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PRIMER RECONOCIMIENTO DE LA SOBERANIA TITULAR DE
PANAMA
Al momento de la secesión panameña de
Colombia, el 3 de noviembre de 1903, la enseña patria fue paseada,
ondulante y victoriosa, por todo el territorio nacional.
Cuando los Estados Unidos adquirieron las posesiones
francesas del Canal, el 4 de mayo de 1904, se izó en el edificio de
oficinas de la Compagnie Nouvelle , la bandera de las barras y las estrellas,
en una ceremonia breve y muy sencilla, seguida de cortas palabras del Teniente
Mark Brooke, que indicaban, claramente, quienes iban a ser los verdaderos
dueños de la nueva Zona del Canal.
Para este importante acto, ni siquiera fue notificado
el recién electo presidente Amador Guerrero.
Por otra parte, jamás existió una
declaración que prohibiera levantar la bandera panameña,
máxime cuando el edificio adquirido por el país norteño,
se encontraba en suelo de Panamá, país firmante con los Estados
Unidos del Tratado Hay-Bunau Varilla.
Desde los momentos iniciales, se observaron los
gérmenes de futuras complicaciones en las interpretaciones de ambos
gobiernos, referentes al espinoso tema de la soberanía.
La nación panameña, a través de
su existencia como nación libre y soberana, siempre mantuvo,
expresándolo en diferentes foros internacionales, que jamás
había cedido ese derecho.
Y así fueron transcurriendo los años,
inmersos en eterno pugilato sobre este argumento, hasta llegar al 16 de
septiembre de 1960, una fecha extraordinaria en la Historia panameña,
cuando el presidente Dwight D. Eisenhower, aprobó la Orden Ejecutiva que
mandaba izar, diariamente, la bandera de Panamá, al lado de la
norteamericana, en la Plaza Shaler.
El lugar seleccionado era bien estratégico,
pues se encontraba localizado cerca del límite Panamá-Zona del
Canal, en las inmediaciones del Palacio Legislativo de la ciudad capital.
Inmediatamente recibida dicha Orden, se empezó
la remodelación de la Plaza, también denominada Triángulo,
con el objeto de prepararse para la ceremonia de elevar en idénticos
mástiles ambas banderas.
Para no perder el protagonismo eterno que desean
mantener, a como dé lugar, los cabeza-calientes de esos tiempos,
protestaron porque las dos astas de la Plaza Shaler, se encontraban muy cerca
del límite con la Zona y pedían que fueran levantadas en un sitio
más alejado de los puntos limítrofes. Así, como
también exigían que se hiciera lo mismo en la ciudad de
Colón.
Por supuesto, que nadie le dio mucha importancia a
esta desabrida queja, representando más bien un hecho para ganar
notoriedad, tanto es así, que Aquilino Boyd, un probado e inteligente
líder nacionalista, mencionó que no importaba el sitio donde
permaneciera nuestra enseña, sino el incontrastable hecho, de haberse
promulgado este reconocimiento, de una manera clara y definida.
El Embajador de Estados Unidos en Panamá,
Joseph S. Farland, se dirigió, el mismo día 16 de septiembre de
1960, al Palacio de las Garzas, para entregarle personalmente al presidente
Ernesto de la Guardia, la respectiva Orden Ejecutiva.
También se indicaba que esta acción, no
se debía interpretar como modificativa de ningún punto de los
Tratados.
La ciudadanía de Panamá opinó de
manera favorable ante la postura asumida por los Estados Unidos,
considerándola como un paso muy conciliador, dirigido hacia un mejor
entendimiento y a resolver puntos de fricciones entre ambos países.
Luego de largos 56 años ( 1904 a 1960 ), la
bandera panameña, volvió al territorio patrio para ondear
libremente sobre la Zona del Canal.
Ese 16 de septiembre de 1960, marcó un firme
paso hacia delante, en nuestras luchas sobre el Canal de Panamá.
Este hecho no se llegó a justipreciar en su
total dimensión, en el instante mismo cuando sucedía, tal vez,
por la proverbial incredulidad del panameño o porque quedó
atónito por la acción legal llevada a cabo.
No obstante, en los Estados Unidos, los senadores
Armistead I. Selden Jr., Demócrata ( Alabama ) y Styles Bridges,
Republicano (New Hampshire), fueron acervos críticos sobre el citado
tema de las banderas ondeando en la Zona. El primero consideró que no
existía ninguna razón para tal autorización y que "
generaciones futuras de panameños mirarían a este "act of grace"
( acto de concesión) como un gran primer paso en la entrega de los
derechos del Tratado."
Bien proféticas estas declaraciones emitidas en
1960 !
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