| ABOLICION
DEL EJERCITO PANAMEÑO EN 1904
La separación
panameña de Colombia en noviembre de 1903, ( el término
secesión es el correcto, pero no el de más corriente
uso) fue un acto bélico de menor cuantía, en
lo referente a pérdidas de vidas humanas, aunque hubo
momentos muy críticos, que pudieron llevar a soluciones
explosivas, sobre todo en la ciudad de Colón, que afortunadamente
fueron tratadas y solucionadas con buen juicio y diálogo
productivo, que lograron impedir que toda la situación
llegara a " mares de cadáveres".
El general
Esteban Huertas, jefe del ejército colombiano destacado
en Panamá, resultó ser la figura clave en el
momento decisivo, con el arresto de los generales Tovar y
Amaya, del Batallón Tiradores.
La popularidad
innegable del jefe castrense y también de toda la tropa,
no permitieron que se desarrollase un sentimiento antimilitarista
de inmediato en el pueblo.
No obstante,
a menos de un mes de la gesta independentista, ya se empezaba
a sentir el sentimiento crónico de malestar que produce
un ejército, no solo con su innegable cuota de
de poder, sino también por los gastos económicos
que siempre acarrean.
Los políticos,
enmarcados dentro del opositor Partido Liberal, no dejaban
pasar un solo momento en hostigar las acciones del gobierno
y al mismo tiempo tratar de ganarse la simpatía y amistad
del general Huertas, mediante halagos a su personalidad, regalos,
invitaciones a fiestas y frecuentes brindis, que el jefe del
ejército aceptaba con un marcado grado de alegría.
El culto
a la personalidad del General se estaba haciendo en forma
abierta y con insinuaciones que invitaban a un golpe de estado.
Para los
primeros cuatro meses de 1904, el Ministro de los Estados
Unidos en Panamá, William Buchanan, viendo como se
iban desarrollando los acontecimientos, opinó que el
ejército panameño debía ser eliminado
y convertido en una guardia rural, con labores meramente policivas
y sin mayor poderío, para evitarle graves trastornos
en el futuro al gobierno legalmente constituido.
En noviembre
de 1904 y pasadas las conmemoraciones del primer aniversario
de vida independiente, el general Huertas envió una
fuerte carta al presidente Amador, donde se identificaba con
las opiniones del partido opositor y al mismo tiempo exigía
la destitución de los Ministros Tomas Arias ( Relaciones
Exteriores ) y Nicolás Victoria J. ( Educación
), por no estar desempeñando con acierto y patriotismo
sus respectivas carteras.
El presidente
Amador se encontraba en una delicada situación y favorecía
la abolición del ejército, pero en verdad, no
sabía como enfrentarse al problema.
Como se
vivía en un tenso ambiente, a la oposición les
llegó un mensaje que los Estados Unidos verían
con el mayor desagrado, cualquier intentona de derrocar al
legítimo gobierno de Panamá.
En la
misma fiesta del 3 de noviembre, el general Huertas fue el
orador principal y lanzó desde allí, una proclama
al pueblo, donde prácticamente se auto dibujaba como
el futuro jefe de gobierno de Panamá, después
de concluido un golpe de estado.
Sin embargo,
la reelección del presidente Theodore Roosevelt en
los Estados Unidos, le dieron un respiro a los atribulados
momentos que vivía el presidente Amador y su gobierno.
A pesar
de este innegable apoyo por parte del gobierno norteamericano,
una semana después fue abortado un golpe, liderizado
por el general Huertas, llegando casi al arresto del presidente
Amador, que fue salvado por consejos del Encargado de Negocios
de Estados Unidos, Mr. Lee.
,
El nuevo Embajador de los Estados Unidos, también concurría
con la opinión anteriormente expresada por su antecesor,
idea que de inmediato acogió el presidente Amador y
su gabinete, ordenando la destitución del general Huertas
y la abolición del ejército.
Después
que el presidente le solicitara la renuncia, muchos amigos
del general le aconsejaban que se resistiera y no presentara
su dimisión, pero ante la realidad del apoyo norteamericano
al régimen constitucional, terminó por ceder.
En esos
momentos el ejército de Panamá estaba constituido
por unos 250 hombres armados, que sin lugar a dudas, era una
respetable fuerza en esos momentos.
A los
soldados se les prometió un mes de salario, pagado
en dos partidas, que aceptaron a regañadientes y con
visibles muestras de rebeldía en algunos casos, pero
que al final todos llegaron a aceptar.
Al general
Huertas se le ofreció una pensión mensual, como
una jubilación, que al principio rechazó, pero
que luego, después de pensar bien los hechos, también
aceptó y se retiró a una finca de su propiedad
en Aguadulce, provincia de Coclé.
Panamá,
apenas un año de haber realizado su separación
de Colombia, tuvo un intento de golpe de estado, que por fortuna
no llegó a materializarse. |