| ORIGENES HISTORICOS
DEL CANAL DE PANAMA
Los eventos de la construcción del Canal de Panamá,
tanto en la época francesa como norteamericana, son
bien conocidos y muy divulgados. Sin embargo, no ocurre así,
con los hechos referentes a acciones de períodos anteriores
a los mismos trabajos canaleros, que se han diluído
en la historia dejando, más bien, varios espacios de
poca difusión.
Entre 1520 y 1528, los navegantes Saavedra ( español)
y Galvao ( portugués ) le escribieron cartas al Rey
Carlos V, sugiriendo la posibilidad de abrir un canal que
uniera ambos oceános, a través del Istmo de
Panamá o por Darien, utilizando la vertiente del Río
Atrato.
El monarca español ordenó que se hiciera un
estudio de las vías, comisionando al Gobernador de
Panamá, Antonio de Gama, que realizara el primer reconocimiento
cienífico a través del Istmo, utilizando las
corrientes de los Rios Chagres y Grande.
El regidor de Panamá, Pascual de Andagoya, por su
parte, en 1534, rindió un informe completamente desfavorable,
arguyendo que se trataba de una obra demasiado gigantesca
y que no había dinero en el mundo para realizarla.
El Rey Felipe II, al ascender al trono, llamó a unos
ingenieros flamencos, que sin adentrarse mucho en el problema,
rindieron un informe favorable, que no fue aceptado por el
Consejo de Indias, por considerarlo peligroso para la soberanía
y los intereses de España.
El precursor de la independencia, Francisco Miranda, se dirigió
al Primer Ministro inglés, William Pitt, proponiendole
un curioso intercambio por medio del cual le ofrecía
el privilegio a Inglaterra para construir la obra a cambio
de la ayuda inglesa para la emancipación de la Nueva
Granada de España,, plan que no fue aceptado.
El entusiasmo por el tema decae con el paso de los años,
hasta que en 1811 aparece el explorador y cientíco
alemán Alexander von Humboldt con unos estudios que
mencionan a Nicaragua como la mejor ruta para un canal interoceánico..
Es muy factible que el mismo Humboldt hubiera influído
en el presidente Jefferson sobre este tema. De igual forma,
el Coronel Charles Biddle fue enviado por el presidente Andrew
Jackson para investigar las rutas de Panamá y Nicaragua,
concluyendo que siquiera intentar construir un canal por Panamá
era una tremenda locura. Después de la odisea de sus
experiencias en Panamá, Biddle ni se preocupó
por explorar Nicaragua.
Otra importante opinión provino de John Lloyd Stephens
quien aseguró que la obra era muy posible y hasta dió
un estimado de $25.000.000.00, suma considerada como fuera
de lo corriente en esa época. Conviene señalar
en este momento, que Stephens posteriormente fue uno de los
tres constructores del ferrocarril de Panamá. ( Aspinwall
y Chauncey los otros dos ).
El general irlandés, Devereaux de origen francés,
se acerca al gobierno con una propuesta que fue rechazada
por Colombia.
Bolívar también tenía la la visión
de una compañía de especialistas nacionales
y extranjeros para llevar a cabo la construcción, idea
que a través de la influencia del general Francisco
de Paula Santander, hace que redactara una carta en pro de
la idea.
En 1846 se firma el famoso tratado Mallarino-Bidlack entre
Estados Unidos y Colombia, por medio del cual Colombia concedía
a los Estados Unidos, derechos exclusivos para construir un
canal por Panamá y los Estados Unidos, a cambio, garantizaban
la neutralidad del Istmo, al igual que los derechos soberanos
de Colombia.
En 1850 los Estados Unidos logran un gran triunfo diplomático,
al firmar con Gran Bretaña, el tratado Clayton-Bulwer,
que hacía prácticamente desaparecer las cláusulas
poderosas del reconocimiento de la neutralidad en el Istmo
y de los derechos soberanos de Colombia, cuando los dos primeros
paìses. Especificaba el tratado que los Estados Unidos
y Gran Bretaña se unirían para controlar cualquier
canal por Centro América.
En 1866, el gobierno colombiano celebró contrato con
el inglés Henry Dansbury en para construir un canal
por Panamá, pero que fue rechazado por el Congreso.
El general Caleb Cushing en 1868 llegó a Bogotá
para el mismo fin, pero traía consigo muchas exigencias
de los contratistas, que no fueron aceptadas.
Los Estados Unidos no dejaban de manifestar la gran importancia
que tenìa para ellos llevar a cabo este canal, al punto
de firmar con Colombia, el Tratado Samper-Sullivan, que posteriormente
fue rechazado por el Congreso colombiano.
Otro nuevo rechazo ocurrió en 1870, esta vez por el
Senado de los Estados Unidos a un Convenio arreglado por Jacobo
Sánchez y Justo Arosemena por Colombia y el Ministro
Mr. Stevens y Alfred Humbert por Estados Unidos.
El Comandante Thomas O. Selfridge recibió instrucciones
de parte del presidente Ulysses S. Grant de los Estados Unidos
en 1872 para realizar las primeras expediciones realmente
científicas siguiendo un planes previamente elaborados
para buscar la mejor vía y construir un canal. En 1873
y luego en 1875 se repitieron estos viajes, llegando al número
de siete, demostrando el gran interés de dicho país
por la vía interoceánica y dando un gran paso
con estos estudios en fijar con exactitud los límites
de las montañas, estrechos y ríos.
Inglaterra por sus colonias del Mar del Sur y Alemania por
su creciente carrera de comercio exterior, igualmente aspiraban
a construir el canal.
En 1876 se celebró una junta de ingenieros en Washington,
que aprueba un canal por la vía de Nicaragua.
En París y bajo la presidencia del Conde Ferdinand
de Lesseps, se celebra el primer Congreso de Ingenieros que
aprueba la ruta por Panamá, al haber conseguido la
autorización del gobierno colombiano, que fue otorgada
por medio de Concesión Wyse.
El tratado Salgar'-Wyse de 1878 llevaba cláusulas favorables
para Colombia y resultó aprobado por el Congreso de
ese país y sirvió de base para la Concesión
Wyse y el inicio de los trabajos por los franceses, posteriormente.
En mayo de 1879 se reúne nuevamente el Congreso de
París, donde participaron 72 países, encontrándose
entre ellos a los latinoamericanos de México, Guatemala,
El Salvador, Costa Rica, Ecuador, Chile y Colombia, que aprueba
la construcción de un canal a nivel por Panamá.
Este tratado especificaba un término de 99 años
de vigencia, una zona de 200 metros cuadrados a cada lado
de la franja canalera, 500 hectáreas de lotes baldíos,
12 años para construir el canal y una prórroga
de 6 años. Colombia obtendría el 6% anual de
las entradas brutas durante 25 años y después
con incrementos del 1% anual hasta otros 25 años.
Con estas bases se iniciaron los trabajos del Canal Francés
el 1 de febrero de 1881 para terminar en una colosal quiebra
en 1895 y luego desde febrero de 1904, pasar toda la empresa
a manos de los norteamericanos, que después de grandes
tropiezos iniciales, la llevaron a una exitosa culminación
el 15 de agosto de 1914, con la inauguración oficial
de la vía interoceánica al cruzar el vapor Ancón
del Atlántico al Pacífico.
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