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EL BASTON DE ESCULAPIO COMO EMBLEMA DE LOS
MEDICOS
La gran mayoría de las personas y tal vez
algunos médicos, no se han percatado todavía de las diferencias
existentes entre los dos emblemas que tradicionalmente han servido para
representar a la Medicina, a través de los años: el caduceo de
Mercurio (Hermes) y el bastón de Esculapio (Aesclepes).
Ambos tienen muy profundos conceptos fundamentales
referentes a su origen, desarrollo, interpretación y factores
históricos que determinan por qué un emblema es más
apropiado para designar al arte-ciencia de la medicina, que el otro.
La idea de emplear el caduceum o caduceo, el de las
serpientes enrolladas, mirándose frente a frente en la parte superior y
separadas por una varita, con un par de alas sobre ellas, como símbolo
de la Medicina, se inició en el Cuerpo Médico de los Estados
Unidos. Este concepto fue tomado con pequeñas variantes de un
símbolo guerrero que se usó en los siglos XVII y XVIII, llamado
Caduceo de Hermes o Mercurio.
El ejército americano desde 1818
organizó su Cuerpo Médico, que fue dirigido por un Cirujano
General, organigrama que se conserva hasta la fecha, pero no así su
símbolo distintivo, que fue primeramente el báculo de Aesclepes o
Esculapio, que tiene una sola serpiente con media vuelta alrededor de un
bastón.
Es probable que este distintivo fue cambiado hacia
finales del siglo XIX, pues ya para la Primera Guerra Mundial, el
ejército empleaba el caduceo de Hermes o Mercurio en sus uniformes.
Desde este inicio, su uso se propagó a muchos
países y fue adoptado por gran número de sociedades
médicas, universidades, revistas y numerosos congresos.
Siempre ha existido una gran controversia
centralizada sobre el tema de cuál símbolo debe representar de
una manera definitiva y real a la profesión médica.
La escuela de Medicina y Dentistería de la
Universidad de Rochester, New York, decidió en octubre de 1985,
reemplazar el caduceo por el báculo de Esculapio, como signo oficial de
la institución y que se encontraba en uso desde 1928.
Un trascendental paso que fue muy bien sustentado
ante la Junta de Directores por uno de sus miembros, quien hizo notar que se
volvía a colocar de esta manera a Esculapio en su lugar correspondiente,
como el verdadero representante de la profesión médica, en lugar
de Mercurio, que no era precisamente el más correcto distintivo, ya que
también lo emplearon varias compañías comerciales,
además de ser este personaje más conocido en la historia por otro
tipo de andanzas que por su devoción hacia la medicina.
Mercurio, por ejemplo, se asocia con ladrones,
comerciantes, con deportes y mercados, en contraste con Esculapio que fue un
médico listo para hacer el bien y para difundir libremente sus
conocimientos, a través de bien planeadas conferencias a sus
alumnos.
Todos sus familiares de igual manera, siguieron
ligados al arte de curar a los enfermos, en cambio los de Mercurio, nunca
tuvieron nada que hacer con esta profesión.
Cómo se escogió el caduceo de Mercurio y
por qué no se le hizo justicia a un personaje tan distinguido como
Esculapio y que verdaderamente representa todo lo clásico dentro de la
profesión médica?
No hay una respuesta definitiva y clara, lo cierto es
que para 1856 fue adoptado por el Servicio de Salubridad de los Estados Unidos
como su distintivo.
Es indudable que su uso se extendió a otros
países e igualmente a muchas escuelas de medicina en el mundo, aunque no
así a las otras ramas de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, ya
que el cuerpo médico de las Fuerzas Aéreas emplea el
báculo de Esculapio y la Marina, en cambio, usa una hoja de roble con
una bellota.
Tal vez para un cuerpo médico de un
ejército se pudiera explicar el distintivo del caduceo, pues viene a
significar neutralidad, paz y tranquilidad, sin embargo, para universidades,
clínicas, hospitales y diferentes instituciones que se dedican a mejorar
la salud de los pueblos, nada más apropiado que hacer el cambio iniciado
por la Universidad de Rochester y colocar a Esculapio en el sitial que le
corresponde.
Más a favor de este último lo observamos
en Hipócrates, quien al anunciar su famoso juramento, coloca a Esculapio
y lo pone por testigo junto a Apolo, Higeia y Panacea que se cumplirá la
palabra empeñada "hasta donde tenga poder y capacidad". A esta venerada
figura de la medicina, nunca se le ocurrió llamar a Mercurio, el que
lleva y trae las almas al infierno, para colocarlos al lado de tantos dioses
dentro de sus solemnes palabras.
Esculapio es siempre reconocido y asociado con el arte
de curar a los enfermos y en la antigüedad se erigieron templos en su
honor en diferentes lugares de Roma, Grecia y Egipto. En todos ellos siempre
aparece como una constante figura, una serpiente enrollada alrededor de un
bastón y de aquí la asociación directa que se establece.
La presencia de esta serpiente es para representar al
animal astuto y ágil que siempre se mantiene en estado permanente de
alerta, y establecer un paralelo con la conducta que deben seguir los grupos
médicos para la adecuada atención de los enfermos.
El bastón era una ayuda para caminar por todos
los polvorientos senderos de la época, por donde transitaba Esculapio en
el desempeño de sus humanitarias labores.
El diccionario de la Real Academia de la Lengua
Española define a caduceo como "vara delgada, lisa y cilíndrica
rodeada de dos culebras, atributo de Mercurio. Los gentiles la consideraron
como símbolo de la paz y hoy suele emplearse como símbolo del
comercio".
Inclusive en esta definición se aprecia la
falta de relación directa entre el caduceo y la Medicina.
Anteriormente ya se han lanzado opiniones que rebaten
en forma clara y con argumentos eficaces, la idea de mantener a Mercurio como
representante oficial de la clase médica.
En nuestro medio, la Asociación Médica
Nacional usó el caduceo como emblema, en diplomas a miembros y sello que
todavía se encuentra en la entrada del edificio del Ateneo, para
cambiarlo en todos los documentos oficiales por el bastón de Esculapio
en los últimos años.
El Ministerio de Salud, desde 1990, al hacer un cambio
en su logo, igualmente usó el signo de Esculapio, lo mismo que muchas
sociedades especializadas, clínicas y hospitales.
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