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DISAPPOINTED, HOPE Y EL CAPITAN J.R. BEERS EN EL
MOVIMIENTO SEPARATISTA DE 1903
Ante el rechazo unánime del Tratado Herran-Hay
por el Senado colombiano, en agosto 12,1903, el desaliento y la
frustración en el pueblo panameño fueron muy grandes y dieron
impulsos para la organización de un grupo de personas, que alimentaban
deseos de independencia y libertad.
El primero en agitarse en este sentido fue don
José Agustín Arango, a quien por sus conocimientos personalidad y
respeto que infundía lo apodaban "El Maestro".
Arango buscó y obtuvo el apoyo inmediato de sus
familias cercanas y poco a poco se fueron uniendo otros distinguidos ciudadanos
de Panamá, entre los cuales figuró desde muy temprano, el Dr.
Manuel Amador Guerrero, otra figura destacada en la política, ciencia y
vida social, ya que desempeñaba el cargo de Médico de la
Compañía del Ferrocarril.
Entre los planes de El Maestro, figuraba obtener apoyo
de los Estados Unidos para el movimiento y necesitaba de una persona que
pudiera servir de mediador y al mismo tiempo tener grandes simpatías por
los istmeños y una gran prudencia. El Capitán J.R.Beers llenaba
todos estos requerimientos.
Al sondearlo el líder Arango, le
respondió en forma positiva y de inmediato hizo sus preparativos para el
viaje. Beers tenía el cargo de Agente de Fletes de la
Compañía del Ferrocarril y era una persona muy popular en los
círculos panameños.
Zarpó para New York con instrucciones verbales
de establecer contactos con personas distinguidas y con nexos políticos,
para informarles que Panamá estaba dispuesta a celebrar un tratado igual
al recientemente rechazado por Colombia, una vez que la República
estuviera proclamada y bien consolidada.
Por ser William Nelson Cromwell, abogado de la
Compañía del Ferrocarril y amigo del Capitán Beers, no fue
de extrañar su contacto inicial con esta persona y aceptar la ayuda
incondicional que se le estaba ofreciendo. Cromwell fue igualmente útil
para atraer a otras personas e interesarlas en la causa panameña.
A su regreso a Panamá, dio un amplio informe a
don José Agustín Arango, a la vez que trajo claves e
instrucciones para establecer una fluida comunicación entre todos.
En un almuerzo ofrecido en su honor por el
señor Arango en finca de su propiedad situada en las afueras de la
ciudad de Panamá y conocida como La Pradera, se habló
abiertamente sobre los planes separatistas en vista del rechazo del Tratado.
El capitán Beers fue la figura central de este
almuerzo, ya que había desempeñado un gran papel en la
misión encomendada, sino que traía noticias muy frescas sobre el
grado de apoyo que se debía esperar de la nación norteña.
Y que al agradecer el ágape, destacó su creencia en el
éxito del movimiento y su gran cariño por el pueblo de
Panamá.
Varios oradores hicieron uso de la palabra y con gran
sentido patriótico, reconocían el trabajo realizado por el
Capitán Beers y manifestaban su voluntad inquebrantable de continuar con
toda la lucha hasta el final.
Otro servicio mas a Panamá en esos momentos,
lo volvió a prestar el citado capitán, cuando sirvió como
el puente necesario para tratar de unir a las filas, al Coronel James R.
Shaler, Superintendente del Ferrocarril, quien también se declaró
a favor de la causa panameña.
Shaler tuvo un destacadísimo papel que jugar en
los momentos decisivos de la independencia, cuando se negó a transportar
al Batallón Tiradores de Colombia que había arribado al puerto de
Colón en la madrugada del 3 de noviembre, con unos 500 soldados
veteranos y tropas escogidas, al mando de los generales Tobar y Amaya.
Al seguirse este plan, las tropas colombianas quedaron
sin sus jefes en la ciudad de Colón, mientras que los generales llegaban
a Panamá sin sus soldados. Hábil maniobra que dejó a unos
jefes sin nadie a quien mandar y fueron entonces víctimas fáciles
para ser arrestados.
Anteriormente, el Dr. Amador Guerrero había
sido enviado a los Estados Unidos para concretar las ayudas ofrecidas y al
llegar a New York, se entrevistó con el abogado Cromwell, quien
ratificó todo lo ofrecido al capitán Beers. Le concertó
una nueva cita al Dr. Amador para otra entrevista al día siguiente.
Horas más tarde llegó a oídos de
Cromwell que los proyectos de los panameños eran conocidos por el
Ministro Herrán de Colombia, quien le advirtió que Colombia no
permitiría estas aventuras. Lo hizo responsable de sus contactos con los
revolucionarios y que de persistir en esa línea, todos los bienes de la
compañía serían confiscados y apresados sus altos
dignatarios.
Cromwell inmediatamente decidió no tener
más contactos con los panameños, de modo que al regresar Amador
en la siguiente mañana, se sorprendió machismo, como había
cambiado de personalidad el citado abogado ya que lo trató de la manera
más descortés y lo llegó a echar de las oficinas.
Lo anterior dio lugar al famoso cable que de
inmediato Amador envió a Panamá y que constaba de una sola
palabra "Disappointed".
Muy atribulado por la situación quiso regresar
a Panamá en el primer barco que zarpase, pero aparece la figura del
francés Phillipe Bunau Varilla, quien le ofrece toda clase de
garantías y apoyos para seguir adelante con la revolución y no es
de dudar que le inyectó un gran optimismo. Con este nuevo panorama,
aunque fuese solo de palabra, envió otro cable, esta vez con la palabra
"Hope".
Ambos mensajes desconcertantes y contradictorios, han
debido sembrar igual situación entre los conjurados panameños,
sin entender el súbito cambio que tuvo lugar en el estado de
ánimo y desasosiego del Dr. Amador Guerrero, ante tan disímiles
estados de conducta.
Laconismo preciso y exacto, como solo un profesional
de la medicina, acostumbrado a lo breve, podía haber efectuado.
Al regresar Amador Guerrero hacia Panamá, en el
vapor Yucatán, le entregó al oficial de a bordo, un paquete muy
bien sellado y que se lo había proporcionado Bunau Varilla. Este paquete
contenía una bandera para la nueva república (confeccionada por
Mme. Bunau-Varilla, pero que fue rechazada en Panamá por tener una
similitud muy marcada con la norteamericana),(ver EPOCAS, octubre 1995,pag.2)
una clave para comunicaciones secretas y un telegrama que la Junta de Gobierno
de la nueva república le debía enviar, nombrándolo
Ministro Plenipotenciario ante el gobierno de los Estados Unidos, para obtener
un rápida reconocimiento y para firmar el nuevo tratado del Canal. Todo
lo cual fue guardado bajo promesas del mayor silencio.
Por esas casualidades del destino, el oficial ya
citado era el teniente George Beers, hijo del Capitán Beers. Otro lazo
de la familia Beers con la independencia de Panamá.
La decidida cooperación prestada por el
Capitán Beers al movimiento separatista desde sus primeros pasos, ha
sido muy poco divulgado y todavía menos conocido de la gran
mayoría de los panameños. A pesar de que si fue muy bien
apreciada en los momentos iniciales de la era separacionista.
Disappointed, Hope y el Capitán J.R.Beers que
se entrelazan en la madeja de condiciones que llevaron a la secesión
panameña de Colombia en 1903.
Es de justicia hacer un acto de reconocimiento y
traer estas contribuciones a la luz nuevamente.
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