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EL PRIMER PAPEL MONEDA EN PANAMÁ
En la noche del 30 de septiembre de 1941, el
Presidente de la República, Dr. Arnulfo Arias Madrid, hizo una
alocución por radio al país, con motivo de cumplirse el primer
aniversario de su gestión administrativa. Uno de los puntos anunciados
en ese mensaje, se refería a la formación del Banco Central de
Emisión de la República de Panamá.
En otras palabras, la nación panameña
contaría con su propio papel moneda a partir del 1 de octubre.
En el artículo 117 de la Constitución
Nacional aprobada en 1904, se establecía en forma determinante que
Panamá no tendría este tipo de moneda, sino que aceptaría
el dólar americano como circulante normal en todo el territorio.
Al aprobarse en 1941 la nueva carta magna, el camino
quedaba expedito para el establecimiento de un sistema monetario
panameño.
Con anterioridad en nuestra historia, ya se
había intentado dar un paso en ese sentido, cuando Panamá formaba
parte de la Gran Colombia como Estado Soberano en 1865, al ponerse en
circulación billetes de uno, dos y tres pesos.
En 1911, bajo la presidencia de Pablo Arosemena, se
aprueba la Ley No.45, que autorizaba al Banco Nacional para emitir billetes de
banco hasta por B/.500,000.00 y en denominaciones de 1, 2, 5 y 10 balboas, con
una reserva en metálico de hasta un 59%. Sin embargo, este proyecto
nunca se llevó a la realidad.
Bajo la administración del Presidente Belisario
Porras en 1913, se promulgó la Ley 19, que igualmente facultaba al Banco
Nacional para emitir billetes de banco hasta por un millón de balboas,
que tampoco se llegó a poner en práctica.
También en 1933 el Contralor General en ese
entonces, Martín Sosa, realizó un estudio financiero muy completo
donde demostraba los beneficios que tendría la nación, si
emitiera su papel moneda. No obstante lo documentado de la proposición,
no fue aceptada por la Asamblea Nacional.
En esta nueva ocasión de 1941, se creaba el
Banco Central de Emisión, que estaría manejado por una Junta
Directiva, formada por el Ministro de Hacienda, el Gerente del Banco Nacional,
el Administrador de la Caja de Ahorros y dos ciudadanos seleccionados por el
Poder Ejecutivo, con sus respectivos suplentes, quienes
desempeñarían el cargo por un término de seis años.
Para la toma de decisiones se necesitaba el voto de
por lo menos cuatro de sus miembros (80%).
Entres sus funciones estaba la escogencia del
personal, la asignación de sus sueldos y todos los detalles
organizativos de una nueva entidad financiera.
La Contraloría tendría una acción
fiscal, con arqueos de caja, por la menos cada 3 meses, que serían
publicados por los diarios de la localidad.
La emisión total de los billetes nuevos
sería por seis millones de balboas. No se contempló ningún
cambio de nombre para la unidad monetaria, conservándose la misma
designación de balboa, tal como se había aprobado mediante la Ley
84 de 1904.
Por cada billete debería existir una reserva
equivalente en moneda plata nacional de curso legal, o 0.987 1/2 miligramos de
oro, garantizados en las bóvedas del Banco Nacional, hasta que la nueva
entidad tuviera sus propios edificios.
Esta bóveda tendría tres cerraduras con
una llave diferente para cada miembro, necesitándose la presencia de
tres directores en forma simultánea para poder abrirla.
Igualmente se tomaban precauciones para la
destrucción futura de los billetes mutilados, que se llevaría a
cabo en presencia de miembros de la Junta Directiva y del Contralor General,
llevándose un acta de lo efectuado.
Los gastos iniciales de esta emisión corrieron
por cuenta del Tesoro Nacional y la impresión la llevó a cabo la
reconocida firma de Hamilton Bank Note Company de New York.
El 2 de octubre de 1941 salieron a la
circulación los billetes panameños, siendo el presidente Arias el
primero en presentarse a las oficinas del Banco Nacional a cambiar
dólares por balboas.
La serie de 1941 se detalló de la siguiente
manera:
- 720,000 billetes de
B/.1.00
- 100,000 billetes de
B/.5.00
- 100,000 billetes de
B/.10.00
- 25,000 billetes de
B/.20.00
para un gran total de B/2,720,000.00.
En el anverso aparecía el facsímil de
la firma de Don Enrique Linares Jr., Ministro de Hacienda y Tesoro y de A. G.
Arango, Contralor General de la República.
Los nuevos billetes tenían exactamente el
tamaño de los dólares. En denominación con valor de uno:
Efigie de Vasco Nuñez de Balboa en el centro y su color era verde. Para
los de cinco: color azul y con la estatua del cacique Urracá. En los de
diez, con tono rojizo, mostraba la torre de Panamá Viejo. Identificando
a los de veinte, estaba una carreta tirada por dos yuntas de bueyes y su
boyero.
En el centro del reverso de todos los billetes, estaba
el escudo nacional con el nuevo lema de Honor, Justicia, Libertad, que
había reemplazado el tradicional Pro Mundi Beneficio y por supuesto
sólo las siete estrellas identificando las provincias existentes.
La aceptación de los nuevos billetes en
Panamá, cada vez era mayor. En la Zona del Canal, el Contralor W. H.
Kramer, debidamente aprobado por el Coronel J. C. Mehaffey, Gobernador
encargado, enviaba un memorándum a todas las dependencias, el día
8 de octubre, donde anunciaba que "el papel moneda de la República de
Panamá, en sus denominaciones de 1, 5, 10 y 20, expedidos bajo la
autorización y descrito en una resolución de la Junta Directiva
del Banco Central de Emisión de la República de Panamá,
deben ser aceptados en toda la Zona del Canal".
Al día siguiente, 9 de octubre, el Presidente
Arnulfo Arias, fue derrocado al abandonar el país en un viaje de
incógnito a Cuba y sin la debida autorización de la Asamblea
Nacional, tal como lo instituye la Constitución Nacional.
Por supuesto, en ese mismo momento feneció todo
lo relacionado al nuevo papel moneda de Panamá, aunque oficialmente fue
liquidado por medio de la Ley 29 del 30 de diciembre de 1941, que
concedía un período de hasta diez años para cambiar estos
billetes por su valor nominal. Asimismo se ordenó la quema de todo el
papel moneda circulante extra, lo cual se hizo en los Hornos de la Mechanical
Division del Canal de Panamá y levantando su respectiva acta.
El número exacto que fue puesto en
circulación ese 2 de octubre de 1941, no se sabe en definitiva, pero se
estima que por lo menos fue de medio millón de balboas. Lo cierto es que
solamente en 1969, cuando se hizo un estudio del valor real de los billetes
emitidos, se llegó a las siguientes cifras:
billetes de uno, valor real de B/.35.00
billetes de cinco, valor real de B/.75.00 billetes de diez, valor real de
B/.150.00 billetes de veinte, valor real de B/.50.00
Es un hecho histórico que el papel moneda
panameño sólo tuvo una efímera vida de siete días y
desapareció de la escena cuando apenas empezaba a recibir
aceptación algo generalizada en el país y sumarísima
existencia en la Zona del Canal, ya que sólo tuvo validez por un
sólo día.
En todos los catálogos de monedas y billetes se
citan como extraordinariamente raros los pertenecientes a esta única
serie de 1941 y muchas personas los guardan en lugares bien seguros, más
por su carácter sentimental que por su valor real representado en la
numismática.
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