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HOMENAJE A MARIA OLIMPIA DE OBALDIA
Para 1929, María Olimpia de Obaldía ya
ocupaba un lugar cimero y admirado en el parnaso panameño. Sin embargo,
faltaba como un punto final para exaltar y prodigar un reconocimiento, con
raíz totalmente nacional, a quien se había destacado por su
intrínseca valía en el difícil campo de la literatura.
La idea de efectuar un homenaje patrio a tan ilustre
dama, nació del Dr. J. D. Moscote, en esos tiempos Rector del Instituto
Nacional, la primera casa de estudios; proyecto que fue acogido muy
favorablemente por todo el cuerpo de profesores en primera instancia y luego,
con un febril entusiasmo por el resto de la nación.
Los distinguidos chiricanos residentes en la ciudad
capital, Didacio Silvera, Manuel Roy, Aníbal Ríos D., Abel de la
Lastra, Domingo H. Turner y Alberto ( Torpedo ) González, integraron un
comité de apoyo que empezó a laborar con singular acierto, pero
sobre todo con mucha dedicación, desprendimiento y cariño, para
obtener un completo respaldo del pueblo panameño.
Ellos formaron comisiones para solicitar la
cooperación ciudadana y de grupos cívicos, tanto de la ciudad
capital como de todas las provincias, logrando cálidas muestras de
adhesión y simpatía.
Panamá vivía momentos de gran euforia,
libre de odios y rencores; María Olimpia de Obaldía se
había convertido en el elemento catalítico que realizaba el
milagro de unir al país entero y de amalgamarlo a través de su
mágica poesía.
Después de múltiples reuniones y de
considerar hasta los últimos detalles, se escogió la fecha del 28
de noviembre, para llevar a cabo el grandioso acto cultural, cuya
programación definitiva vino a ser el resultado de muy cuidadosa
selección.
Nuestra ilustre trovadora viajó desde David a
Panamá una semana antes, siendo despedida en su provincia natal, por
más de dos mil personas, con niños escolares en rigurosa fila de
honor, entre ellos el autor de esta columna, por entonces alumno de la Escuela
República de Brasil.
Los chiricanos más orgullosos que nunca,
sentían latir aceleradamente sus corazones y todos se identificaban con
la vencedora, la máxima exponente literaria que conquistaría muy
pronto a toda la nación.
El arribo al aeródromo de Paitilla fue otro
momento de intensa emoción, ya que una inmensa multitud entre
aclamaciones le ofreció un fabuloso recibimiento, como extraordinaria
pleitesía a su talento. De pronto se vio rodeada de enormes ramos de
flores, destacándose el enviado por el Presidente de la República
Ing. Florencio Harmodio Arosemena y su señora esposa.
Del aeropuerto salió un gran desfile por las
calles de la capital hacia el Palacio Municipal, donde en sesión
solemne, el Concejo la declaró Huésped de Honor y le
otorgó las llaves de la ciudad.
El periódico La Estrella de Panamá
saluda a la alondra chiricana con un gran retrato en la primera página y
un editorial donde expresaba: "Salud, señora de Obaldía...! Salud
poetisa, tejedora de ensueños, amiga de los campos, y de los amaneceres,
y de los niños, y del amor, del puro amor que es nuestra vida...Salud
señora de Obaldía, poetisa, nobilísima poetisa"!.
La Asociación de Profesores de Panamá
le ofreció un magnífico té en el patio de la Escuela
Profesional y con el fondo de las aguas cantarinas de su fuente, se oyeron
recitaciones, piezas musicales y canciones.
El 25 de noviembre, el periodista y profesor, Enrique
Ruiz Vernacci, dictó una conferencia en el Instituto Nacional, donde
analizó la obra poética de la futura homenajeada, "dispuesto a
cumplir mi tarea de informador, de "cicerone "en ese Palacio que es la obra de
María Olimpia de Obaldía".
El documentado juicio crítico fue enfocado
bajo los siguientes puntos:
- Significado de la
poesía femenina
- La técnica
poética
- alor emocional de lo
melancólico
- Sentimiento popular en
la poesía y su alcance
- El valor emocional de
lo íntimo
- Ligero recorrido de la
obra de la señora de Obaldía
La concurrencia que llenaba en su capacidad el Aula
Máxima del plantel de las águilas, escuchó en reverencial
silencio tan erudita conferencia hasta su párrafo final:
"El homenaje que ha dispuesto el Instituto Nacional,
este templo en el que se anhela incubar águilas, ha encontrado en la
república entera un eco que nos enorgullece a todos y muy especialmente
a mí, que he tenido el honor de ser vuestro admirador desde hace
años y he conservado en mi alma la hoguerita encendida para vuestro
culto".
"Señora, perdonadme: mi corazón
está a vuestros pies. He leído, estas noches pasadas vuestros
versos a la luz de la luna y me he sentido feliz"......... prolongados,
sinceros y efusivos aplausos premiaron tan hermosos conceptos.
El público emocionado estuvo consciente de que
se estaba señalando magnífico preámbulo para el
apoteósico acto del 28 en la noche.
Las puertas del Teatro Nacional se abrieron desde las
7 p.m. para poder acomodar a los numerosos asistentes que llenaron totalmente
sus butacas.
