|
INAUGURACIÓN DEL FERROCARRIL DE
CHIRIQUÍ
La idea de ferrocarriles en Panamá empieza a
generarse desde 1893 cuando se hicieron estudios preliminares para una ruta San
José, Costa Rica - Panamá - Quito, Ecuador, proyecto demasiado
abarcador y optimista, dirigido por el ingeniero Coronel William F. Shunk y que
luego fue simplificado a un planteamiento de Panamá a David.
El citado esquema despertó cierta
atención durante varios años, pero no fue sino bajo la
administración del presidente José D. de Obaldía, a
inicios de 1910, que se reanudó el interés sobre este plan. El
gobierno panameño firmó un contrato con la Panamá Railroad
Company para un estudio y estimación de costos sobre una línea
ferrocarrilera de Panamá a David, con ramales hacia Antón y la
provincia de Los Santos.
El precio estimado era de B/ 51.400 por milla (
rieles normales ) y de B/.28.720 para rieles angostos, un gran total de
B/.9.894.595, presupuesto que fue considerado muy excesivo para gravar las
finanzas nacionales de una muy joven república. La idea fue más
tarde abandonada.
El presidente Belisario Porras casi inmediato a su
toma de posesión en 1912 decidió con el visto bueno de su
gabinete, construir un nuevo proyecto, pero únicamente en
Chiriquí.
Después de una seria evaluación por un
grupo de ingenieros, se elaboraron planos y costos. Esta información la
envió el gobierno panameño a otra junta de profesionales que
nombró el Coronel William Goethals, que procedió en enero de 1914
a rendir un informe y recomendaciones, documento muy necesario para conseguir
las fuentes de financiamiento.
No fue sino hasta 1916 , cuando en Panamá se
daban muestras grandes actividades y realizaciones en todos los campos, que
Porras hizo por cumplir una promesa electoral expresada en su triunfante
campaña electoral.
Porras, estadista por excelencia y hombre visionario,
firme creyente en todo el avance y los progresos que traerían los
caminos de hierro para las regiones por donde pasaran, apoyó su
construcción. Era un convencido de las ideas ferroviarias y estaba de
acuerdo que dichas rutas serían de inmenso beneficio para la
inmigración, agricultura, industria y comercio.
La gigantesca empresa fue objeto de ataques muy
virulentos, con toda clase de insinuaciones y aseveraciones, casi todas
injustificadas, desde la iniciación de los trabajos.
La vehemencia de este antagonismo a la obra se
acentuaría aún más, por encontrarse el país en
medio de una feroz campaña política, donde se enfrentaban por una
parte el Dr. Ramón M. Valdés, con el apoyo del gobierno y el
candidato de la oposición, don Rodolfo Chiari.
El apasionamiento partidista de cualquier momento,
que siempre sirve para generar sentimientos de envidia, odio, rencor y de
divisionismo, acusaban de muy ingentes los costos de la obra y de despilfarro
de fondos durante su ejecución.
Los ferrocarriles siempre se consideran caminos de
progreso, al igual que las carreteras, en contraposición a proyectoras
de vanidad como vienen a ser auto eregimiento de estatuas, bautizos de calles y
edificios con nombres del gobernante, etc.
El secretario de Fomento, Ramón Acevedo,
firmó a nombre del estado panameño el debido contrato con la
compañía R.W. Hebbard el 2 de febrero de 1914, para la
construcción de un ferrocarril David - Boquete - Concepción, con
un ramal Dolega - Potrerillos y otro más corto hacia el puerto de
Pedregal, todo a un costo de B/ .1.670.000. que incluía a talleres,
líneas telegráficas y de teléfono, locomotoras y carros.
Después de salvar innumerables
obstáculos y a pesar de la insistente lluvia de críticas muy
severas, el presidente Porras continuó hacia adelante y se
preparó a inaugurar personalmente lo que llamaba " la obra que
después del Canal es la más extraordinaria que jamás se
haya realizado en nuestro país". El primer mandatario partió de
la ciudad capital a bordo del vapor Panamá, con una distinguida comitiva
que incluía a diplomáticos, miembros del gabinete, altos jefes de
la Zona del Canal e invitados especiales, entre los cuales se encontraba Don
Ramón Valdés, candidato oficialista para los próximos
comicios electorales.
