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INAUGURACION DEL HOSPITAL SANTO TOMÁS
Como resultante del desastroso estado en que se
encontraban hacinados y recibiendo ineficiente atención médica
los enfermos del antiguo Hospital Santo Tomás, situado en la Calle B de
esta ciudad, surgió la idea en el Presidente Porras de dotar a
Panamá de un nuevo nocosomio, moderno, de primera categoría, y
con todos los adelantos en equipo e instrumental.
El Poder Ejecutivo dictó los Decretos 44-45 y
46 del 1 de noviembre y 1 de diciembre de 1919, respectivamente, ordenando la
construcción de un nuevo hospital. Se nombró una Junta de
Vigilancia y Fiscalización de los trabajos, que estuvo integrada por el
Coronel Juan Antonio Jiménez, Secretario de Fomento y Obras
Públicas, Mayor Edgard A. Bocock, Superintendente del Hospital Santo
Tomás, Nicolás E. Casís, James C. Wright, Dr. Alfonso
Preciado, General Leonidas Pretelt, Charles L. Stockelberg y como Secretario de
la misma, el Sr. Bartolomé Tarté.
El personal técnico a cargo de la obra estaba
formado por el Ing. Arq. James C. Wright, Ingeniero Consultor Daniel E. Wright,
Ing. Asistente Leopoldo Arosemena, Ayudante del Ingeniero Consultor J. T.
Luttrel, Contable Juan J. Méndez, Dibujante Arq. Charles Norman Little y
Dibujante Víctor Tejeira.
Este acto del Poder Ejecutivo fue ratificado meses
más tarde por la Asamblea Nacional, mediante la ley 6 del 28 de enero de
1920.
La primera piedra fue colocada por el Dr. Belisario
Porras, Primer Designado Encargado del Poder Ejecutivo, el día 15 de
noviembre de 1919.
Después de arduos trabajos y de muy severas
críticas encabezadas por la oposición del Gobierno,
recuérdese el hiriente y burlón sobrenombre del "elefante blanco"
que le fue endilgado por los enormes edificios construídos a un costo
total de B/.3,194,698.00, se llegó al 1de septiembre de 1924.
Bajo un resplandeciente sol, una extraordinaria
concurrencia, de más de 4000 personas, deseaba ver al Presidente Porras,
coronar una de sus más grandes obras.
La calle de honor formada por oficiales y agentes de
la Policía Nacional, se situaba a cada lado de dicha alfombra, bajo el
mando del Coronel A. R. Lamby y del Capitán Daniel Solís.
La primera autoridad de la Nación, los
Secretarios de Estado, miembros de la Corte Suprema de Justicia, Diputados a la
Asamblea Nacional, el Cuerpo Diplomático en pleno, los Concejales
Municipales del Distrito Capital y lo más destacado de los dignatarios
de la Iglesia, terminaron de situarse en sus asignados lugares para que la
parte protocolar comenzara.
El acto empezó con las palabras del Sr. Charles
Stockelberg, Jefe de Mantenimiento de Compras del Gobierno Nacional, quien se
refirió en breves palabras a los esfuerzo realizados por la Junta
durante la construcción y al apoyo brindado en todo momento por el
Presidente Porras, a quien felicitó con mucho entusiasmo por haber
llevado a cabo una exitosa terminación de tan brillante proyecto.
El Mayor Edgard A. Bocock, Superintendente del
Hospital Santo Tomás, pronunció un extenso discurso en
inglés. Empezó citando a Oliver Wendell Holmes, al decir que toda
persona es el resultado de una combinación de tres individualidades.
Primero, lo que él piensa sobre sí mismo; segundo, lo que sus
amigos piensan que es y tercero lo que verdaderamente es.
Sitúa su discurso bajo el enfoque de esto tres
postulados. Primero como el Director que ha organizado al nuevo hospital
durante el año anterior a su traslado a las nuevas instalaciones.
Segundo, como el constructor del proyecto, que ha estado íntimamente
asociado con el desarrollo de estos planes y tercero, como un médico
interesado, lleno de optimismo e ideales, acerca de su éxito futuro de
la empresa.