La velada se inició a las 9:00 p.m. con la
entrada de María Olimpia de Obaldía, acompañada por el Dr.
J. D. Moscote, quienes subieron a un escenario engalanado con gran cantidad de
ramilletes y canastas de flores, obsequios de una nación agradecida.
El cuerpo de profesores del Instituto Nacional
formaba un semicírculo alrededor de la figura central de la gran poetisa
y en la parte posterior, una alegoría formada por cinco bellas
jovencitas, con un gran telón de fondo.
El excelente programa incluyó los siguientes
puntos:
- Wagner: Rienzi,
obertura. Orquesta Sinfónica. Ricardo Zozaya, director
- Discurso:
Ofrecimiento del homenaje. Dr. J. D. Moscote, Rector del Instituto
Nacional.
- Orfeón del
Instituto Nacional
a) Anónimo: Dolor de Ausencia ( siglo XVI )
b) C. Brontin: El Océano
- Lectura de
poesías de María Olimpia de Obaldía, por Margot Giraldo y
Susana Esquivel, de la Escuela Normal de Institutoras.
- Junto a una Cuna.
a) Letra: María Olimpia de Obaldía b) Música: Ricardo
Zozaya c) Intérprete: María Esther Pacheco, ex-alumna Escuela
Normal de Institutoras.
- Mozart:
Sinfonía No. 2 ( minueto ). Orquesta Sinfónica
- Homenaje
lírico por Adelaida López, alumna de la Escuela
Profesional.
- Ofrendas
- Brahms: Danza
Húngara No. 6. Orquesta Sinfónica.
El Presidente de la República, su gabinete,
miembros de la Asamblea, cuerpo diplomático y distinguidas
personalidades, se encontraban presentes, dándole gran prestigio a esta
velada.
El Dr. J. D. Moscote fue el oferente del suntuoso
homenaje, pronunciando un excepcional discurso, con muy atinadas reflexiones
sobre la cultura y el acto de reconocimiento que se llevaba a efecto.
Terminó su alocución diciendo "un
homenaje en tan recios motivos fundado, debe ser para Ud., altísima
señora, algo conmovedoramente halagador, que llenará su alma,
pura y sensible, de inefables alegrías, de satisfacciones infinitas".
...."el pueblo, idealista y generoso, solo pide a su amada alondra dos cosas:
que no enmudezca bajo el peso de los laureles que agobian su cabeza triunfadora
y que continúe por la senda de luz que hasta aquí ha
recorrido."¡SALVE, MARÍA OLIMPIA DE PANAMÁ!
Entre las múltiples ofrendas le fueron
ofrecidas medallas de oro de todas las provincias de la república,
tinteros de plata, liras de oro, ramos de flores, prendedores, libros y muchas
otras manifestaciones del regocijo nacional.
La poetisa nicaragüense Aura Rostand, fuera de
programa, recitó en forma magistral, un poema de su cosecha y preparado
para tal ocasión, que recibió nutridos aplausos.
La señora Esther Neira de Calvo, directora de
la Escuela Normal de Institutoras, colocó en las sienes de la insigne
cantora, una corona de oro, simulando ramas de laurel, con las siguientes
palabras:
"en estos momentos en que el alma nacional acaba de
inmortalizar la obra de María Olimpia de Obaldía, su Alma Mater,
la Escuela Normal de Institutoras, viene a rendir el más alto homenaje a
su hija predilecta, al ceñir sus sienes con la corona de laurel".
Posteriormente, la máxima poetisa nacional,
agradeció el homenaje, con visibles muestras de emoción, diciendo
en parte de su discurso "sin embargo, la venda de la vanidad no nubla mis ojos,
porque comprendo que el honor otorgado supera a mis escasos méritos: lo
acepto como un brote de simpatía, como un destello del patriotismo que
arde vigoroso en el corazón de mis conciudadanos, quienes
elevándome de mi modesto nivel al alto sitial que hoy ocupo, han querido
hacer de mí un símbolo que sirva de estímulo a las mujeres
panameñas del presente y del futuro."
"Vosotros, señores Delegados de las
Provincias, llevad mis expresiones de gratitud y cariño a la
heráldica Veraguas, a Coclé la gentil, a Colón la
rumorosa, a la histórica Los Santos, a Herrera la progresista, a Bocas
del Toro la pintoresca y a Darién la laboriosa y fértil, en tanto
yo hago votos por la prosperidad de todas ellas, que es también la de la
Patria.
"Permitidme ahora que mis últimas frases sean
para la provincia de mis amores, la riente, la próspera, la amable
Chiriquí, cuya belleza inspiró mis mejores cantos, donde duermen
mis antepasados, bajo cuyo cielo se meció mi cuna, mi nido de amor y la
cuna de mis hijos.... a ese rinconcito cuyos habitantes -- hermanos míos
por los lazos del cariño -- han formado anillo de amor para rodear a su
cantora, dedico un recuerdo fervoroso y sentido en esta hora de emociones
inefables."
La delicada poetisa sintió que "las brisas
nocturnas en las frondas" habían dejado de "entonar un doliente
miserere" y cruzó el marco de la historia para transformarse en
MARÍA OLIMPIA DE PANAMÁ.
Uno de los más trascendentales actos
culturales y de homenaje a la inteligencia y capacidad de una persona,
realizados en la República de Panamá, había llegado a su
final. |