El aludido barco al entrar en el estero de David, por
la Boca de San Pedro, fue saludado por moradores de Horconcitos y Remedios, que
se allegaron en botes para saludar a tan ilustres personajes.
Al arribar al muelle de Pedregal, la comitiva
abordó los trenes para dirigirse hacia la estación principal de
David, donde había cerca de 4000 personas que daban muestras de
extraordinario júbilo, ya que se vivían momentos grandiosos en la
historia de la era republicana y todos querían participar de una manera
activa.
Hubo una excursión a Concepción en
horas de la tarde con cena y baile, donde se mezclaron las expresiones de
felicidad por el histórico momento y las actividades políticas.
El domingo 23 de abril de 1916 a las 8:00 a.m. se
efectuó el bautizo del ferrocarril donde hubo alrededor de 55 padrinos
de David y Panamá.
Posteriormente se llevó a cabo un viaje a
Boquete, en cuatro de los recién estrenados carros y que tomó
poco más de dos horas. Se destacó que el mismo presidente y el
candidato oficialista, cedieron sus respectivos cupos, para que pudieran
asistir otras personas de Chiriquí.
La travesía a Boquete se repitió al
día siguiente (abril 24), con las personalidades que faltaron en la
fecha anterior siendo recibidos en esa ciudad con grandes agasajos y
diversiones.
De regreso a David, por la noche, el ingeniero
Hebbard ofreció un banquete de gala en el Hotel Istmo, donde se
escucharon brillantes discursos de Guillermo Andreve, secretario de
Instrucción Pública, de Ladislao Sosa, subsecretario de Fomento y
persona íntimamente ligada a este proyecto por designación
expresa del primer mandatario, del oferente Hebbard y una brillante pieza
oratoria del propio presidente Porras, donde hizo muy profundas consideraciones
y reflexiones sobre el valor y beneficios que para la economía nacional
tienen los ferrocarriles en general, destacando que " en la actualidad el
adelanto de un país se calcula por la extensión de sus
líneas férreas".
Defendió el proyecto, ahora toda una realidad
y enfatizó sobre las críticas a los posibles altos costos de la
obra, que serian ínfimos al compararlos con los enormes beneficios que
se derivarían.
El progreso como toda innovación, tiene
siempre resistencias aquí y en todas partes, pero siempre avanza,
destruyendo y arrollando a su paso todo obstáculo." Tened fe, vosotros
sabéis que en vuestras labranzas primero entra la semilla en el surco y
luego brota de ella el fruto".
El ferrocarril desarrolla a su alrededor las
carreteras, impulsa la agricultura, atrae la inmigración, fomenta la
industria, protege el comercio y despierta dormidas energías"
Los primeros maquinistas y colectores del valor del
pasaje, fueron jamaicanos que no dominaban a la perfección el idioma
castellano. Entre las obligaciones de los últimos estaba ir anunciando,
a voz en cuello, las diferentes estaciones a medida que se iban acercando, tal
como en todas las rutas del mundo.
Por nerviosidad o por falta de conocimiento del
español, o por ambas razones, cuentan los pasajeros la cómica
anécdota ocurrida al aproximarse el poblado de Cantarranas, cuando el
empleado gritó muy fuerte y emocionado Rana Cantando". La historia fue
de tanto impacto, que faltó muy poco para que a dicho poblado se le
cambiara el nombres.
Aproximadamente se estima que de 3500 a 4000 personas
viajaron por todas las direcciones de la vía férrea durante esos
cuatro días de inauguración, sin aparecer ningún tipo de
retraso en los horarios o accidentes.
El viaje de regreso a Panamá se efectuó
el lunes 24 en el mismo vapor y la inauguración de la colosal empresa
estatal se había llevado a cabo dentro de un majestuoso marco, tal como
debía ser y corresponder a una obra de tal magnitud. |