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LA PRIMERA SEDE DE LA SOCIEDAD DE BENEFICIENCIA
ESPAÑOLA
Los ciudadanos españoles que han convivido en
nuestras tierras, se caracterizan por integrar un grupo de personas poseedoras
del sello de la honradez, seriedad, amor al trabajo y a su terruño
natal.
La increíble capacidad que tienen para
auxiliar a sus connacionales, fue un factor aglutinante que los llevó a
reunirse y a formar la Sociedad Española de Beneficencia, un 4 de
octubre de 1855, con la siguiente primera directiva:
| Presidente Honorario: |
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D. Salvador Rizo, Cónsul De
España |
| Presidente: |
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D. José María Fernández |
| Vice-Presidente: |
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D. Narciso Sardá |
| Tesorero: |
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D. Inocencio Franco |
| Secretario: |
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D. Buenaventura Serrá |
| Vocales: |
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Dr. M.B. Castellanos D. Ramón De Icaza
D. Nicolás C. Orfila D. Ignacio R. García Pbro.
José A. Figueroa |
A pesar del impulso decisivo que fue otorgado por el
entusiasmo inicial, poco a poco se fue notando una especie de languidez y falta
de ánimo en los asociados, tal vez por que no llegaban a visualizar, en
esos momentos, el enorme beneficio que se alcanzaría uniéndose
como grupo.
La sociedad siguió confrontando serias
dificultades, que muy a menudo llegaron a desanimar en alto grado a sus
más fieles y creyentes miembros.
Los constantes esfuerzos de Don Gervasio
García por mantener a flote esta noble iniciativa, lo llevaron a
presentar en una reunión, el 10 de julio de 1910, la proposición
tendiente a dotar a la Sociedad de una sede propia para llevar a cabo sus
actividades.
Se trataba de una idea audaz y que aparentemente
representaba un total contrasentido, ya que una sociedad con frecuentes
problemas económicos y pocos socios, lo menos que podía pensar
era en construir su edificio.
El concepto lanzado al aire, era como un desafiante
reto al orgullo de los ibéricos, despertando un gran interés en
dicha comunidad y que vino a ser como un eslabón de unión para
todos, reflejándose inmediatamente en un aumento de los miembros activos
de 50 a 199, cifra muy respetable tomando en cuenta la población total
de españoles que vivían en Panamá en esa época.
El plan que desde su inicio fue también
prohijado por Leoncio Felez, Francisco Torm y Antonio Guerra, se
transformó en un factor catalítico enorme, que provocó una
entusiasta respuesta en todos los asociados.
Poco a poco se fue levantando la nueva sede, a la
cual se dedicaron a trabajar con verdadero cariño y total
desprendimiento, hasta verlo llegar a su etapa final.
El nuevo edificio, muy bien construído, estaba
localizado en la Avenida Central, esquina con Calle H, teniendo dos pisos
altos, el último con ocho balcones semicirculares de estilo
español.
Cuatro grandes columnas sobresalían del
límite de la acera, sobre las cuales había una amplia terraza
adornada con dos bellas lámparas, que le daban una distinción muy
propia.
Fue necesario solicitar un permiso especial del
Consejo Municipal de Panamá, para construir las mencionadas cuatro
columnas fuera de los límites permitidos.
El inmueble muy pronto se convirtió en un
clásico detalle arquitectónico de la capital, por la belleza de
su concepción.
En la inauguración de su primera sede en la
Avenida Central y Calle H, el 12 de mayo de 1912, se realizó el
siguiente programa:
- 1. Izamiento de los
pabellones panameño y español
2. Bendición del
Edificio por el Obispo de la Diócesis 3. Bosquejo histórico
de la Sociedad, por Don Santos Jorge A. 4. Brindis
Las banderas de Panamá y España fueron
izadas a los acordes de los respectivos himnos, por el Presidente de la
República, Dr. Pablo Arosemena y por Don Gervasio García,
Presidente de la Sociedad.
El Obispo Electo de Panamá, Dr. Guillermo
Rojas, bendijo la nueva instalación, dentro del imponente silencio de
una selecta concurrencia que incluía a los miembros del gabinete, de la
Asamblea Nacional, la Corte Suprema de Justicia, Concejales, Cuerpo
Diplomático y Consular, invitados especiales, junto con los integrantes
de la Sociedad.
