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LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES EN PANAMÁ CON
LA PARTICIPACIÓN DE SIETE CANDIDATOS
A. Comicios de 1964
Un total de siete aspirantes a la presidencia de la
nación se presentaron a la lid electoral del 10 de mayo de 1964, por
primera vez en la historia republicana de Panamá.
La Ley Electoral vigente en esos momentos,
exigía una cuota de 5,000 adherentes como mínimo, para el formal
reconocimiento de un partido político por el Tribunal Electoral.
En consecuencia y como resultado de tan baja cifra,
sumamente fácil de alcanzar, ocurrió una gran
proliferación de agrupaciones políticas, que alcanzó un
total de diecinueve.
Otro causal para ese elevado número, lo
constituyó la clara intención de los dirigentes políticos
de obtener un representante adicional en las mesas de votación, con el
objeto de asegurar una mayoría numérica para el momento de la
toma de decisiones de cualquier tipo.
Más partidos en una alianza formarían un
poderoso bloque e inclinaría significativamente la balanza en cada
precinto electoral.
El Tribunal, por su parte, designaba a dos delegados,
completándose un gran total de 21 personas que debían estar
presentes en cada una de las mesas de votación.
La población electoral de 432,613 personas
estaba facultada para elegir a un presidente, dos vicepresidente y 42
diputados.
Los siete candidatos postulados para la presidencia
fueron:
Marco A. Robles, con Max Delvalle y Raúl Arango
N., como vicepresidentes, apoyados por ocho grupos políticos que se
denominaron Unión Nacional de Oposición (UNO), e integrada por
los partidos Liberal Nacional, Republicano, Movimiento de Liberación
Nacional, Laborista Agrario, Acción Democrática, Progresista
Nacional, Nacionalista y Revolucionario Istmeño. Los grupos
anteriormente mencionados eran afines al gobierno del presidente Roberto
Chiari, sin embargo, se continuaron llamando Unión Nacional de
Oposición (UNO), para conservar el mismo nombre que llevaron en los
comicios triunfantes de 1960.
Juan de Arco Galindo, con Gilberto Arias y Luis D.
Alfaro por la Alianza de Oposición (ADO), constituyeron una
nómina que fue apoyada por seis partidos: Coalición
Patriótica Nacional, Renovador, Tercer Partido Nacionalista, Dipal,
Resistencia Civil Liberal, y Cívico Nacional.
Otros cinco grupos fueron solos a los comicios de
mayo, teniendo a Arnulfo Arias como el candidato del Partido
Panameñista, a José A. Molino del Partido Demócrata
Cristiano, a Norberto Navarro por el Partido Acción Radical, a
José de la R. Castillo del Reformista Nacional, y a Florencio Harris por
el Partido Socialista.
La campaña electoral fue muy intensa y
agresiva, siguiendo un patrón establecido, concentrando Robles su
estrategia contra Arnulfo Arias, principalmente, luego Galindo atacando a
Robles y a la administración del presidente Chiari y muy poco hacia
Arias, y éste a su vez, disparando su fuerte artillería contra
Robles y el gobierno, casi sin mencionar a Galindo.
En resumen, una clara polarización de fuerzas
hacia Robles y Arnulfo Arias.
A finales del período pre-electoral, se
presentaron toda clase de rumores de golpes de estado, de cambio de toldas
partidistas y la publicación en la prensa pro-Robles de una copia
fotostática de un supuesto certificado de matrimonio de Arnulfo Arias
con Jane O´Meara, celebrado en la Corte Distrital de la Zona del Canal y
que llevaba hasta faltas de ortografías. Prontamente la Oficina de
Relaciones Públicas de ese Organismo, negó de la manera
más enfática tal acontecimiento.
La elección anterior (1960) no se podía
usar como un indicador serio para derivar conclusiones aplicables a 1964, en
vista de la participación, ahora y por primera vez en estos comicios, de
seis partidos nuevos y la abstención de las urnas que había
realizado la masa panameñista en 1960.
Al Partido Demócrata Cristiano, que debutaba en
estas elecciones con su candidato Molino, no se le otorgaba ninguna posibilidad
de triunfo, sin embargo, ya se iba proyectando como una fuerza seria y
organizada, que llegó a obtener 9719 votos, en una muy meritoria
presentación.
El resto de la votación por partidos fue
así:
| Liberal: |
48,574 |
| Republicano: |
32,445 |
| Movimiento de Liberación Nacional: |
12,920 |
| Laborista Agrario: |
11,483 |
| Acción Democrática: |
10,975 |
| Progresista Nacional: |
9,800 |
| Nacionalista: |
2,803 |
| Revolucionario Istmeño: |
933 |
| Total de Robles: |
130,154 |
| Total del Panameñista (Arias): |
119,786 |
| |
|
| Coalición Patriótica Nacional: |
23,872 |
| Tercer Partido Nacionalista: |
11,318 |
| Renovador: |
4,218 |
| Resistencia Civil Liberal: |
4,906 |
| Dipal |
3,046 |
| Cívico Nacional: |
1,079 |
| Total de Galindo:*******verificar No.**** |
48,439 |
| |
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| Socialista: |
4,374 |
| |
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| Acción Radical: |
3,706 |
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| Reformista Nacional: |
2,521 |
La mayoría del día de las elecciones
transcurrió con tranquilidad, como es casi rutinario en este
país, excepto por pequeños disturbios sin importancia en algunas
de las mesas.
