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PRIMERAS RADIODIFUSORAS
Desde los albores de nuestra independencia, el
control de las ondas hertzianas en Panamá, lo ejercía el gobierno
americano a través de las autoridades de la Zona del Canal. Así
observamos que la Marina de los Estados Unidos tenía desde finales de
1904, una pequeña estación de radio en Colón y que se
mantuvo hasta 1910 cuando fue renovado el equipo, otorgándosele
pequeñas funciones comerciales desde enero de 1913.
Existía otra en Portobelo que funcionó
desde 1913 hasta mayo de 1914.
Para 1922 había un total de siete
radiodifusoras distribuidas en Darién, Balboa, Colón, Coco Solo,
Punta Mala, La Palma y Puerto Obaldía.
En una histórica sesión de la Liga de
las Naciones en noviembre de 1933, los delegados panameños Dr. Narciso
Garay y el periodista Ignacio de J. Valdés (Nacho), pasaron por la
humillante vergüenza de observar como a todos los países se les fue
asignando las respectivas letras y números para identificar las
frecuencias radiales ,excepto a Panamá, porque no teníamos
derecho a ninguna, ya que pertenecían al gobierno de los Estados Unidos.
Las inquietudes nacionales por una
radiodifusión propia empezaron a manifestarse con Radio Tembleque, luego
Radio Experimental, más tarde La Voz de Panamá y Radio Miramar,
que funcionaron sin ninguna autorización oficial, pero sembrando las
semillas del despertar de Panamá hacia la radiofonía propia.
Con el objeto de ordenar esta anárquica
situación, el 14 de diciembre de 1934, el Secretario de Gobierno y
Justicia, Galileo Solís, impartió instrucciones dirigidas al
cierre de Radio Miramar y a La Voz de Panamá, que operaban por la libre.
El capitán de la Policía Nacional,
José A. Remón, siguiendo la directriz jerárquica superior,
se apersonó a la primera de las mencionadas, para clausurarla.
Radio Miramar se encontraba en medio de una
programación regular, que ya tenía excelentes resultados de
sintonía, tanto nacional como extranjera.
Una razón poderosa para dar este paso, se
basaba en la próxima reglamentación que por medio de un decreto
efectuaría el Poder Ejecutivo. El 20 de diciembre de 1934 el presidente
Harmodio Arias, firmó el mencionado decreto, que tenía un
articulado extenso, donde se indicaba una serie de requisitos y prohibiciones.
tales como:
"Artículo 1: Ninguna estación de
radio-comunicación privada podrá funcionar u operar, ni ninguna
persona podrá operar, manejar o hacer funcionar estaciones privadas de
radio comunicación, sin obtener previamente licencia del Poder Ejecutivo
dentro de las disposiciones del presente decreto".
"Artículo 5: Las licencias a que se refiere
este Decreto serán expedidas por el Secretario de Gobierno y Justicia,
una vez que el Poder Ejecutivo, dicte la resolución que autoriza su
expedición".
"Artículo 6: Los propietarios de estaciones
emisoras de radio comunicación (en el caso de que lo sean personas
naturales) y los Directores y dignatarios de las sociedades propietarias,
así como los tenedores de la mayoría del capital suscrito y
pagado de los mismos, en el caso de que lo sean personas jurídicas,
deberán ser panameños".
"Artículo 15: En caso de guerra o amenaza de
guerra, o de alteración del orden público o de suspensión
de los derechos individuales, el Poder Ejecutivo puede, si lo considera
conveniente, suspender o cancelar el funcionamiento de las estaciones emisoras
de radio comunicación".
El paso legal siguiente era solicitar la licencia
respectiva, que fue expedida el 22 de diciembre de 1934, distinguida con el
número 1, a Radio Miramar (HP5B) por conducto de Guillermo Endara P.,
presidente de Radio Panamá, S.A., propietaria de la citada emisora.
Otros dignatarios de la empresa fueron Enrique Linares Jr., vicepresidente,
Eduardo Vallarino, secretario, Tomás Arias, tesorero y vocal Balbino
García S.
Posteriormente se otorgó otra
autorización para operar en el país a La Voz de Panamá
(HP5J) perteneciente a don Manuel Díaz Doce, que sin embargo, fue la
primera en surcar, oficialmente por los aires panameños, al ser
inaugurada el 25 de diciembre de 1934.
El programa conmemorando esta fecha, se inició
con el discurso pronunciado por el Secretario de Gobierno y Justicia Lic.
Galileo Solís, y quien en forma patriótica manifestaba
claramente, el sentimiento de orgullo que "anunciaba al mundo entero que
Panamá, como nación libre e independiente, entraba a engrosar las
filas de la radiodifusión mundial".
Hubo actuaciones de muchos artistas nacionales como
Teresa López de Vallarino, Querube Sosa, Ernesto de Pool, Antonio Icaza,
unas composiciones de Alberto Galimani, Ricardo Fábrega y los
extranjeros Alex López y la señorita Heivergen.
La inauguración de Radio Miramar HP5B tuvo
lugar el 31 de diciembre de 1934, es decir seis días después.
La programación fue muy extensa y se
inició a las 6:00 p.m. con el discurso del Presidente de la
República, Dr. Harmodio Arias , la bendición por su
Señoría Ilustrísima el Arzobispo de Panamá,
palabras por los secretarios de Gobierno y Justicia, Lic. Galileo Solís,
de Relaciones Exteriores, Dr. Juan Demóstenes Arosemena, de Hacienda y
Tesoro, don Enrique A. Jiménez, de Obras Públicas don Alejandro
Tapia, del subsecretario de Instrucción Pública, encargado del
Despacho, Dr. José Pezet, los presidentes de la Asamblea Nacional,
Octavio A. Vallarino, de la Corte Suprema de Justicia Dr. Miguel A. Grimaldo
B., y los decanos de los cuerpos Diplomáticos y Consular, Dr. Mariano
Gasteazoro y don David Sasso.
Los números artísticos-culturales
incluyeron canciones por Marta Méndez, Juancho Díaz,
Abigaíl y Alicia Arjona, Billy Vallarino, Laura Guerrero.
También hubo recitales cortos de piano por la
señorita Flora Benedetti, Antonio Barsallo, Carlos Efraín Arias,
Salvador Muñoz B., y solos de violín por Guillermo Cochez y de
guitarra por Ernesto de Pool.
El Contralor General de la República, Ing.
Leopoldo Arosemena, dirigió una alocución respectiva al acto, lo
mismo que el presidente de la Cámara de Comercio, señor
Tomás H. Jácome y el Lic. Humberto Echevers, diputado a la
Asamblea Nacional.
Con estas dos emisores, oficialmente dedicadas a las
transmisiones radiales, Panamá había recuperado el derecho a usar
sus propias frecuencias.
El furor radiofónico se extendió
igualmente a las provincias del país y así aparecieron La Voz de
Colón (HP5F) en junio de 1935, La Voz de Chiriquí (HP5L) en 1936,
La Voz de Aguadulce (HP5I) en 1937, La Voz del Barú (HOU) el 15 de
diciembre de 1946 y en 1947 Ondas Centrales en Santiago de Veraguas.
Se abría un gran campo en esta actividad
comercial y cultural, que fue aprovechado también por otros empresarios,
pero las inauguraciones en la ciudad capital, casi en forma simultánea,
de La Voz de Panamá y Radio Miramar, identifican para la historia y les
otorgan el sello de pioneras en esta actividad. |