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LA
SANIDAD EN LOS TIEMPOS DEL CANAL
Los franceses
trataron sin ninguna suerte construir un canal interoceánico
en el Istmo de Panamá. Fueron excelentes en la parte
curativa de las enfermedades, al construir dos magníficos
hospitales en las ciudades de terminales del canal. L'Hopital
Central du Panama y el Hospital Colón, además
de un centro para convalecientes en la isla de Taboga.
La parte
preventiva, fue otra cosa completamente diferente, ya que
tuvieron la desventaja de ignorar los descubrimientos que
Finlay, Reed, Lazear,Carroll, y otros, habían realizado
en la Habana,Cuba en 1898 y que llevaron a establecer la forma
de contagio de las fiebres amarilla y malaria, por los mosquitos
Stegomya fasciata ( después llamado Aedes Egypti) y
Anopheles.
Un Congreso
científico llevado a cabo en París en 1903,
declaró que los trabajos de Reed y colaboradores, indicaban
científicamente que la trasmisión de fiebre
amarilla era por el mosquito Aedes Agypti.
Sin embargo,
en los altos mandos del Ejército de los Estados Unidos,
aún prevalecía la teoría de la miasma
o mal aire, como causa de las enfermedades.
William
C. Gorgas, jefe de Sanidad del Canal desde 1904, traía
la exitosa experiencia de haber erradicado la fiebre amarilla
en la ciudad cubana y se esforzaba, continuamente, por implantar
en el Istmo estos conocimientos, a pesar de la incomprensión
de las autoridades para esta nueva teoría.
El decidido
apoyo y esfuerzo del ingeniero jefe del Canal, John.Stevens
a las ideas de Gorgas, brindó el espaldarazo final
de aprobación para la introducción de todas
las medidas de saneamiento que fueron subsecuentemente establecidas.
En todo
momento, los casos de fiebre amarilla, fueron menos, aunque
más temidos porque imprimían pánico y
terror, por los severos síntomas y por la altísima
mortalidad que la acompañaban.
En mayo
de 1904, al iniciar los norteamericanos, los trabajos del
Canal, ya tenían los conocimientos de los grandes avances
científicos realizados en Cuba y se dedicaron a seguir
planes muy bien elaborados, para lograr el saneamiento de
la Zona del Canal y de las ciudades de Panamá y Colón.
El primer
punto de ataque fue dirigido a la limpieza y pavimentación
de calles, drenajes amplios y agua potable para la población,
que llegaron a mejorar las condiciones sanitarias en casi
un 100%.
Se evitó
el estancamiento de las aguas en las calles, vasijas, cisternas
y así
destruir un posible lugar para la reproducción de los
mosquitos.
Las mallas
de alambre de cobre para las puertas y ventanas de las casas,
prevenían la entrada de los mosquitos y así
impedían que transmitieran la enfermedad, el mismo
principio para dotar de mosquiteros en hospitales y en las
casas.
La vida
de los mosquitos fue estudiada con mucho detenimiento, lográndose
comprobar la capacidad de vuelo, la hora preferida para picar
a las personas.
Se hacían
disecciones anatómicas, especialmente de las hembras,
que son las únicas que son capaces de trasmitir la
enfermedad.
La fumigación
de todas las casas, llevada a cabo, con potentes larvicidas,
por las brigadas antimosquitos, fue en sus comienzos, rechazada
por muchas familias, porque representaba una intromisión
y cambio en sus maneras de vivir, pero que finalmente fue
impuesta por las autoridades, resultando de gran ayuda en
este plan de saneamiento integral.
La campaña
contra las fiebres se basó en varios puntos :
1. El
empleo de la quinina, tanto en el aspecto curativo como
preventivo de la malaria.
Se administraba 30 granos por día para los adultos,
en forma de mezcla con licor, que era repartido en los comedores.
2. Protección de las casas por medio de mallas de
cobre y de mosquiteros en los hospitales.
3. amplios drenajes para el agua, con el objeto de impedir
el crecimiento de las larvas.
4. persecución, captura y muerte de los mosquitos
en las casas.
5. Regado de aceite en todos los lugares donde hay estancamiento
de aguas.
6. limpieza de montes y matorrales a una distancia mínima
de 80 metros alrededor, ya que era conocido que ninguno
de los mosquitos podía volar más de esa distancia.
Con todos
estos esfuerzos, Panamá llegó a convertirse
en la ciudad más sana y limpia en todo Latinoamérica
y un ejemplo para el mundo.
El último
caso de fiebre amarilla ocurrió el 23 de diciembre
de 1906 y la malaria bajó impresionantemente el número
de casos.
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