El Partido Panameñista, desde el mismo inicio
del conteo de los votos, empezó a lanzar acusaciones de inmensos fraudes
por todas las urnas.
Se presentó un recurso de nulidad de las
elecciones, que fue rápidamente rechazado.
Oficialmente ejercieron el sufragio 327,936 personas,
representando un 75% de los votantes.
De las 1,144 mesas ubicadas en todo el país, el
Tribunal Electoral anunció haber escrutado a 1,134, dando a Robles un
total de 134,627 votos contra 123,186 de Arnulfo Arias, basado en datos
suministrados por sus dos representantes en cada uno de los precintos
electorales.
Los otros candidatos recibieron la siguiente
votación: Galindo 47,629 ; Molino 9,719; Harris 4,335; Navarro 3,708 y
Castillo 2,499.
Basados en estos guarismos, los partidos Socialista
(Harris), Acción Radical (Navarro), Reformista Nacional (de la Rosa),
desaparecieron del escenario político, al no alcanzar la cifra de 5,000
votos, junto con los partidos Nacionalista y Revolucionario Istmeño, que
apoyaron a Robles y al Dipal, Renovador, Resistencia Civil Liberal y Partido
Cívico Nacional que siguieron a Galindo. Resumiendo, un total de nueve
agrupaciones políticas, de las diecinueve que tomaron parte de la
contienda de 1964. (52.6%)
El 29 de mayo Marco A. Robles fue oficialmente
proclamado como el nuevo Presidente de Panamá por la Junta Nacional de
Escrutinios en una ceremonia llevada a cabo a las 9:00 a.m. en el Palacio
Legislativo, donde se produjeron serios incidentes y desórdenes en las
calles de la ciudad, que determinaron la intervención de la Guardia
Nacional.
Esta proclamación no fue firmada por el
representante del Partido Panameñista ni del Demócrata Cristiano,
enfatizando este último que su negativa no era por el resultado del
conteo, sino por haberse llevado a cabo prácticas corruptas durante la
elecciones, como la abierta compra de votos, principalmente en el interior del
país.
Los otros 17 representantes aprobaron lo actuado y
rubricaron la credencial oficial.
La entrega de este documento, por Enrique de Obarrio,
presidente de la Junta Nacional de Escrutinios, se llevó a cabo en la
ciudad de Las Tablas, el 6 de junio, a petición del propio presidente
electo, para agradecer a ese sector el apoyo que había recibido en las
votaciones. Esta entrega de credenciales era la primera vez que se realizaba en
el interior de la república.
Las elecciones de 1964 contienen un ingrediente
político internacional jamás presente en nuestra historia y se
refiere a la ruptura de relaciones diplomáticas con los Estados Unidos,
por los trágicos sucesos del 9 de enero de ese mismo año, que se
precipitaron de una manera violenta con choques entre el ejército de la
Zona del Canal y el pueblo panameño, con saldo de una veintena de
muertos y muchos heridos. Los candidatos a la presidencia en forma
unánime se pronunciaron condenando tales actos.
En un estudio realizado sobre el proceso electoral de
1968, Carlos Iván Zúñiga, refiriéndose a Arnulfo
Arias, dice "que en el año 1964 una gran alianza de la oligarquía
con la Guardia Nacional, impidió su triunfo electoral".
Para el 17 de mayo se programó la segunda de
las elecciones de ese año en Panamá, esta vez para elegir a 453
concejales.
Tenía la modalidad este comicio, de otorgarle
el poder del voto y a ocupar cargos municipales de elección, a los
extranjeros que tuvieran por lo menos 4 años de vivir en el territorio
nacional o 2 años si estaban casados con panameña.
El Partido Panameñista ordenó a todos
sus copartidarios el abstenerse de participar en estas elecciones para alcaldes
y concejales, como protesta por los resultados de los comicios para presidente,
vicepresidentes y diputados, que los tildaron como un absoluto fraude.
Las elecciones generales de 1964 fueron las primeras
en:
- Tener siete
aspirantes a la presidencia de la república.
- Participar un total
de 19 partidos políticos reconocidos (mayor cantidad hasta la fecha de
hoy).
- Requerir el menor
número de adherentes para la inscripción oficial de un partido
político ante el Tribunal Electoral.
- Demorar excesivamente
(19 días) el escrutinio de los votos para la proclamación del
candidato ganador.
- Otorgar las
credenciales respectivas en una ciudad del interior (Las Tablas) después
de una espera de 26 días.
- Llevarse a cabo
dentro de un rompimiento de relaciones diplomáticas con los Estados
Unidos.
- Permitir el voto a
los extranjeros y darle oportunidad para optar por cargos municipales de
elección.
- Desaparición
de un 52.6% de los partidos oficialmente inscritos ante el Tribunal, (9 de 19)
por no conseguir la marca mínima de 5,000 votos.
