| EL AFFAIRE
PANAMÁ
Después de la derrota francesa en la guerra franco-prusiana
de 1870, la nación gala quedó, como era lógico
presumir, sin amigos ni apoyo internacional y el aspecto político
interno, transformado en un auténtico caos.
Las inculpaciones por la derrota militar iban dirigidas hacia
todos los grupos, que eran los receptores de recriminaciones
muy fuertes, de las cuales no escapaba ni el mismo Emperador
Napoleón III.
Los Borbones reestablecieron la monarquía, pero el
pueblo francés, con grandes ansias de libertad, demandaban
una nueva revolución en busca de cambios, pero que,
paradójicamente, lo que produjo fue otra dinastía,
con el rey Luis Felipe Orleáns
.gobernando por 18 años, siendo remplazada por otra
asonada, que instaló la Segunda República, con
el príncipe Luis Napoleón como presidente.
Muy poco tiempo duró este príncipe-presidente
en estas funciones y atendiendo al propio llamado de su sangre
azul, se hizo coronar como Emperador.
Resultado: Un giro completo en la política francesa
para regresar al Imperio
Tras la derrota francesa, Bismarck, el Canciller alemán,
impuso a Francia un humillante y vergonzoso Tratado, que le
otorgaba las provincias de Alsacia y Lorena y un pago de cinco
mil millones de francos, como reparación por los costos
de la guerra.
Adolfo Thiers, en esos tiempos Chef de la nación francesa,
fue el único de los altos personajes que se atrevió
a firmar el ya citado tratado, que trajo revueltas en Francia,
con un gran número de muertos.
Para 1873, Thiers fue reemplazado por el monárquico
Mariscal MacMahon, a quien después de un tiempo, le
aplicaron una reforma constitucional , por medio de la cual,
el nombramiento de Presidente de la República, se efectuaría
por la Cámara y el Senado, por un período de
7 años, surgiendo la III República y de esta
forma, la automática finalización del régimen
de MacMahon.
Los eventos subsiguientes fueron demostrando una debilidad
clara, en todas las actuaciones de la República, que
se acentuó con el desastre de la Compagnie Universelle
du Canal Interoceanique en el intento por construir el Canal
de Panamá y la pérdida de más de mil
millones de francos, la mayoría de ellos, provenientes
de pequeños inversionistas, que vino a significar,
un duro golpe para el ya herido régimen republicano.
El proceso legal seguido al Conde de Lesseps, a su hijo Charles
y otros destacados ciudadanos de Francia, estuvo plagado de
tintes políticos, destacándose, primordialmente,
por su anti-republicanismo, que determinó un inevitable
giro a la izquierda, como única vía para salvar
al régimen.
El colapso de la empresa francesa en el Canal de Panamá,
tomó en Francia un camino antirrepublicano, como ya
mencionado, pero más todavía, asomaba por todas
partes el ansia de revancha contra Alemania, por la derrota
de 1820.
Los accionistas de la Compañía, eran en su
gran mayoría gente humilde del pueblo, que siempre
mantuvo la esperanza de un milagro que permitiera al Conde
de Lesseps, salir avante de esos malos momentos financieros.
El escándalo de la quiebra francesa, hubiera pasado
como un episodio más y casi directamente al olvido,
a no ser por ciertos personajes políticos que tenían
ambiciones de venganza y querían cortar cabezas en
esos momentos.
En Panamá existía, además de un derroche
en obras mal calculadas y peor ejecutadas, un contubernio
con las altas autoridades del gobierno francés.
Un comité de 33 miembros fue nombrado en París,
para llevar a cabo una investigación, que después
de 63 sesiones, dejó todas sus deliberaciones plasmadas
en tres grandes volúmenes, involucrando a las más
grandes figuras políticas. No se escaparon Primeros
Ministros, Senadores, Diputados, Generales y Coroneles, Jueces
y Abogados, Banqueros y muchos otros en los diferentes campos
de las finanzas y economía.
Numerosos ciudadanos llegaron a opinar que se trataba de
una conspiración diabólica, en la cual no estuvo
ausente el ingrediente sexual, al saltar a la escena una cortesana,
cuya casa fue el centro inteligencia de todas las actividades.
El affaire Panamá se dividió en dos procesos
legales que marchaban paralelos: el Petit Panamá, donde
se ventilaban los casos de estafa y abuso de confianza ( los
de Lesseps,
Fontane y el Barón Henri de Cottu y el Grand Panamá,
que se encargaría de todos los encausados por cohecho,
que incluía a muchos personajes del mundo político
y financiero.
El juicio terminó el 7 de febrero de 1893, con la
condena por estafa y abuso de confianza a Fernando y Carlos
de Lesseps ( 5 años de prisión ) y una multa
de 3000 francos. Fontane, Cottu, a Fontane y Cottu , prisión
por dos años y multa de 3000 francos y a Eiffel, también
dos años de prisión y 20.000 francos de multa.
La sentencia del Conde fue dejada en suspenso, debido a su
enfermedad y a su a avanzada edad.
Otros culpables fueron Vallart ( cinco años ) y Blondin
( dos años ).
Absueltos Sans- Leroy, Floquart, Clemanceau y Soineoury.
En éstas discusiones salieron a la luz, una gran cantidad
de turbios negocios, chantajes, despilfarros, que endilgaron
a nuestro país una imagen pervertida, originando la
asociación del nombre Panamá, con toda clase
de actos de corrupción.
Tomó muchos años romper este maleficio, que
manchó nuestra reputación, pero al final el
panorama se esclareció y se pudo actuar, con la frente
en alto, en el concierto de las naciones, para años
más tarde, servir como la nación que dividió
su territorio, para por medio del Canal de Panamá,
servir como unión para el resto del mundo.
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