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LOS ESPOSOS HURWITZ EN LA HISTORIA DE PALO SECO
Hacia las postrimerías de 1904, cuando los
norteamericanos ya habían adquirido el control de la Salud
Pública en el territorio nacional (noviembre 18, 1903), los diferentes
aspectos de este problema habían sido analizados y programados con las
autoridades panameñas.
Una tarde, mientras el Coronel William C. Gorgas, Jefe
de Sanidad de la Zonal del Canal, hacía una visita por los barrios
más pobres de la ciudad de Panamá, y en esta ocasión por
la playa de Marañón, se entera de la existencia de un grupo de
leprosos, trece en total, que estaban aislados del resto de la comunidad,
viviendo en cuevas y como entes infrahumanos.
El traslado inmediato a otra área fue ordenado
por el Coronel Gorgas y se reubicaron cerca de la estación del
ferrocarril en Empire.
Este pasaje causó una vívida
impresión al Jefe de Sanidad de la Zona del Canal, quien empezó a
planear un hospital especial para estos contagiados y personalmente se
encargó de seleccionar un bello sitio, localizado a la orilla izquierda
de la entrada del Canal y conocido como Palo Seco. Tenía una
extensión de 500 acres y estaba a sólo 6 millas de la
capital.
En junio de 1905 la Comisión del Canal,
destinó la suma de $25,000.00 para la construcción de un asilo
para leprosos.
Fue inaugurado el día 10 de abril de 1907.
El hospital albergó en su inicio a los trece
pacientes mencionados, que provenían de las ciudades de Panamá y
Colón.
Se inició con ocho edificios, cuatro que
estaban destinados a los leprosos, otro para labores hospitalarias, uno para
residencia del superintendente, dos para el personal y una capilla.
Un médico hacía visitas mensuales para
realizar curaciones y supervisar el tratamiento y alimentación de los
pacientes.
Las medidas de control eran muy estrictas, hasta el
punto que se llegó a instituir un sistema monetario propio para los
pacientes. Eran monedas especiales que tenían un hueco en el centro,
para una rápida identificación. Numimásticos
panameños pueden exhibirlas hoy muy orgullosos, porque representan algo
muy significativo dentro de la historia nacional.
La Colonia de leprosos siguió su vida
monótona a través de los años, hasta mayo de 1927, cuando
sucedió un evento que tendría una inmensa repercusión en
su desenvolvimiento.
El Dr. Ezra Hurwitz, quien unos meses antes llegara a
trabajar al Hospital Ancón fue nombrado Superintendente de Palo
Seco.
Nacido en Kansas City, Missouri, trabajó
durante la Primera Guerra Mundial en el Cuerpo Médico, donde
llegó a Teniente. Después de su internado en Chicago, pasó
a la práctica privada por siete años antes de viajar a la Zona
del Canal.
Fuel el primer médico que vivió junto
con sus pacientes en la misma Colonia, donde se convirtió en figura
indispensable para todos en esa apartada región; siempre ayudado y
secundado por la poderosa fuerza motora y emotiva de su esposa, doña
Aida de Castro de Hurwitz.
Este matrimonio, con una tesonera y callada labor,
fueron prácticamente transformando el asilo para leprosos de Palo Seco
en un sitio donde imperaba, sobre todas las cosas, el cariño, la
comprensión y el amor.
La actitud general de los empleados, público y
los familiares también se ve envuelta en esta vorágine de
positivos cambios.
La colonia llegó a tener 120 pacientes, diez de
los cuales eran norteamericanos.
Se reconstruyó totalmente entre los años
1938 y 1945, con nuevos y modernos pabellones. |