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LOS ESPAÑOLES COMO OBREROS EN EL CANAL DE PANAMA
(1908)
La población laboral del Canal de Panamá, para
finales de 1908, era de 50003 personas, notándose un
gran incremento sobre los 764 que se encontraban en mayo de
1904, cuando los norteamericanos tomaron bajo su responsabilidad
la construcción de la obra.
Para el año de 1908. los 4370 españoles constituían
un 8.7 % de los obreros europeos que trabajaban como mano
de obra del Canal.
En algunos casos, eran contratados en Cuba, pero la mayoría
provenían directamente de la Madre Patria..
Junto con los italianos ( 1941- 3.8% ) y los griegos( 1101-
2.2% ) integraban la inmensa mayoría de la fuerza laboral
europea.
Se calcula que un 50% de los hispánicos vinieron contratados
y la otra mitad viajó por voluntad propia, en busca
de un mejor futuro económico.
Con estos últimos, la Compañía del Canal
no había firmado ningún contrato legal, sino
que las condiciones impresas y aceptadas, que aparecían
en el boleto de viaje hacia Panamá, se consideraban
como un documento de valor y por medio del cual se regía
la relación laboral.
Los españoles, que venían al Istmo, eran hombres
jóvenes, bien formados, y robustos, en otras palabras,
en perfecto estado de salud y muy aptos para las fuertes y
agobiantes tareas de las excavaciones por pico y pala, expuestos
a lluvia o sol y en ambientes calorosos y húmedos.
El costo del pasaje, era cubierto en forma inicial por la
Compañía, sin embargo, después se le
deducía al obrero, a través de letras mensuales.
El arreglo firmado también incluía las horas
de trabajo, el salario estipulado de 20 centavos oro ( cuarenta
centavos plata ) por hora, para una jornada no menor de nueves
horas diarias.
También estaban autorizados para comprar alimentos
a precios bajos y obtener servicios médico-hospitalarios
gratis, lo mismo que transporte de ida y regreso a su lugar
de trabajo.
La Comisión del Canal esperaba un comportamiento digno
y un desempeño eficiente en las funciones encomendadas,
además de mostrar interés y rapidez en el desempeño
de las mismas.
De no clasificar el trabajador, dentro de estos parámetros
que marcaba la Comisión, el contrato se podía
declarar nulo, además de retenerle el cheque.
Esta política no era solamente aplicable a los europeos,
sino que igualmente regía para el resto de la fuerza
laboral, inclusive los norteamericanos.
A los empleados de España, se les había concedido
un pequeño trato preferencial, cuando eran despedidos,
ya que podían retener el comprobante del cheque, donde
constaba el sueldo devengado y de esta manera, solicitar un
pago equivalente en su nueva posición.
Esta norma tenía un punto débil, ya que al
dejar un trabajo y retener el citado comprobante, el obrero
podía dirigirse a otras dependencias en el canal o
con los contratistas independientes, en búsqueda de
un mejor ambiente laboral, y con el mismo sueldo.
Como la situación laboral, especialmente con este
grupo, se iba tornando algo difícil, el Ingeniero Jefe
del Canal, George W. Goethals, le dirigió una nota
al Encargado de Negocios de España, donde le informaba
sobre cuatro decisiones tomadas al respecto:
"1. Las condiciones para contratos de empleados españoles
requieren de cada uno, dar un rendimiento satisfactorio, de
acuerdo con su salario de 40 centavos plata por hora.
2. En caso de que los servicios rendidos no vayan de acuerdo
a su rendimiento o conducta, es normal que se les trate de
una manera similar a los ciudadanos americanos y otros empleado
de la Comisión, en idénticas circunstancias.
3.Por el derecho anterior, la Comisión tiene la potestad
y es su deber, en implantar, como lo ordena la ley, y cancelar
el contrato original y reducir el
pago a los niveles de trabajo.
4. No se considera en estos momentos, una combinación
de circunstancias como rebaja de paga y declaración
de indeseable, ya que siendo estos casos algo raros, se tratan
cada uno por separado". Se menciona, apenas, un aspecto
de la fuerza laboral española,
Que posterior a este aviso, fue muy efectiva, ya que superaron
su productividad y la identificación con la Compañía,
llegando a constituirse en ejemplo para los otros grupos laborales
y en verdadero orgullo para su país de origen.
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