B. Comicios de
1984
En las elecciones generales celebradas en nuestro
país, (mayo 10,1964), se presentó un estudio sobre la
participación de siete candidatos a la presidencia de la
república, hecho que ocurría por primera vez en nuestra historia
política.
Una situación similar, volvió a
acontecer diez años después, en los comicios del 6 de mayo de
1984.
El primer presidente de la república, Dr.
Manuel Amador Guerrero, fue electo para ese cargo, por la Convención
Constituyente en febrero de 1904. Este sistema de elección indirecta,
después continuado por medio de Asambleas de Electores, se usó
hasta los votaciones del 2 de agosto de 1920 (Porras vs. Urriola), donde se
inician las elecciones por medio del voto directo y secreto.
Las reformas constitucionales de 1972, propuestas por
el gobierno de los militares, introdujeron otra vez el sufragio indirecto, al
votarse por 505 representantes de corregimientos, que constituyéndose en
una Asamblea, posteriormente nombrarían al primer magistrado de la
nación, como en los casos del Ing. Demetrio B. Lakas, con los
vicepresidentes Arturo Sucre y Gerardo González (1972) y luego al Dr.
Aristides Royo, con Ricardo de la Espriella hijo y Eric Arturo Delvalle (1980).
La población electoral de 917.677 personas, en
estos sufragios de 1984, tendría la tarea de seleccionar a un
presidente, dos vicepresidentes y a 67 legisladores(anteriormente denominados
diputados).
Para la primera magistratura de Panamá surgen
los siguientes candidatos: Nicolás Ardito Barletta, apoyado por los
Partidos Revolucionario Democrático (PRD), Liberal, Republicano,
Laborista (PALA), Frente Amplio de Profesionales (FRAMPO), Partido
Panameñista, todos integrando La Unión Nacional
Democrática (UNADE), con Eric Arturo Delvalle y Roderick Esquivel, como
vicepresidentes.
Arnulfo Arias, otro candidato a la presidencia, junto
con Carlos Rodríguez y Ricardo Arias Calderón, para
vicepresidentes, formaron la ALIANZA DEMOCRáTICA DE OPOSICIóN
(ADO), que apoyaron los Partidos Panameñista Auténtico,
Demócrata Cristiano y el Movimiento Liberal Republicano Nacionalista
(MOLIRENA).
Igualmente tomaron parte en estas elecciones, otros
aspirantes como Rubén D. Paredes, por el Partido Nacionalista Popular
(PNP), que se autodenominaron "la tercera fuerza", teniendo a Carlos R. Landau
y Olimpo Sáez como compañeros de nómina.
Los partidos de izquierda, fueron divididos a la
elección, presentando José Renán Esquivel, Carmen A. Miro
Y Carlos Pérez Herrera, como la nómina del Partido Revolucionario
de los Trabajadores.
Ricardo Barría, Rosa Pérez y Rubelio
Ortiz como nominados por el Partido Socialista de los Trabajadores.
El Partido Acción Popular (PAPO) postuló
para la contienda a Carlos Iván Zúñiga, Manuel Guerra
Almengor y a Doris Rosas De Mata.
El Partido Comunista de Panamá, con el nombre
de PARTIDO DEL PUEBLO, nominó a Carlos Del Cid, Cesar A. De León
y Julio Bermúdez, como su trilogía de elegibles.
Así planteado el tinglado presidencial
eleccionario, (14 partidos, nominando a 7 candidatos para la primera
magistratura y a 14 vicepresidentes), pronto se vio una clara
polarización hacia los escogidos por UNADE y ADO, que se fue
manifestando en las encuestas electorales públicas, que por primera vez
entraron como indicadores en nuestra política.
Un grupo de banqueros e inversionistas
internacionales, contrataron a la firma Public Policy Corporation of New York,
con sede en el 12 West 18 Street, New York 10111, para que llevaran a cabo este
trabajo a nivel nacional, con una muestra de 20.000 personas de ambos sexos,
mayores de 18 años y basada en los datos del VIII Censo Nacional de
Población de 1980 y en el Censo Electoral de la República de
diciembre de 1982.
De acuerdo a estos informes, publicados en La Estrella
de Panamá, (4 de mayo, la tercera y última muestra), un 80% de la
población se presentaría a ejercer el sufragio el día 6 de
mayo de 1984.
La preferencia electoral, según la encuesta, se
manifestó a favor de Barletta por 55 a 33% de Arias, un 5% para Paredes
y el resto de los candidatos llegaba solo a un 1% de los votantes, con 6% de
indecisos.
Se utilizaron otros tipos de preguntas, tales como
quien haría más por Panamá, sobre la creación de
empleos, de viviendas, comprensión mejor de los problemas del Gobierno,
aspirando a determinar quien sería un verdadero cambio para el
país.
La edad avanzada de Arnulfo Arias, también fue
otro punto en las indagaciones, respondiendo el 54% que estimaban que no le
permitiría terminar el mandato, y tendría que asumir las
funciones el primer vicepresidente, cuya aceptación para dichas tareas
se cifraba apenas en un 15%.
