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EL PRIMER SUPERINTENDENTE PANAMEÑO DEL NUEVO
HOSPITAL SANTO TOMÁS
El Decreto No. 23 del 8 de julio de 1904, firmado por
el Presidente Manuel Amador Guerrero y refrendado por el Secretario de Fomento,
Don Manuel Quintero V., confería al Jefe del Cuerpo de Sanidad de la
Zona del Canal Istmico, Coronel William C. Gorgas, el control y
dirección de los problemas de salud pública en las ciudades de
Panamá y Colón.
En consecuencia, todos los superintendentes del viejo
Hospital Santo Tomás, fueron siempre ciudadanos norteamericanos.
El Mayor Edgar A. Bocock ejercía este alto
cargo directivo, al momento de ser trasladado a sus nuevas instalaciones en La
Exposición, el mencionado centro hospitalario, el 1 de septiembre de
1924.
El citado militar había contribuído muy
eficientemente con su trabajo, dedicación y esfuerzos durante la
construcción del nuevo hospital.
Sin embargo, al enviar el Presidente Porras a la
Asamblea Nacional el día 9 del mismo mes, un decreto de
nacionalización de los hospitales, la posición del Mayor Bocock y
la de otros extranjeros que ocupaban altos cargos, se tornó un poco
incierta e inestable.
El Decreto especificaba "los empleados de los
hospitales de la República, deben ser panameños", igualmente
indicaba "excepción hecha de los técnicos o profesionales que se
pueden conseguir en el país, cuyos servicios puedan ser contratados por
el Poder Ejecutivo".
Señalaba también "corresponde al Poder
Ejecutivo la facultad de organizar y fijar el personal de todos los hospitales
de la República".
Con miras a calmar los ánimos en los predios
hospitalarios, terminar la inquietud reinante y llevar un poco de tranquilidad
y paz mental al personal, se publicó en los diarios el 15 de septiembre,
una noticia donde se decía que el Gobierno Nacional estaba listo para
firmar un nuevo contrato con el mayor Bocock por $600.00 mensuales, con el Dr.
Connor, como Jefe de la Clínica Médica por $525.00 y con la
enfermera Miss Adams por $200.00 como Jefe de ese cuerpo. Además, como
beneficios adyacentes, se proporcionaba casa y comidas.
Los contratos serían por tres años para
el Superintendente y por dos para las otras personas.
A pesar de la información anterior, el Mayor
Bocock fue notando una progresiva disminución en su fuerza de mando y
control, así como una menor cooperación de los empleados en
general.
El 23 de septiembre, la Asamblea Nacional, cita al
Secretario de Fomento y Obras Públicas, par que informe al pleno de la
misma sobre presuntas violaciones al decreto de nacionalización por
parte del Superintendente del Hospital.
La situación se fue tornando cada vez
más difícil e insostenible, lo que determinó que en la
mañana del 13 de octubre, el Mayor Bocock, se embarcara hacia los
Estados Unidos, dejando en acefelía su puesto. Posteriormente se supo
que había enviado una carta al Poder Ejecutivo donde manifestaba que iba
a arreglar unos asuntos con el Ejército de los Estados Unidos y que
regresaría en 30 días.
Dentro de las 24 horas siguientes, se nombró
al Dr. Alfonso Preciado, como Superintendente interno, de acuerdo al decreto
siguiente:
El Presidente de la República, en uso de sus
facultades legales,
Decreta:
Artículo Unico: Nómbrase al Dr.
Alfonso Preciado como Superintendente Interino del Hospital Santo Tomás.
Dado en Panamá el día 14 de octubre de
1924.
| Rodolfo Chiari |
Tomás Gabriel Duque |
| Presidente |
Secretario de Fomento y Obras Públicas |
El 17 de octubre el Dr. Preciado dirige a los
empleados del Hospital Santo Tomás la siguiente circular:
"Debido a ciertas quejas que han aparecido en los
periódicos de la localidad últimamente, encarezco a todo el
personal bajo mis órdenes, la mayor acuciosidad en atender a las
personas que acudan al establecimiento en busca de atención
médica.
Son deberes ineludibles de los encargados del servicio
interno de este Hospital, tratar a todo el mundo con el mayor respeto y
socorrer sin demora a cuanto vengan a él, en busca de cuidados.
Es necesario que desaparezcan quejas que puedan traer
descrédito a esta institución, pues no deseo verme obligado a
tomar medidas severas contra los responsables de estas irregularidades.
A. Preciado Superintendente Interino.
Días después, más de un centenar
de prestantes figuras de Panamá, entre los cuales estaban Eusebio A.
Morales, Carlos L. López, Samuel Lewis, Eduardo Chiari, Nicanor A. de
Obarrio, Rosendo Jurado, Julio Alemán, Melchor Lasso de la Vega, y
muchos otros más, dirigen al Poder Ejecutivo la siguiente carta:
Octubre 23, 1924
"Los suscritos hemos recibido con beneplácito
el nombramiento del Dr. Alfonso Preciado, Superintendente Interino del Hospital
Santo Tomás y veríamos con agrado y verdadera satisfacción
que el Poder Ejecutivo, teniendo en cuenta las relevantes cualidades y virtudes
del Dr. Preciado, como patriota, organizador y profesional de reconocida
reputación, lo nombre como Superintendente en propiedad".
Entre estos firmantes no había ningún
empleado del Hospital, ya que el mismo Dr. Preciado, les había
recomendado no hacerlo así, en comunicación dirigida a ellos y de
acuerdo al tenor siguiente:
Octubre 24, 1924
"Muy señores míos:
Ha llegado a mi conocimiento que Uds. están
levantando una lista para ser enviada al Poder Ejecutivo solicitando que
verían con verdadera satisfacción que se me nombrara como
Superintendente en propiedad del Hospital Santo Tomás.
Agradezco en alto grado esta manifestación tan
espontánea de aprecio, pero considero que tratándose de una lista
suscrita por empleados actualmente bajo mi cargo, por razones de delicadeza
deben abstenerse de llevarla a cabo.
Con expresiones muy sinceras de profunda gratitud, soy
de uds.,
Atento servidor,
Alfonso Preciado Superintendente Interino.
El 19 de noviembre de 1924, el Mayor Bocock informa al
Gobierno Nacional, que ha aceptado un puesto en el cuerpo médico del
Walter Reed Hospital en Bethesda, Maryland, y que no regresaría a
Panamá. Más tarde es escogido como Superintendente del nuevo
General Hospital de Colorado por sus grandes conocimientos y experiencias
dentro de lo médico - administrativo.
El Dr. Preciado de hecho se convierte en el primer
panameño en el cargo de Superintendente del Hospital Santo
Tomás.
Dejó en esa posición una profunda huella
por su acrisolada honradez, su gran profesionalismo en el ejercicio de ese
cargo directivo y por su gran capacidad como organizador, en una etapa muy
difícil y decisiva para las instituciones hospitalarias de la
República, que siguieron tras la senda que les marcó este
destacado médico panameño.
Se necesitaba una enorme dosis de ecuanimidad, de gran
coraje y fe en si mismo, para tomar la dirección de un nuevo centro
hospitalario y saber que permanecería bajo la estricta vigilancia de
todos, sujeto a las comparaciones y ser el blanco de críticas por las
más insignificantes fallas.
Eran los primeros pasos totalmente bajo la
guía de un panameño que daba el Hospital Santo Tomás,
después de casi 20 años de estar ese hospital bajo
Superintendentes norteamericanos.
Es muy importante recalcar este acontecer
histórico en la medicina de Panamá.
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