Enfatiza su esperanza en el mejoramiento integral de
la atención a los enfermos y agradece el esfuerzo desplegado por todo el
personal médico y paramédico que laboró en el viejo
Hospital Santo Tomás. Un discurso honesto y lleno de profundos
pensamientos filosóficos sobre la ciencia y arte de la medicina.
El Secretario de Fomento y Obras Públicas, el
Coronel Juan Antonio Jiménez fue el siguiente orador en el programa y se
dirigió a los presentes también en su carácter como
Presidente de la Junta encargada de la construcción del Hospital.
Declaró que este centro actuaría como
una entidad del Estado. Explicó las grandes dificultades a vencer para
alcanzar los resultados halagadores que se podían apreciar y
felicitó al Presidente, por el gran empeño y tenacidad que
dedicó para realizar esta obra.
La Exposición Nacional de 1915, dio prestigio y
valor a esa nueva sección de la ciudad, que antes pertenecía a la
familia Hurtado y se hallaba cubierta por espesos manglares e invadida en gran
parte por las aguas del mar.
Hace énfasis en la futura transformación
de toda esa área, al impulso de la nueva construcción, que ha
sido principalmente el esfuerzo de un hombre.
Terminó agradeciendo el apoyo recibido por
aquellos que participaron e hicieron posible convertir un sueño en
realidad.
Tocó la palabra al orador principal del acto
inaugural, el Presidente Porras. Relata en su discurso una anécdota en
la cual un querido amigo suyo del interior de la República, al sufrir un
accidente, se negó al ofrecimiento del Presidente para que viniera a la
Capital a recibir atención médica en el Hospital Santo
Tomás, por calificarlo como "la puerta de entrada al cementerio de la
ciudad".
Al visitar ese hospital, el Presidente en
ocasión posterior y observar que la opinión de su amigo no andaba
muy lejos de la realidad, pensó inmediatamente en construir uno nuevo.
Convirtió para este fin una lotería
existente en manos privadas, en una Lotería Nacional de Beneficencia,
cuyo frutos irían destinado a este fin y a otros hospitales de la
República, y así, sin nuevos impuestos, se pudo gastar tres
millones de balboas en esta obra. Añadió: "En verdad, esta obra
enorme e imperecedera, ha costado millones, pero debemos reconocer que no han
caído a la orilla del camino para ser presa de otros, ni en rocas, sino
a terrenos fértil y producirán, estoy seguro, suficientemente
para borrar todas las ingratitudes, pudiendo hacer con ellos, como hemos hecho,
una obra de belleza y de gracia, que harán mucho mejor de lo que es a mi
país".
Terminó diciendo "al inaugurarlo hoy, como lo
hago, a nombre de la República, quiero rendirle a los humildes,
pequeños y tristes del pueblo de mi país, el homenaje ferviente
de mi corazón con esta dedicatoria de amor y de sincera gratitud".
El Presidente Porras, recibió una larga y
estruendosa ovación de los presentes.
Al finalizar la ceremonia, la Banda Republicana,
ejecutó las notas del Himno Nacional.
Luego se repartieron folletos y medallas
conmemorativas del acto y se obsequió a la concurrencia con emparedados,
cerveza y otras bebidas.
Se invitó seguidamente al público a
hacer una visita a todos los pabellones.
A más de 50 años de ese día
inaugural, el Hospital Santo Tomás, ha continuado siendo la escuela
madre para generaciones de médicos panameños y extranjeros, que
han experimentado las más brillantes y extraordinarias emociones de una
vida profesional que se está formando en su seno y que recogen sin
ningún obstáculo todas las enseñanzas que sin
egoísmos, transmiten los Maestros.
Episodios imborrables de luchas contra la muerte, unas
veces triunfantes y otros de derrota, pero sobre todo brindando alivio,
consuelo y comprensión para los que sufren en esos momentos.
Uno de los más sonados triunfos y de las obras
más trascendentales del Presidente Porras.
Un enorme impulso para el desarrollo de la futura
medicina panameña.
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