| EL TRATADO DE LOS 25
MILLONES
El presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt (
1901-1909 ), mientras se negociaba con Colombia, el Tratado
Herrán-Hay, se había formado una opinión
no muy favorable por cierto, de los colombianos que estaban
en el gobierno de ese país, motivada por las exigencias
monetarias, cada vez más altas, que eran presentadas,
hasta el punto que decidió darlas por terminadas.
Finalmente, el Senado colombiano rechazó el citado
documento, en forma unánime, que
precipitó los movimientos de secesión panameños,
que llevaron a la independencia el 3 de noviembre de 1903.
Con una increíble rapidez, ( diez días ), la
nueva nación fue reconocida por el coloso del
Norte, acción a la cual, se fueron uniendo las diferentes
naciones de América y Europa.
Colombia, por supuesto, no entró en estas listas,
ya que al considerarse como una nación agredida, se
mantuvo alejada de estos actos diplomáticos.
En los Estados Unidos, hubo grandes protestas por esta política
de abierto apoyo a la causa panameña.
Algunos años más tarde, el ahora ex presidente
Roosevelt, en un discurso que pronunció en la Universidad
de Berkeley, California, el 23 de marzo,1911, en el Gran Teatro
Griego Hearst, enfocó varios temas y uno de ellos fue
la controversia surgida sobre del Canal de Panamá y
dijo “ Afortunadamente la ciencia vino en un momento
en que yo podía actuar libremente, sin impedimentos.
Por lo tanto, me tomé el Istmo, comencé el Canal
y luego no dejé que el Congreso discutiera sobre él,
sino sobre mí”.
Añadió:” Pero mientras el debate sigue,
el Canal también continúa y que me sigan debatiendo
por el tiempo que quieran, con tal que podamos seguir trabajando
en el Canal. Yo creo que estoy diciendo la verdad exacta,
que estoy hablando con precisión
Científica, cuando digo que, sin duda alguna, que el
Canal es la proeza más grande en su clase que jamás
se haya intentado por la civilización humana y que
nuestros ingenieros y médicos han hecho allí
su trabajo, mejor que su contrapartes de otros países,
jamás pudieron hacerlo”.
Roosevelt, desde los movimientos secesionistas de los panameños,
se había formado una baja opinión de los colombianos
que estaban en el gobierno, a raíz de las negociaciones
del Tratado Herrán –Hay, usando términos
despectivos como “ conejos “ y “ bandidos”.
Continuaba el mandatario norteamericano :” Cuando se
rebelaron ( se refería a los panameños ), yo
usé rápidamente la Armada para impedir que los
bandidos, qque habrían tratado de detenernos, gastaran
meses de inútil derramamiento de sangre conquistando
o tratando de conquistar el Istmo, en daño perdurable
de nosotros y del mundo. No consulté ni a Hay ni a
Root, ni a persona alguna sobre lo que hice, debido a que
un Consejo de Guerra, no pelea y yo tenía la intención
de hacer el trabajo de una vez por todas”.
Colombia, por otra parte, trató por diversas formas,
de atraerse a Panamá y con tal motivo, envió
una delegación de prestantes ciudadanos, encabezada
por el General Rafael Reyes y además integrada por
los generales Lucas Caballero, Jorge Holguín y Pedro
Nel Ospina.
Esta Comisión, después de reunirse con otra
similar de Panamá, el 20 de noviembre del mismo año
), no consiguió absolutamente nada, pese a ofrecimientos
variados ( perdón para todos los involucrados en el
movimiento secesionista, la ciudad de Panamá sería
la capital de Colombia, construcción de escuelas, caminos
y hospitales).
El general Reyes y su comitiva, se dirigió hacia la
capital norteña, con el objeto de iniciar contactos
para tratar de cambiar la posición de Estados Unidos.
Entre estos ofrecimientos estaban : aprobación inmediata
por parte del Senado colombiano del Tratado Herrán-
Hay ( se trataba, por supuesto del mismo Senado que anteriormente
lo había rechazado ), olvidarse del pago monetario
de ningún tipo a
Colombia,ni el ya previamente acordado ) ( diez millones de
dólares), unirse con senadores norteamericanos adversos
al recien aprobado tratado, para hacerle una gran oposición.
Otro punto pensado por los colombianos, fue invadir militarmente
al Istmo, por la vía de arién, que se llevó
a cabo, por intermedio de una fuerza de 500 aguerridos soldados,
al mando del general Daniel Ortiz y otros voluntarios, provenientes
de jóvenes de la más rancia sociedad colombiana,
voluntarios todos, que iban a salvar el honor nacional .
Los panameños se mantuvieron firmes en su posición
independentista, expresando que
“ La separación del Istmo es un hecho irrevocable,
que tiene la sanción unánime de los pueblos
del Istmo y ha sido reconocida por potencias de este Continente
y de Europa”.
Por su parte la nación sureña, vino a reconocer
a Panamá, como Estado Independiente, por medio del
Tratado Thompson-Urrutia, firmado en Bogotá el 6 de
abril de 1914, pero que no fue ratificado hasta 3l 30 de marzo
de 1923.
Colombia recibió una indemnización de 25 millones
de dólares, que se otorgó para “eliminar
todas las desavenencias producidas por los acontecimientos
ocurridos en Panamá en 1903”, además el
derecho a transportar, sin costo alguno, por el Canal
tropas y buques de guerra.
Estas concesiones fueron lo suficientemente dulces, como
para hacer olvidar la amargura que desató la pérdida
de Panamá y su maravillosa fuente de ingresos ( Ferrocarril
y Canal ) para el erario colombiano.
El gran auge que se desarrolló en Panamá, después
de la separación, en las diferentes áreas de
educación, saneamiento, viviendas, hospitales, construcciones,
sistemas de gobierno y relaciones exteriores, vino a demostrar
que habíamos estado en un monumental atraso durante
casi un siglo.
La larga relación con los Estados Unidos que terminó
el 31 de diciembre de 1999, finalmente dejó a los panameños,
libres en su propio suelo y llegar a alcanzar el sueño
de “ un solo territorio, una sola nación, una
sola bandera”.
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