| LAS
CASAS PROTEGIDAS EN LA ZONA DEL CANAL
La labor
tesonera y sumamente riesgosa, llevada a cabo por los doctores
Reed, Gorgas, Agramonte, Finlay, Lazear y su equipo de trabajo,
al erradicar de la Habana, fiebre amarilla y obtener una notable
disminución de la malaria, después de haber
comprobado científicamente que los mosquitos Stegomya
fasciata (ahora conocido como Aedes Egypti) y
Anopheles (malaria) eran los transmisores de estas enfermedades,
fue una decisiva ventaja y notable apoyo para combatirlas
en Panamá.
En consecuencia,
se empleó la fumigación, el drenaje, el riego
de aceites, limpieza de hierbazales y un estudio científico
de los mosquitos y sus formas de vida.
El empleo
de dosis diarias y profilácticas de la quinina, fue
la única forma de medicamento terapéutico usado,
que seguramente tuvo repercusiones en los niveles de zumbidos
en los oídos y sordera futura de los trabajadores.
Además
de un estricto control sanitario en las ciudades terminales
de Panamá y Colón, la aplicación de mallas
en las puertas y ventanas de las casas, bajo instrucciones
precisas, demostró ser un punto muy importante en el
saneamiento necesario contra la propagación de ambas
enfermedades.
Posteriormente,
se decidió cubrir los portales, que aunque resultaba
un poco más caro, ofrecía grandes ventajes en
el sentido de disminuir el calor y también las posibilidades
de acceso al interior para los mosquitos.
Para septiembre
de 1908, se había gastado en este programa, la suma
de $225.714, a razón de $ 1.O5 por yarda cuadrada para
la compra de un material de bronce, que contiene un 90% de
cobre, de gran resistencia a la humedad y calor predominantes
en el Istmo.
Había
ciertas instrucciones especiales a seguir cuando se pensaba
instalarlas, entre las cuales se indican que las puertas debieran
ser construidas, en forma tal, que únicamente podrían
abrir en una sola dirección.
Algunos
se opusieron a estas medidas de cerrar los balcones de las
casas, pero se demostró que solo añadía
un pequeño costo a la construcción. ($400.00
a $421.00) y en cambio, ofrecía un área adicional
de múltiples usos para toda la familia.
También
pudo reducirse el número de puertas que abrían
directamente hacia fuera, disminuyéndolas hasta dos.
Como los
mosquitos tienden a ser atraídos por la luz, hay mucho
menor riesgo que ganen rápido acceso a la casa, si
primero cuando se abren las puertas, no van directamente hacia
la calle sino al pasillo, algo que fue requisito en la elaboración
de los planos.
Cualquier
desperfecto que aparezca en las mallas de las puertas y ventanas,
resulta de mucho menor peligro que si está en los balcones.
En ningún caso, las puertas de la casa tendrían
una doble acción simultánea, ya que esta acción
crearía una gran succión hacia adentro.
Las puertas
y ventanas debían ser construidas lo más pequeñas
posible, siguiendo el diseño arquitectónico,
para conseguir una notable disminución en las posibles
entradas a los insectos.
El éxito
que tuvo el Departamento de Sanidad, con la erradicación
de la fiebre amarilla en Panamá, desde el 26 de diciembre
de 1926
y con la gran disminución de los casos de malaria,
en esa época. es un testimonio vivo del triunfo sobre
el control de estas enfermedades.
Los lugares
para vivienda proporcionados por la Zona del Canal a sus empleados,
todas se distinguían por las mallas de su exterior.
El Dr.
Manuel Amador Guerrero, posteriormente primer presidente de
Panamá, quien acabando de llegar a Washington, en su
rol de consejero para el Tratado, se enteró de que
ya se había firmado el documento, estalló en
cólera, pero luego muy conformado exclamó “por
lo menos desaparecerá la fiebre amarilla de Panamá”.
El médico
prevalecía ante el político frustrado y engañado,
mencionando y profetizando, algo sumamente positivo que sucedería
en el Istmo, para beneficio, no solo de los panameños
sino de la Humanidad entera.
Esta decisión
de colocar mallas en los balcones, fue de innegable valor
y vino a demostrar el coraje, la tenacidad y la valentía
de Gorgas para defender su idea, encontrando hasta en las
más altas esferas del gobierno de Estados Unidos, una
cerrada y fuerte oposición, que llegó, a veces,
hasta el punto de satíricos ataques.
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