|
PLACA PARA EL BUSTO A CARLOS J. FINLAY EN PANAMA
En abril de 1926, el Club Rotario de La Habana, aprueba en
una sesión , confeccionar una placa de bronce, para
que fuera colocada en el busto al Dr. Carlos J. Finlay, que
Se encontraba frente al edificio del Laboratorio Central en
el Hospital Santo Tomás, en la ciudad de Panamá.
Posteriormente, en una reunión extraordinaria , el
Secretario del Exterior del Gobierno Cubano, Dr. Carlos M.
Céspedes, recibió de manos del presidente rotario
Señor González Schelton, dicha placa.
El Cónsul panameño en Cuba, don Ernesto Méndez
manifestó " Gracias a vuestro donativo, señores
Rotarios, la piedra de Panamá y el bronce de Cuba,
se unirán para perpetrar, la memoria inmarcesible,
del Dr. Finlay, que ya no es decir cubana, porque difundida
por el cielo de la fama, tocó todos los puntos de la
tierra y se hizo gloria de la Humanidad".
Habló el Dr. José Antonio López del
Valle, discípulo de Finlay quien acotó "
Tras los días de enfermedad y luto, provocados por
las múltiples epidemias de fiebre amarilla, que periódicamente
azotaban a los países tropicales, surgen estos ahora,
gracias a las medidas sanitarias derivadas del descubrimiento
"Finlay", a la felicidad, a la alegría del
brotar magnífico de la salud, que ahora ilumina, vivifica
y alegra, tierras antes ensombrecidas al estar castigadas
por esa devastadora infección."
El Dr. Carlos E. Finlay, hijo del sabio cubano, expresó
el agradecimiento de la familia por este fino gesto de recordación
a su padre.
El Dr. Carlos A. Vasseur, ministro de Cuba en Panamá
mencionó la genial teoría del mosquito, como
medio transmisor de la fiebre amarilla, señalando al
Stegomya fasciata ( más tarde llamado Aedes Aegypti,)
como el vector especial para la propagación, que fue
la gran contribución de Finlay.
Vasseur terminó diciendo que "Finlay simboliza
la idea (la simiente creadora) y Gorgas representa la Acción
(el fruto bienhechor) ".
El presidente de Panamá, Dr. Belisario Porras, en
agosto de 1924, había ordenado la confección
del busto en honor del sabio cubano y el Club Rotario de la
Habana, vino a
donar la placa alusiva.
El Dr. Carlos J.Finlay, cubano de nacimiento, era el hijo
de un escocés y de madre francesa,
Graduado del Jefferson Medical College en 1855, regresó
a su patria para dedicarse a la práctica de la Medicina
y Oftalmología.
En la Conferencia Sanitaria Internacional, celebrada en Washington,
en 1881, presentó un trabajo, donde explicaba su idea
de la trasmisión de la fiebre amarilla por medio de
un agente ( los mosquitos ), que era algo totalmente novedoso
y que iba en contra de las teorías predominantes en
la época y que venían de muchos años
atrás, como las miasmas, la suciedad, los malos olores.
Recuérdese que aún el término malaria,
del italiano mal-aire, significaba "mal aire",
Experimentalmente, Finlay no pudo comprobar su brillante
teoría, porque se desconocía el concepto de
la "incubación extrínsica", que se
lleva a cabo durante doce días en el mosquito, para
ser capaz, entonces, de transmitir la enfermedad. Finlay,
en su deseo de probar científicamente su teoría,
aplicaba los mosquitos a sus enfermos, muy temprano, cuando
aún se encontraban en la incubación extrínsica.
No obstante, el sabio cubano, puso todos los resultados de
sus amplias investigaciones y el material de experimentación
a las órdenes de la Comisión Americana de Fiebre
Amarilla, que fue enviada a La Habana, con Walter Reed a la
cabeza, demostrando así , una sencillez, honradez y
ningún egoísmo de su parte, sino únicamente
interesado en triunfar sobre la fiebre amarilla. Por otra
parte, Reed siempre fue el primero en reconocer la brillantez
de la idea de Finlay.
La teoría Finlay fue expuesta, como ya mencionado,
en 1881 y comprobada científicamente por Reed y su
equipo (Gorgas, Agramonte, Carroll, el martir Lazear, Ross,
Carter, etc.) en la Habana, en 1902.
Por muchos años tuvo el científico cubano que
soportar críticas y hasta burlas de sus compañeros,
por mantenerse firme en sus creencias, pero sobre todo, trabajando
arduamente sobre el mismo tema.
Después de la comprobación de su idea, vinieron
reconocimientos por muchos países del mundo.
Finlay se retiró como Jefe de Sanidad de Cuba en enero
27de 1900, a la edad de 76 años y murió en octubre
de 1915.
Ronald Ross, ganador del Premio Nobel de Medicina en 1902,
recomendó a la Academia Sueca, la candidatura de Finlay,
para que se le rindiera similar honor, por su enorme contribución
hacia la erradicación de la fiebre amarilla.
El Comandante John W. Ross, otro ganador de tan prestigioso
galardón, igualmente solicitó dicho premio para
Finlay.
En La Habana se erigieron bustos y una estatua en su honor.
El Uruguay regaló en 1924 una placa para ser colocada
en la Academia de Ciencias de Cuba. El Laboratorio Central
del Hospital Santo Tomás de Panamá, recibió
el nombre de Carlos J. Finlay y al frente se colocó
el busto y placa, a que se refiere este artículo.
En 1927, se llamó Instituto Finlay a una institución
científica en La Habana.
Para 1928, el gobierno cubano constituyó la Orden Al
Mérito, Carlos J. Finlay.
Se propuso que el 3 de diciembre (cumpleaños del científico
cubano), fuera el Día de la Medicina Americana.
El busto de Finlay estuvo primeramente, situado frente al
Laboratorio Central del Hospital Santo Tomás, como
fue mencionado, Después, al destruirse este inmueble
para ampliación hospitalaria, se trasladó al
lado del Departamento de Patología del mismo Hospital.
Actualmente se encuentra en el parquecito interior de la
Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá.
La placa lleva la siguiente inscripción:
AL INSIGNE CIENTÍFICO CUBANO
CARLOS J. FINLAY
DESCUBRIDOR DEL AGENTE TRANSMISOR
DE LA FIEBRE AMARILLA. VALIOSO APORTE
EN LA CONSTRUCCIÓN DEL CANAL DE PANAMA
EMBAJADA DE CUBA
21 DE MAYO DE 1976
La memoria de Carlos J. Finlay ha permanecido a través
de los años, brillando con luz propia, como resultado
de su gran capacidad de trabajo, y en la tenacidad para mantener
sus ideas.
Su magnanimidad y ausencia total de egoísmo, lo llevó
a compartir con otros científicos miembros de la Comisión
de los Estados Unidos para el estudio de la fiebre amarilla,
todos sus voluminosos apuntes y resultados de sus experimentos.
|