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EL TRAGICO ACCIDENTE DEL CORONEL ARMUELLES Y OTROS
EN PEDREGA.
Para inicios de 1921, la nación panameña
entera se encontraba en estado de guerra con Costa Rica, a causa de un
diferendo de tierras, originado por la opinión jurídica del Juez
White de los Estados Unidos, que cercenaba buena parte del territorio
nacional.
La euforia por los los triunfos alcanzados por las
tropas panameñas en los combates que se llevaron a cabo en Coto, era
compartida por la nación entera y los partes de guerra, eran seguidos
con gran avidez por el público.
Con el propósito de ayudar a sufragar los
gastos de la campaña bélica, aw wmiriweon unos Bonos del
Empréstito de Defensa Nacional, que se ofrecieron al mercado, con un
rendimiento del 8% anual y que tuvieron una gran acogida en el público-
Todo el movimiento nacional giraba en torno de la
acción militar, que acariciada por las mieles de la victoria y de la
respuesta ciudadana a esta contingencia, mantenía la unidón de
todo el país, bajo la dirección del presidente Dr. Belisario
Porras.
Dentro de este ambiente de alegría generaluna
nube negra de dolor, vino a entrometerse en la realidad nacional.
El 18 de marzo de 1921, se produjo un accidente
ferroviario en el puerto de Pedregal, con el saldo de cuatro muertos y algunos
heridos.
Entre los fallecidos, todos héroes de la guerra
de Coto, estaban el Coronel Tomás Armuelles A., Coronel Benjamín
Zurita, Capitán Arcadio Porto y Ayudante Francisco Durán,
oficiales del Ejército de Defensa Nacional.
Entre los heridos se encontraban el Coronel A.R. Lamb,
Inspector General de la Policía Nacional, quien había ofrecido de
inmediato sus servicios al esfuerzo bélico panameño y el
Capitán Yebras. El primero de los mencionados, se informó al
principio que presentaba serias heridas, llegándose a decir que
tenía una posible fractura del hueso occipital. El Capitán
afortunadamente, solo salió con heridas superficiales en la nariz.
El General Manuel Quintero V., jefe del
Ejército panameño, le dirigió un telegrama a la esposa del
oficial norteamericano en los siguientes términos:
"El señor Lamb despertó esta
mañana muy aliviado. No hay temor alguno por su estado y no tiene por
qué alarmarse, pues la condición de su esposo noes tan mala como
se creyó al principio. Le enviaremos a Panamá en el primer barco
que sale de aquí hoy, para que se le prodigue la debida atención
médica en esa ciudad".
El accidente se suscitó cuando el vagón
donde iban los seis pasajeros y muchas cajas de municiones, se
desenganchó de los otros carros del convoy y empezó a tomar gran
velocidad, cayendo con enorme fuerza hacia las aguas del estero.
Todo fue tan rápido que todavía
permanecían en el muelle muchas personas que habían ido a saludar
a los oficiales y tropa.
El Coronel Lamb declaró que al precipitarse el
vagón hacia el vacío y caer al estero, los seis ocupantes fueron
llevados al fondo en forma muy rápida y que luego las pesadas cajas de
municiones, los aprisionaron y comprimieron a todos. El pudo escapar y nadar
hacia la puerta del vagón y subir a la superficie. Pocos segundos
después vió surgir al Capitán Yebras.
Los otros cuatro desafortunados quedaron atrapados
dentro del carro del ferrocarril, pereciendo ahogados. Los esfuerzos que se
realizaron para rescatarlos con vida resultaron totalmente inútiles.
Los militares fallecidos fueron enterrados en la
ciudad de David, con todos los honores y pompas fúnebres, asistiendo
todas las tropas de la expedición, las autoridades de la Provincia de
Chiriquí y la población entera de David y localidades
aledañas.
La bandera a media asta apenas flotaba, pues hasta el
viento de verano había desaparecido en medio de tanta tristeza y dolor.
La Policía Nacional decretó un luto
general durante nueves días.
Hubo numerosas resoluciones expresando el sentimiento
de pena de muchas de las provincias de la República de Panamá,
especialmente de Colón que dice:
El Gobernador de la Provincia de Colón, en uso
de sus facultades legales:
Considerando:
que se ha tenido conocimieento de la infausta noticia
del fallecimiento del señor Don Tomás Armuelles A.,
Capitán de la Policía Nacional, ubicada en la Provincia de
Chiriquí,
que el Capitán Armuelles A., era el Jefe de la
Policía en esta Sección de la Repñublica, donde supo
distinguirse tanto por su ejemplar conducta como en cumplmiento de sus deberes,
que el Capitán Aarmuelles A., en la pasada
Guerra Internacional prestó importantes y meritorios servicios a la
Patria como buen ciudadano panameño y
que es un deber conocer los méritos de los
panamneños distinguidos,
Decreta;
Artículo 1. Lamentar la muerte del
Capitán de la Policía Nacional señor don Tomás
Armuelles A., y presentar su conducta como modelo a sus conciudadanos.
Artículo 2. El Pabellón Nacional
permanecerá izado a media asta por tres días en las oficinas
públicas de esta Provincia en señal de duelo y los empleados
públicos de ella llevaran luto por igual término,
Artículo 3. Copia de este Decreto con nota de
condolencia de estilo y con las firmas autógrafas, será enviado a
la familia del extinto.
Dado en Colón a los diez y ocho cías del
mes de marzo de mil novecientos veine y uno.
El Gobernador R.S. Arcia
El Secretario Cristóbal de Urriola
El puerto panameño que se encuentra en el
Pacífico y es la importante ruta marítima para la
exportación del banano, fue denominado Puerto Armuelles, para honrar
así, la memoria de tan preclaro y pundunoroso militar.
Los únicos sobrevivientes de la tragedia,
Coronel Lamb y Capitán Yebras, siguieron un período de franca
convalescencia.
El Dr. Lamb fue embarcado en el remolcador Gorgona con
rumbo al puerto de Balboa, donde llegó el 20 de marzo, recibido por un
crecido número de sus amistades y de inmediato trasladado al Hospital
Panamá, para mejores controles médicos
El Capitán Yebras, esperó hasta el
día siguiente para regresar junto con el resto de la tropa a
Panamá.
El destino tiene siempre grandes ironías que
juega con las personas que se atraviesan en su camino.
Unos oficiales distinguidos del Ejército de
Panamá que venían cubiertos con el manto de la gloria, el
respeto, el agradecimiento y la admiración del pueblo panameño,
por sus éxitos en la defensa del suelo patrio durante la
confrontación con Costa Rica debido al diferendo por las tierras de
Coto, súbitamente fallecían en un accidente ferroviario en el
Puerto de Pedregal, David.
Se llevaron al fondo del mar todo el cariño,
devoción y agradecimiento de la Patria.
Un hecho trágico que estremeció
profundamente los cimientos mismos de la nación panameña y que
hizo derramar lágrimas a toda una nación.
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