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INAUGURACIÓN DE LA NUEVA SEDE DEL BAZAR
FRANCES
El 14 de septiembre de 1935 se llevó a cabo la
inauguración del nuevo almacén BAZAR FRANCES, en sus modernas
instalaciones de la Plaza de Santa Ana, en el corazón mismo de la ciudad
de Panamá.
La historia lo remonta a 1853, en los tiempos de la
Nueva Granada, cuando eran sus dueños los señores Lefevre y
Roussel, quienes se dedicaron originalmente a la importación de
mercadería de Francia, y de aquí se derivó el nombre para
el negocio.
Hacia el año 1858, cuando los señores
mencionados se encontraban en la edad de retiro, trajeron desde Francia, en
calidad de empleado, a don Máximo Heurtematte, sobrino del señor
Lefevre.
El señor Heurtematte resultó ser la
gran adquisición para la firma, ya que de inmediato se destacó
como un gran trabajador, muy dedicado a la empresa, con mucha visión
comercial, un fino trato con los clientes, aunados a una acrisolada honradez.
Pocos años más tarde, sus patrones le
vendieron la totalidad de las acciones y la razón social se
cambió a Heurtematte y Cia., pero se conservó el muy conocido
nombre del almacén.
La inquietud por abrir nuevos horizontes,
llevó a don Máximo a expandir la firma, estableciendo en la
ciudad de Colón, Buenaventura y Cali,Colombia, para negocios al por
menor.
Se incluyó entre las nuevas actividades, la
compra y venta de oro y platino, que se exportaba con mucho éxito a
Europa.
Don Máximo casó con dama
panameña y tuvo dos hijos, Julio y Roberto El primero procreó a
Max y a Julio Ernesto.
Max fue un político y diplomático de
gran renombre y posteriormente estuvo, por varios años, como Gerente
General de Corrugados de Guatemala, una filial de la fábrica principal
de Panamá.
Al casarse con Genarina, mucho más conocida
como la Chola Arias, distinguida y bella señorita de la sociedad
panameña, tuvieron a Maxito, comerciante y diplomático, pero
sobre todo y siguiendo las huellas de su progenitor, un caballero a carta
cabal.
Julio Ernesto se dedicó primordialmente a la
Banca.
Roberto, por su parte, tuvo un hijo, don Roberto
Heurtematte Espinosa, quien fue la bujía y el motor generador de los
grandes y avanzados cambios que renovaron al Bazar Francés, llevando al
negocio hacia sus modernas instalaciones que abrieron sus puertas ese 14 de
septiembre de 1935.
El muy moderno edificio, se construyó en un
lote frente a la Plaza de Santa Ana, donde quedaba el famoso Hotel Metropole,
que fue un sitio muy popular y tradicional en la ciudad de Panamá, a
finales del siglo XIX.
El nuevo edificio, era un espacioso almacén,
con amplias vidrieras hacia la Avenida Central y frente al Parque de Santa Ana,
como ya mencionado,
Esta enorme área de exhibición
constituía un punto muy novedoso y de requerida visita para la gran
clientela del almacén.
Al adquirirse un artículo de cualquier tipo ,
se podía confiar en la calidad y categoría del mismo, respaldada
por la sobre centenaria fama del Bazar Francés.
Como el terreno de 2000 metros cuadrados,
tenía un desnivel natural hacia la calle posterior, fue aprovechado para
la construcción de garages para estacionamiento de los clientes, una
idea novedosa en Panamá.
Desde que se entraba al nuevo almacén, se
notaba inmediatamente, que era un sitio exclusivo y de altísima
categoría.
La Sastrería del Bazar Francés
confeccionaba los mejores vestidos y trajes para la sociedad panameña,
que los lucía con mucho gusto y seguridad en la calidad del estilo y
material empleado.
Para una mejor atención a la tan distinguida
clientela, se dividía en Departamentos especializados, como de
Sedas,Caballeros. Damas, zapatería, artículos de playa,
contabilidad y otros.
En un anuncio publicado en uno de los diarios de la
época, se leía:
"Nuestro nuevo Departamento de Sedas, será la
sensación de la ciudad. Oferta especial de apertura: Seda inarrugable en
colores lisos. 80 centavos la yarda."
Con la inauguración de este templo de la moda,
la ciudad de Panamá iba tomando aires de una gran urbe moderna.
La exigente clientela nunca fue defraudada, ya que el
Bazar Francés continuó y mejoró todos los aspectos
conocidos hasta el momento en lo referente a la importación de los
mejores artículos, unidos a una extraordinaria y muy personal
atención al bien selecto público.
La inauguración del fino almacén tuvo
el gran mérito de llevarse a cabo cuando el mundo de los negocios,
transitaba por una fase muy crítica de la economía mundial y
nacional.
En nuestro país se tomaron severas medidas
económicas para combatir esta situación, que incluyeron la rebaja
general de salarios para los servidores públicos, desde el Ciudadano
Presidente para abajo, además de substanciales recortes en todas las
partidas presupuestarias .
Pero Heurtematte y Cia., tenían mucha fe y
absoluta confianza en que se saldría adelante de estos malos momentos
económicos, igual como sucedió en años anteriores con la
quiebra de la Compagnie Universelle du Canal de Panamá, con las
numerosas guerras en Colombia y su consiguiente inestabilidad política y
económica, con la disminución de los viajeros del Ferrocarril de
Panamá, que se dirigían hacia California en búsqueda de
los casi exhaustos yacimientos de oro y otros episodios, unas veces de bonanza
y muchos otros de crisis.
El primer Bazar Francés y ahora el muy moderno
que se inauguraba, vivieron y sortearon con éxito todos los avatares del
tiempo.
Resultó un gran ejemplo a seguir para las
generaciones posteriores al año de 1935 y un timbre de orgullo para
aquellos caballeros que se lanzaron a esa gran aventura. |