Anunciaba el mismo diario local que los resultados de
los sondeos de opinión, habían sido avalados con la
participación responsable del profesor Jaime Isaacs, catedrático
de Estadística y Matemáticas de la Universidad de Panamá.
Aunque resulta obvio que estas encuestas no se
llevaron a cabo con la precisión, explicaciones respectivas y el
tecnicismo de aquellas efectuadas en la campaña recientemente finalizada
(1994), si fueron un intento de presentar un estimado general de las respuestas
adelantadas de los votantes, no obstante, estuvieron muy distantes de lo
verdadero.
Por ejemplo, el porcentaje de triunfo del candidato
Barletta, anunciado en 55%, fue exageradamente errado, ya que según los
resultados oficiales, la victoria fue por la mínima diferencia del 1.7%
(1713 votos).
Se pronosticaba un 20% de ausentismo de las urnas,
cuando en realidad llegó a un 32.53%.
Los cierres de campaña efectuados por la ADO el
3 de mayo, con una marcha de Plaza Porras a la Plaza Catedral y la de UNADE
llevada a cabo al día siguiente a las 5 p.m. en la Plaza 5 de mayo,
fueron verdaderamente monstruosas, demostrando ambos bandos la pujanza de sus
electores, preludio de unas reñidas elecciones en el futuro inmediato.
El mismo 3 de mayo en los diarios de la mañana,
los clubes cívicos (Leones de Panamá, Kiwanis, Activo 20-30,
Rotarios Panamá Sur y Noroeste), lanzan un comunicado al país,
donde solicitan, entre otros puntos, "tomar interés activo por el
bienestar cívico, comercial, social, moral de la comunidad y de promover
la teoría y la práctica de los principios del buen gobierno y de
la buena ciudadanía."
Durante el período post eleccionario inmediato,
el conteo de los votos iba sumamente lento, lo que dio lugar a variados
disturbios en el país, principalmente frente al Palacio Legislativo,
donde el 8 de mayo hubo 23 personas heridas, dos de gravedad y un muerto.
En vista de la zozobra e inquietud en el ambiente por
la intranquila situación imperante, los mismos clubes cívicos,
esta vez con el Soroptimista Panamá Internacional como otro firmante,
emiten el 11 de mayo, otro comunicado donde" exhortan a las autoridades tanto
gubernamentales como electorales, a los partidos políticos y candidatos,
a los medios de comunicación social y a la ciudadanía en general
para:
- Se respete la
voluntad de los votantes escrutando honesta y rápidamente los votos
emitidos.
- Que una vez
escrutados correctamente los votos, los candidatos, partidos gobierno y
ciudadanía en general, acepten y respeten los resultados de los votos
depositados en las urnas.
- Los medios de
comunicación se abstengan de publicar informaciones tendenciosas o
distorsionadas, evitando además los ataques e insultos personales.
- Que se investigue y
sancione a través de las autoridades correspondientes los delitos
cometidos en detrimento de los electores y los actos de violencia ocurridos".
El 13 de mayo, la iglesia católica se pronuncia
por medio de Monseñor Marco A. McGrath, en un extenso comunicado donde
pedía "la objetividad en los escrutinios y mucho respeto a los
resultados, solicitando que los medios de comunicación deben ayudar a
ese mismo efecto, no parcializando sus informes, ni interpretando resultados".
Estos comicios tuvieron una serie extraordinaria de
impugnaciones, que recibieron el comentario de Víctor Lay, secretario de
la Junta Nacional de Escrutinios, de "un carnaval de impugnaciones", ya que del
gran total de 3902 mesas en el territorio nacional, hubo 2124 demandas de
diferente tipo,(54.4%) indicando lo difícil y enmarañado que
resultó el proceso electoral, que llevó al magistrado presidente
del Tribunal Electoral, Dr. César A. Quintero a rogar "por olvidarnos un
poco de ese pecado mortal de las impugnaciones".
Después de múltiples controversias y
recursos legales, de actas que viajan de la Junta Nacional de Escrutinios hacia
el Tribunal Electoral, la Junta declara "que está legalmente impedida e
imposibilitada para efectuar proclamación de elección para los
cargos de Presidente y vice presidentes de la República".
Ante esta situación, el Tribunal
resolvió hacer el recuento de las actas, que lo llevó a proclamar
el 16 de mayo de 1984 a la nómina Barletta, Delvalle y Esquivel, como
los triunfadores en las elecciones, mediante un comunicado firmado por los
magistrados Rolando Murgas Torraza, Yolanda Pulice de Rodríguez y por el
secretario general Everardo Tomlinson.
El magistrado César A. Quintero hace un
salvamento de voto donde manifestaba "El Tribunal Electoral ha rechazado el
recurso de nulidad de las elecciones del Circuito 4.4 de los Distritos de
Remedios, San Félix, San Lorenzo y Tolé por defectos formales, a
tenor de lo que dispone el artículo 421 del Código Judicial y el
artículo 288 del Código Electoral. Aunque esta decisión es
procesalmente correcta y, por ello, ha servido de fundamento para rechazar
muchas otras impugnaciones similares, en el presente caso, o sea, el del
Circuito 4.4 se han denunciado públicamente ciertas irregularidades, que
de ser ciertas y comprobadas, habrían incidido en los resultados de las
elecciones del 6 de mayo actual. Por ello, me permito disentir de la
decisión adoptada por la mayoría de los Magistrados del Tribunal
Electoral".
