en la vida
pública de la nación. Es bien sabido que al
emprender una acción apostólica de esa índole,uno
se expone a muchos riesgos, sobre todo a que otras personas
interpreten mal los motivos de tal acción, sin darse
cuenta de la equivocación. Tal falta de comprensión
figura entre los componentes de la cruz, en que el discípulo
de Jesucristo está llamado a llevar y Ud. también
ha sabido aceptar tales consecuencias de su labor apostólica
con ecuanimidad y paciencia,sin perder la amplitud de criterio
que le caracteriza”.
A pesar del tono mesurado y de frases muy cuidadosamente
escogidas, este comunicado de los dirigentes eclesiásticos
no católicos, dejaba entrever, con acentuada sutileza,que
se pudo interpretar equivocadamente algunas gestiones de Monseñor
Clavel ante los momentos difíciles recientemente pasados
en Panamá.
Se observa entonces, que un ingrediente político
( grande o pequeño), jugó un papel (preponderante
o no) en la renuncia del citado arzobispo.
Un numeroso grupo de asociaciones cívicas inicia
un movimiento para enviarle al Papa una nota, solicitándole
no acepte la renuncia de Monseñor Clavel o que lo mantenga
en alguna posición en Panamá.
Sin embargo, el Papa acepta la dimisión presentada
y nombra a Marcos A. McGrath para el cargo de nuevo arzobispo
y que se anuncia en esta ciudad, el 10 de febrero, mediante
comunicado del Nuncio Apostólico, Monseñor Antonino
Pinci y del tenor siguiente: “ Su Santidad Paulo Vi,
felizmente reinante, se ha dignado nombrar Arzobispo de Panamá,
a su Excelencia Reverendísima, Monseñor Marcos
A. McGrath, actual Obispo de Santiago de Veraguas”.
Se convirtió de esta manera en el segundo ciudadano
de Panamá en ocupar el cargo de Arzobispo de Panamá.
McGrath era el Obispo de Veraguas, donde había realizado
una excelente labor al frente de su diócesis y había
sido el iniciador y guía de una serie de estudios que
culminaron en el llamado Plan de Veraguas, con miras a ofrecer
soluciones para diferentes problemas que afectaban a esa región.
Igualmente el prelado era el Vice Presidente de la Conferencia
Episcopal Latinoamericana, que tuvo una reunión general
en Bogotá, simultánea a la primera visita del
Papa Paulo VI a esa área geográfica.
Al conocerse esta designación, el primero en ofrecerle
sus felicitaciones fue Monseñor Clavel al declarar
“Me siento muy contento de que mi sucesor en el Arzopado
de Panamá sea Monseñor McGrath, quien como Obispo
de Santiago de Veraguas, ha demostrado su interés por
todos los problemas de nuestro país. Yo le daré
todo mi respaldo en el puesto que la Santa Sede me designe
para el futuro”.
Al despedise del pueblo veraguense, el Obispo McGrath, dirigió
una declaración que en parte decïa:”Monseñor
Clavel mismo me ha dicho, como también lo hizo al clero
de Panamá, que su renuncia se debe a razones eclesiásticas
y personales, que no se relacionan a los eventos políticos
que afectaron al país en 1968, siendo que su intención
de renuncia estuvo tomada anteriormente a estos incidentes.
Es bueno que los católicos se enteren de esto, para
que no haya interpretaciones a versiones inexactas de lo ocurrido”.
“No es fácil para mí, dejar el puesto
de Veraguas. Durante estos cinco años me he identificado
con la provincia, con vosotros, íntimamente con el
clero, los religiosos y religiosas, tanto laicos, tantas comunidades
y campos. sto ha sido mi hogar y mi familia y el rebaño
en que el Señor me ha colocado, un rebaño mayormente
pobre, pero casi siempre bueno, deseoso de mejorar, fácil
de querer. Nunca podría dejar esto.Los ojos no verán,
pero el corazón seguirá sintiendo.
Monseñor McGrath tomo posesión de su alta
investidura el 19 de febrero de 1969, en ceremonia privada,donde
se encontraban presentes MonseñorJesús Serrano,
Obispo de Colón, Monseñor Ambrosio Lewis, Obispo
Auxiliar de Panamá y los miembros del Consejo de Consultores
Arquidiocesanos.
Em la ceremonia aludida, se leyó la carta de nombramiento
de la nueva autoridad de la Iglesia Panamneña. Monseñor
Clavel dirigió unas palabras donde hizo gran elogio
del nuevo arzobispo y el gusto quqe sentìa al entregarle
la responsabilidad del manejo del cargo.
Monseñor McGrath realizó la aceptación
del cargo en latín y luego rezó de rodillas
el Credo.
De esta manera, se habìa convertido en el segundo panameño
en ser Arzobispo de Panamá.
La nueva autoridad de la iglesia panameña, dirigió
unas breves palabras haciendo énfasis en el trabajo
de equipo y cooperación entre obispos, sacerdotes religiosos
y laicos, para proseguir con las tareas de la iglesia.
Como dato curioso, su primera actividad oficial consistió
en la entrega de diplomas, en la ceremonia de graduación
del Instituto PanAmericano de esta ciudad.
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