Dijo Don Santos Jorge A.: "Los sacrificios que supone
por parte de la Sociedad Española de Beneficencia, la erección de
este precioso edificio y las alabanzas de que es digna la constancia de los que
lo han llevado a cabo, lo comprenderéis muy bien después de
oír en breves palabras el relato de su fundación".
"Siendo Cónsul de España en esta ciudad
el señor Don Salvador Rizo en el año de 1885, tuvo lugar por
iniciativa de dicho señor, una reunión de la Colonia
española, a la que asistió buen número de compatriotas,
con el fin de crear una sociedad benéfica encargada de socorrer a todos
aquellos españoles residentes en el Istmo y que careciesen de lo
necesario para su subsistencia".
"A los pocos meses de lanzada la idea, en el mismo
año de 1885 quedaba ya establecida la Sociedad Española de
Beneficencia, bajo la presidencia del compatriota señor José
María Fernández".
Continuó el orador oficial: "Deseo manifestar
en obsequio a la verdad, que la generosa y desinteresada iniciativa de los
socios fundadores, no halló eco en la mayoría, por parecerles,
sin duda, imposible de realizar un ideal tan sublime, atendiendo las anormales
circunstancias de la Colonia".
"Bueno será recordar a este propósito
que los gastos hechos en atender a los pobres enfermos que no
pertenecían a la Sociedad, ascendieron en algunos años a la
respetable suma del ochenta por ciento de los ingresos".
Esa mañana inaugural convirtió en
realidad un largo sueño y fue una reafirmación de la voluntad
colectiva de un grupo de españoles que se habían superado y
mantenido muy en alto el honor de una nación.
La Junta Directiva y en particular su Presidente Don
Gervasio García, en unión de todos los miembros, estaban muy
orgullosos por haber logrado la exitosa comunicación del plan que se
habían trazado.
El deseo de trabajar desde el momento inaugural, se
dejó ver con claridad en un anuncio publicado en los diarios de esa
época:
SOCIEDAD ESPAÑOLA DE BENEFICENCIA
SE CONVOCA A LOS MIEMBROS DE ESTA SOCIEDAD A LA JUNTA
GENERAL EXTRAORDINARIA QUE TENDRA LUGAR EL DIA 19 DE LOS CORRIENTES A LAS 8:00
P.M.
ED. THOMAS
PANAMA, 17 DE MAYO DE 1912
Los españoles desde ese instante se sintieron
totalmente identificados con su sociedad, organizándose para apoyar a
innumerables obras benéficas del país, con la tenacidad que los
caracteriza y la Sociedad Española de Beneficencia, se fue afianzando y
tomando una faz propia dentro de la comunidad panameña.
Después de permanecer en ese edificio por 48
años, se construyó un nuevo local (segunda sede) en Vía
España, cercano al Teatro Opera, que fue inaugurado bajo la Presidencia
del socio Severino Rodríguez y durante la administración
gubernamental de Don Ernesto de la Guardia Jr.
De una arquitectura moderna y diferente, se separaba
del hermoso concepto arquitectónico del imponente edificio anterior.
Atendiendo un clamor general de los miembros y
deseando expandir las facilidades para incluir campos de juegos, piscinas y
ampliación de las áreas para actividades sociales, la Sociedad
Española de Beneficencia inauguró una moderna construcción
(tercera sede) en la Urbanización La Loma, cercana a la Clínica
San Fernando, el 10 de julio de 1975, con Don José Vilar Dapena como
presidente y durante el gobierno del Ing. Demetrio B. Lakas.
Allí se han celebrado grandes y solemnes
momentos, entre los que se destaca la conmemoración del primer
centenario de su fundación, destacado evento social que tuvo lugar el 4
de octubre de 1985.
La Sociedad Española de Beneficencia ha
demostrado ampliamente que los ideales de sus forjadores han sido mantenidos
bajo el sostén de la fuerza de sus integrantes. El mejoramiento actual
de sus instalaciones fácilmente indica una clara y sostenida
dirección hacia el éxito. |