El documento oficial de la proclamación fue
recibido por el Ing. José Fierro, el día 21 de mayo. La entrega
de las respectivas credenciales se efectuó el 30 del citado mes, en una
ceremonia llevada a cabo en el Palacio Legislativo, con la presencia de
distinguidas personalidades del mundo político y diplomático.
Fue necesario que transcurrieran 24 días
después de la fecha de elecciones para finalmente dar un veredicto,
situación que mantuvo en gran suspenso e intranquilidad a la
ciudadanía.
Dentro del gran total de candidatos a la presidencia
(siete), y a la vicepresidencia (14), aparecen tres exponentes del sexo
femenino, como las doctoras Doris Rosas de Mata y Carmen A. Miró, y la
señora Rosa Pérez, propuestas para la segunda vicepresidencia,
por los partidos PAPO, Revolucionario de los Trabajadores y Socialista de los
Trabajadores, respectivamente.
El 25 de mayo se presenta un recurso de nulidad de las
elecciones celebradas, por Hildebrando Luna del Partido Panameñista, que
rápidamente fue rechazado por el Tribunal Electoral.
La votación oficial por partidos fue:
| PRD |
175,722 |
| PALA |
45,384 |
| Republicano |
34,215 |
| Liberal |
28,568 |
| Panameñista |
11,579 |
| FRAMPO |
5,280 |
| Gran Total UNADE |
300,748 |
| |
|
| Por la ADO el comportamiento electoral fue: |
|
| Panameñista Autentico: |
221,335 |
| Demócrata Cristiano |
46,969 |
| MOLIRENA |
30,737 |
| Gran Total ADO |
299,035 |
| |
|
| PAPO |
13,782 |
| |
|
| Partido Del Pueblo |
4,598 |
| |
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| Revolucionario de los Trabajadores |
3,969 |
| |
|
| Socialista de los Trabajadores |
2,085 |
Población votante: 619.236, representando un
67.04% de la cifra potencial de 917.766 ciudadanos con derecho a ejercer el
sufragio.
Al no llegar a la cifra de 15.000 votos,
desaparecieron del escenario político, los partidos FRAMPO, PAPO, Del
Pueblo, Revolucionario de los Trabajadores y Socialista de los Trabajadores.
(35.7% de los reconocidos).
Importante es destacar, asimismo, que posterior a los
comicios generales de mayo de 1984, se llevó a cabo una segunda
elección el 3 de junio, para escoger alcaldes y representantes de
corregimientos en toda la república.
El estudio "Historia política de
Panamá", que hace un análisis somero de los procesos
eleccionarios desde nuestra independencia, refiriéndose a las
características del '84 dice: La injerencia de los militares en las
elecciones de 1984 fue evidente en la manipulación de los medios de
comunicación, así como el fraude perpetrado en contra de la
Alianza de Oposición, Este fue reconocido años más tarde,
en 1987, por un exmiembro de las Fuerzas de Defensa y figuras ligadas al
Tribunal Electoral".
Las elecciones generales de 1984, segundas en la
historia política nacional, con siete candidatos a la presidencia, se
distinguieron por:
- Retorno al sufragio
directo y secreto.
- Tres representantes
del sexo femenino como candidatas a la segunda vicepresidencia.
- El uso por primera
vez de las encuestas de opinión pública (un total de tres
muestreos).
- Un candidato
presidencial votando en el interior de la república. (Ricardo
Barría del socialista de los trabajadores en Santiago de Veraguas).
- Votación de un
67.47% de la población electoral de 917.766 con derecho a ejercer el
sufragio.
- Excesiva lentitud en
el conteo de los votos.
- "carnaval de
impugnaciones", en 3902 mesas en el territorio nacional hubo 2124. (52.4%).
- Entrega de
credenciales respectivas después de 24 días pasados de la fecha
de elecciones.
- Extinción de 5
de los 14 partidos que se presentaron a las votaciones. (35.8%).
- Presencia de
observadores y prensa internacionales.
- Comicios electorales
para alcaldes y representantes de corregimientos celebrados el 3 de junio del
mismo año.
C. Comicios de
1994
En el suplemento éPOCAS del Diario La Prensa,
correspondiente a los números de junio y julio del presente año,
se comentaron las campañas de 1964 y 1984 en la política de
Panamá, donde participaron siete aspirantes a la presidencia de la
república, situación que se repite otra vez en las elecciones del
8 de mayo de 1994, recientemente celebradas en nuestro país.
De un total de 1.499.451 de panameños con
derecho a votar sólo ejercieron este privilegio 1.104.578, dando un
ausentismo del 26%, (394.873), sin embargo se reduce a un 22%, al restarse unos
43 mil ciudadanos que no pudieron acercarse a las mesas de votación, por
no haber arreglado, dentro del tiempo contemplado por la ley, todo lo
concerniente a la cédula de identidad personal.
