|
L'HOPITAL
NOTRE DAME DU CANAL
Cuando
los franceses llegaron Panamá, para empezar la construcción
del Canal Istmico en 1880, trajeron un excelente cuerpo médico,
encabezado por el Dr. Louis Companyo y un grupo pequeño
de enfermeras.
El cuerpo
de profesionales también incluyó a Edward Carcenac,
miembro del Colegio Real de Cirujano de Londres y a Frederick
Pidoux, perteneciente al Colegio Médico de París.
El Dr.
Companyo tenía la vasta experiencia de haber trabajado
con el Conde de Lesseps, en la triunfal construcción
del Canal de Suez.
El cuerpo
médico recomendó la rápida construcción
de dos hospitales, uno en cada ciudad terminal del Canal (
Panamá y Colón ).
El primero
se levantó en la ciudad capital, a un costo de 500
millones de dólares, suma exorbitante para la época,
siendo localizado en una bella colina del cerro Ancón,
denominada la Huerta de Gallia, cercano a un Stranger's Hospital,
pequeña institución que era operada por las
Hermanas de la Caridad.
L'Hopital
Central fue inaugurado por el Arzobispo de Panamá,
Monseñor
Telésforo Paul, el 12 de septiembre de 1881, con una
grandiosa ceremonia.
Esta construcción
representaba un bello concepto arquitectónico y más
aún, su distribución en edificios separados,
hacía posible la clasificación de los enfermos,.
de acuerdo con la patología que presentaba y por consiguiente
un más rápido y eficiente tratamiento.
Tenía una capacidad de 500 camas y edificado a un costo
de cinco millones de dólares, estaba rodeado por grandes
árboles de Eucalipto y plantas de flores, que le daban
un acogedor entorno.
Esta altísima
suma de dinero, permitió equiparlo con los mayores
adelantos de tipo médico-quirúrgico existentes
para esos días.
Un médico
canadiense, Dr.Wolfred Nelson, quien ejercía la medicina
en la ciudad capital y enemigo declarado del Conde Ferdinand
de Lesseps, Director General de la Compañía
del Canal francés, reconoció en su libro "Cinco
años en Panamá", que los servicios médicos
ofrecidos por los franceses "son, sin duda, el más
perfecto sistema hospitalario que se ha construido en el Trópico".
Al desconocerse
el papel de los mosquitos en las fiebres amarilla y malaria,
introducían las patas de las camas del hospital y probablemente
en sus residencias, en recipientes pequeños llenos
de agua, para impedir el ascenso de hormigas.
Posteriormente
se comprobó que esto era equivalente a tener al enemigo
dentro de la casa, ya que además servía, como
perfectos criaderos de mosquitos, situación que se
repetía en los jardines del Hospital.
al rodearlas de recipientes y canjilones con agua.
Con razón,
los pacientes temían el ser hospitalizados, ya que
era corriente que entraban por una causa y morían por
otra adquirida dentro de las salas de internamiento.
El Hospital
constaba de 90 edificios separados y construidos sobre columnas,
para efectos de aislamiento, mejor circulación del
aire, aseo y control de pacientes..
El costo
de la hospitalización era de 5 francos ( $ 1.00 dólar
)
diarios, pagado por la Compañía del Canal o
por los contratistas independientes.
En muchas
ocasiones, estos últimos evitaban autorizar las hospitalizaciones,
ya que procedían al despido inmediato de los empleados
cuando observaban los síntomas iniciales de cualquiera
enfermedad, sobre si se trataba de fiebres.
Los mismos
trabajadores, también le tenían un gran pánico
a los hospitales, considerándolos como antesalas de
la muerte, ya que entrar al hospital era un pasaje abierto
al cementerio.
Se comentaba
que los pacientes fallecían tan rápidamente
( 75% de hospitalizados), que por falta de camas, en algunas
ocasiones, eran trasladados a los ataúdes, sin haberse
verificado la ausencia total de los signos vitales.
Cuando
la Compagnie Universelle quebró en 1889, en medio de
un gran escándalo, dejó en sus hospitales, unas
estadísticas completas, que demostraban el deceso de
6283 pacientes, mientras que Gorgas, años más
tarde y revisando estas mismas fuentes, llegó a la
conclusión de que los fallecimientos podían
estar cerca de los 22000.
L'Hopital
Central de Panama, fue un gran centro, que representó
un singular avance para los cuidados de salud de esa época.
El trabajo
del equipo médico y de enfermería, estuvo repleto
de actos de valor, entrega y abnegación, sobre todo
cuando se desconocía la forma de trasmisión
por los mosquitos de las fiebres amarilla y malaria.
|