El Tribunal Electoral extendió el debido
reconocimiento a 16 partidos políticos, que cumplieron con todos los
requisitos establecidos, incluso una cuota de 29.5000 adherentes.
Los 16 partidos reconocidos, vinieron a representar
el segundo número más alto en la historia de Panamá,
superado únicamente en la campaña de 1964 donde participaron 19.
Obsérvese que para una población electoral de 1.499.451 en 1994,
hubo 16 partidos, mientras que en 1964, con solo 432.613, se reconocieron a 19
agrupaciones políticas.
Como era de esperarse, en estos comicios del 94, se
formaron alianzas entre algunos de los partidos, mientras que otros siguieron
solos en la lucha electoral.
El Pueblo Unido se integró por los partidos
Revolucionario Democrático (PRD), Laborista (PALA) y Liberal Renovador
(LIBRE) y postuló como sus candidatos al Dr. Ernesto Pérez
Balladares, Tomás Gabriel Altamirano Duque y Felipe Virzi.
El Cambio '94 se formó por el Movimiento de
Liberación Nacional Republicano (MOLIRENA), el Movimiento de
Renovación Nacional (MORENA) y Renovación Civilista, que tuvo a
Rubén Darío Carles, Guillermo Quijano Y Tomás Herrera como
sus abanderados.
La Alianza Democrática resultó de los
partidos Arnulfista, Liberal, Liberal Auténtico y Unión
Democrática Independiente (UDI), que nominaron a Mireya Moscoso De
Gruber, Arnulfo Escalona R., y José A. Terán. La señora de
Gruber se convirtió así en la primera mujer en ser candidatizada
para la presidencia de la República de Panamá.
La fórmula de Concertación Nacional
surgió de los partidos Solidaridad y Misión de Unidad Nacional
(MUN), con Samuel Lewis Galindo, Manuel Guerra y María Villalaz De
Arias.
A la lid electoral del 8 de mayo fueron como partidos
solos, el Movimiento Papa Egoró, con Rubén Blades, Fernando
Manfredo y Ricardo Bermúdez, el Panameñista Doctrinario con sus
candidatos José Salvador Muñoz, Rodrigo Bernal y Julia Suira.
El partido Demócrata Cristiano fue a las
elecciones con Ricardo Arias Calderón (quien posteriormente se
retiró por motivos de salud), viniendo Eduardo Vallarino como su sucesor
y los vicepresidentes, Raúl Ossa y René Orillac.
Un partido debidamente inscrito en la jornada
electora anterior, y con plena vigencia legal, el Nacionalista Popular (PNP),
se abstuvo de tomar parte en estas votaciones para presidente, pero
participó para legisladores y representantes.
Los comicios de mayo '94 se llevaron a cabo en un
completo orden y con un sentido de fiesta cívica, como fue reconocido
por todos los participantes, al igual que los observadores internacionales y
los más de 500 periodistas extranjeros, debidamente acreditados para la
cobertura del evento.
La labor organizativa de las elecciones, por parte del
Tribunal Electoral (Eduardo Valdés Escoffery, Guillermo Márquez
Amado y Dennis Allen) recibió innumerables y muy merecidos elogios de
todos los sectores y el reconocimiento por el Gobierno Nacional, al
otorgárseles la condecoración Manuel Amador Guerrero, en el grado
de Gran Cruz, impuesta por el presidente de la República, Guillermo
Endara Galimany.
En un país donde impera el hecho de creer muy
poco en los demás, esta aprobación general al trabajo realizado
por toda la organización del Tribunal Electoral, marca un verdadero hito
en nuestra política.
La contienda electoral de 1944, introduce un elemento
completamente nuevo en la política panameña, al usarse por
primera vez, la papeleta única de votación, donde
aparecían todos los candidatos presidenciales, con sus fotos, el emblema
del partido y una casilla con el número que les asignó el
Tribunal Electoral.
El procedimiento era fácil, pues había
que marcar con un ganchito en el lugar asignado al partido o candidato y el
voto quedaba listo para ser doblado y depositado en las respectivas urnas de
los puestos a elegirse.
El Tribunal Electoral llevó a cabo una muy
extensa e importante labor de divulgación para enseñar al pueblo,
la forma correcta de ejercer el sufragio, con el objeto de evitar su
anulación. A pesar de estos ingentes esfuerzos, 37.743 votos tuvieron
que ser anulados, principalmente por haberse marcado más de una vez en
la misma boleta.
Esta papeleta única, resultó ser un
mecanismo mucho más rápido en la votación misma y desde
luego en el posterior conteo.
La velocidad que se produjo en obtenerse los iniciales
resultados desde las dos primeras horas después del cierre de las urnas,
fue un factor importantísimo en la pureza y claridad de las elecciones.
Otro punto novedoso en estos comicios fue la celebración de debates
televisivos entre los candidatos, bajo la dirección del Instituto Latino
Americano de Estudios Avanzados, (ILDEA) con un formato que no llenó las
verdaderas expectativas que se tenían sobre estos encuentros, ya que
más bien resultaron en una especie de fórum.
Aparentemente no tuvieron ningún resultado
decisivo en los resultados de la elección, pues una candidata que se
negó a tomar parte en ellos, llegó en una muy sólida
segunda posición en el escrutinio final.
En la política de nuestra América
Latina, esta modalidad de los debates no parece tener el efecto impactante que
se observa en otras naciones, ya que nuestra masa votante no profundiza mucho
en el contenido intelectual de los mismos.
Con un poco más de experiencia en estas
actividades, de seguro que llegarán a tener más influencia en las
decisiones del electorado, tal como sucede en otros países.
No hubo duda que si captaron el interés de la
ciudadanía, por lo menos en su inicio, pero fueron cayendo en una
repetición de ideas y programas que llevó a una saturación
de los televidentes, recibiendo el calificativo de "aburridos" que le fue
endilgado por algunas personas.
Las encuestas de opinión pública
llevadas a cabo por cuatro diferentes compañías de profesionales
en esta materia, (Dichter & Neira, Cela, Solarium y Marketing Services)
demostraron desde el principio una tendencia preferencial hacia un candidato,
el Dr. Ernesto Pérez Balladares, sitial que sostuvo, con pequeñas
variantes, hasta el final de la contienda.
Muchos opinaban que estos sondeos de opinión
estaban amañados y dirigidas en cierto sentido a favorecer determinada
candidatura, no obstante, mantuvieron un asombroso paralelismo con los
resultados finales, excepto por la inversión en las posiciones dos y
tres, que los analistas políticos han tratado de explicar con numerosas
teorías.
Sin embargo, no era la primera vez en la historia
política de Panamá que se daba uso a este mecanismo de ir
midiendo la opinión de los votantes, ya que en la campaña de
1984, igualmente se usaron, aunque carentes de la forma científica,
explicación de parámetros, nivel de escolaridad, sexo, domicilio
y tipo de empleo que fueron factores muy importantes en aumentar la
credibilidad y precisión de las encuestas de los comicios 1994.
Los "exit polls", (un término del
inglés, mucho más descriptivo, corto, práctico y
manejable, que su contraparte en español: "sondeo de opinión a
boca de urna"), desde sus informes iniciales, fueron indicando la misma
preferencia electoral que dieron las encuestas y luego confirmado por el
resultado final del conteo de votos, es decir, la nómina PUEBLO UNIDO de
primera, con un porcentaje de votos que tenía muy pequeñas
variaciones. Al analizarse tal situación, se observaba que de continuar
cada grupo por su camino electoral establecido, no debería existir
ningún tipo de sorpresas al momento del conteo final de los sufragios
emitidos. Y así sucedió, por tal razón el triunfo del Dr.
Ernesto Pérez Balladares era lo esperado.
La nueva técnica política en este
país de entrar casa por casa a buscar el voto y convencer a los
ciudadanos fue bien empleada por los siete candidatos presidenciales.
Los medios de comunicación, especialmente la
televisión, se manifiestan de nuevo, como el gran poder para orientar a
las masas votantes con los mensajes partidistas y avisos políticos,
publicidad que fue bien manejada por unos y excelentemente por otros.
Durante el día de las elecciones hubo un
notable esfuerzo en la cobertura de los resultados y su presentación
rápida a una audiencia ávida y cautiva, a través de la
televisión en primer lugar y también la radio, que jugaron un
papel preponderante.
Otro elemento nuevo, con miras a adecentar el proceso
eleccionario, fue el Pacto de Santa María, firmado por todos los
candidatos y su consecuente creación de la COMISIóN DE JUSTICIA Y
PAZ, para velar por una campaña libre de insultos y ataques a la vida
personal e íntima de los candidatos y sus familiares, que de no haberse
producido un enturbiamiento en la última semana, habría terminado
en una campaña electoral casi perfecta.
El primer mandatario de la república, Guillermo
Endara Galimany cumplió con la palabra empeñada y mantuvo una
completa imparcialidad en estos comicios, aumentando su imagen ante el pueblo
panameño, al presidir las elecciones más limpias de la historia
panameña.
La votación final fue así:
| Pueblo Unido |
355,307 |
| Alianza Democrática |
310,372 |
| Papa Egoró |
182,405 |
| Cambio 94 |
171,192 |
| Demócrata Cristiano |
25,476 |
| Concertación Nacional |
18,424 |
| Panameñista Doctrinario |
3,668 |
Al no obtener el mínimo requerido de votantes
que indica la Ley, (5% de la población votante efectiva,
escogiéndose la más alta entre los resultados de los comicios
presidenciales, legislativos o de representantes) dejaron de existir los
partidos: Panameñista Doctrinario, PALA, LIBRE, UDI, Liberal, Liberal
Autentico y MUN, representando un 43.7% del total de los 16 que
participaron.
Un punto previamente establecido en la Ley Electoral
se refería a la adjudicación automática de una curul en la
Asamblea Legislativa, al partido que obtuviera la suficiente votación
necesaria para subsistir (más de 50.000), pero que no llegara a alcanzar
a elegir ningún legislador. El candidato con mayor número de
sufragios en tal partido se vería favorecido con dicha curul. Esta
situación se presenta por primera vez en nuestra vida republicana con el
partido MORENA. Popularmente se conoce como el "llanero solitario" a ese
legislador resultante de lo contemplado, con muy buen tino por la ley, para
asegurar la debida representación a las minorías.
La integración de una Comisión de
Transición del Mando Presidencial, formada por José Luis Sosa,
Rodrigo González y Francisco Sánchez Cárdenas, como el
equipo del presidente electo y por Ernesto Linares, Julio Harris y
Joaquín Fernando Franco, por el gobierno, representa la primera
ocasión que se emplea este mecanismo, muy utilizado en otras latitudes.
En 1984, el presidente electo Nicolás A.
Barletta nombró diferentes comisiones de trabajo que abarcaban los
distintos campos de la vida nacional y que posteriormente le rindieron informes
y recomendaciones sobre la labor llevada a cabo.
Siendo el Tribunal Electoral la máxima
autoridad en esta materia, al televidente le resultaba difícil creer que
los guarismos presentados por ese organismo, siempre llevaban el estribillo de
"extraoficiales". Es cierto que de acuerdo a lo determinado por la ley, la
"oficialidad"se le transfería a la Junta Nacional de Escrutinios, no
obstante, lo incongruente resultaba al observarse que el estamento superior
necesitaba una confirmación por parte del inferior.
Con los fantásticos progresos en la
tecnología de la computación y la inminente mayor velocidad en la
transmisión de las informaciones, urge una rápida
modificación a la Ley Electoral para acomodarla a estos
increíbles avances, con miras a los comicios de 1999, de modo que se
proclamen los victoriosos con toda la celeridad posible y evitar las demoras
que solo tienden a crear climas de intranquilidad y zozobra en el electorado.
De ocurrir esta situación, pareciera no tener ninguna razón de
ser, otro veredicto, excepto el dictado por el Tribunal Electoral.
Las elecciones de 1994 pasarán a la historia
como los comicios más puros de nuestra historia, donde surgió un
claro e indiscutible triunfador, el Dr. Ernesto Pérez Balladares y sus
vicepresidentes Tomás Gabriel Altamirano Duque y Felipe Virzi, victoria
fue reconocida por todos los candidatos, en un gesto pródigo del mayor
civismo y decencia.
El panameño se sintió orgulloso ese
día, porque definitivamente se había dado un paso firme hacia
adelante en la democracia, al exponer ante el mundo un proceso electoral
diáfano y claro, alejado de antiguas prácticas, a las cuales es
muy seguro que no se retornaran, porque la nación aprendió muy
bien esta lección de honradez y civismo, pero sobre todo, le
gustó muchísimo.
Las elecciones generales de 1994, terceras en nuestra
historia con la participación de siete candidatos, serán
conocidas por:
- Los sufragios
más puros efectuados en Panamá.
- Diáfano
liderazgo del Tribunal Electoral.
- . Divulgación
rápida del triunfador en las votaciones para presidente y
vicepresidentes.
- Reconocimiento del
claro triunfo por los otros candidatos.
- Rapidez en el acto
del sufragio (se terminaron casi con dos horas de antelación al tiempo
programado).
- Completa credibilidad
de los resultados por la ciudadanía.
- Mayor número
de observadores y de corresponsales extranjeros.
- Sensación de
fiesta cívica durante los comicios.
- Retiro de uno de los
candidatos por motivos de salud
- . Elecciones
más costosas (18 millones de balboas)
- Debates televisivos.
- Numerosas encuestas
de opinión política, realizadas con una técnica
científica.
- "exit polls"o
encuestas realizadas a boca de urna, que tuvieron gran similitud con los
resultados posteriores.
- Firma del Pacto de
Santa María la Antigua por todos los partidos políticos.
- Creación de la
Comisión de Justicia y Paz.
- Establecimiento de la
BOLETA úNICA DE VOTACIóN, con sus innumerables ventajas.
- Numerosos sondeos de
opinión llevados a cabo con técnicas científicas.
- Sistema de visitas a
casa por casa de los diferentes candidatos.
- Demostración
del gran poder de los medios de comunicación en general, particularmente
la televisión.
- Presentación
por primera vez en el escenario político de la figura del "llanero
solitario".
- Una dama como
candidata a la presidencia de la república, acto único en
Panamá hasta el momento.
- Establecimiento de
una Comisión de Transición del mando presidencial.
- Ceremonia de la toma
de posesión del presidente electo que deberá hacerse con dineros
privados.
- Las primeras
votaciones infantiles, donde concurrieron a las urnas 21.934 votantes de 2 a 17
años, que fueron organizados por el Comité Panameño de los
Derechos Humanos y otras organizaciones no gubernamentales, estando la gran
mayoría entre los 7 y 14 años. La preferencia entre del
electorado, igualmente estuvo para el candidato Pérez Balladares con un
43%, Rubén Blades con 27%, Mireya de Gruber llegó a 13% y Carles
totalizó un 12%.
Una experiencia muy positiva, dentro de un marco
edificante e instructivo. No hay dudas, este nuevo elemento seguirá como
un componente estable y duradero, dentro de las actividades de nuestra vida
política.
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