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INICIO DE LAS EXCAVACIONES EN EL CORTE DE CULEBRA
El Corte de Culebra se extiende desde el poblado de Bas Obispo
hasta Pedro Miguel, una distancia de 9 millas ( 14.4 kilometros
de largo ), que viene a representar una gran zanja que se
ha excavado a través de la División Continental
de la Cordillera Central.
Es una verdadera unión de aguas de los dos mares y
realizar así, el sueño cuatro veces centenario
que había desafiado al hombre.
Los primeros trabajos de excavación , se comenzaron
el 20 de enero de 1820 en el poblado de Emperador, en una
extraña mezcla de explosiones de dinamita y corchos
de las múltiples botellas de champaña.
Los invitados especiales se trasladaron de Panamá
en vagones del Ferrocarril hacia el sitio exacto de la ceremonia.
Además de las altas autoridades de la Compagnie Universelle
du Canal de Panamá, se encontraban el ingeniero jefe
de los trabajos, Armand Reclus, el Presidente del Estado de
Panamá, el doctor Dámaso Cervera, el Arzobispo
de Panamá, representantes de la prensa, hombres de
negocios, financistas, políticos y jefes de la Compañía
del Ferrocarril.
Había tanto deseo por presenciar este histórico
momento, que fue necesario habilitar un segundo vagón
del tren para trasladar a la enorme concurrencia que se había
dado cita en la estación.
El sitio para dar comienzo a las ceremonias se encontraba
muy decorado con flores y banderas de Colombia y Francia,
que aparecían unidas en lazos muy bien presentados
y de exquisito gusto.
El ingeniero Reclus dio amplias explicaciones a las personas,
sobre la manera como se proseguirían con las excavaciones,
que se harían en forma de terrazas, donde el material
sería retirado por medio de trenes.
De similar manera, entró en detalles sobre la forma
de penetrar la roca, por medio de huecos que se abrirían
y después la inserción de rollos de dinamita.
Luego de la invocación religiosa, la ceremonia empezó
con unas palabras del ingeniero Reclus donde aseveraba que
este momento señalaba el verdadero inicio de las obras.
Brindó por la salud del Conde de Lesseps, por Francia
y Colombia, los socios en esta formidable empresa.
Un sonoro aplauso rubricó estas palabras que señalaron
al ingeniero Reclus que todos estaban totalmente compenetrados
y compartían las ideas expresadas.
El presidente del Estado de Panamá, Dr. Dámaso
Cervera respondió al primer orador y después
que otros hicieron uso de la palabra, la concurrencia se alistaba
para el viaje de regreso, cuando un hecho coincidental se
desarrolló al llegar procedente de Colón, una
locomotora de la Compañía del Canal, donde venía
el ingeniero Razy, jefe de los trabajos en Colón.
La concurrencia vio en este hecho fortuito, una señal
favorable que se interpretó como la armonía
en la ejecución de los trabajos y la unión hacia
el triunfo definitivo.
El progreso que se experimentará en estas obras,
será el resultado de muchos años de estudio,
de constantes y pacientes esfuerzos llevados a cabo por los
organizadores de la importante obra.
A las 7:30 p.m. se brindó un banquete y al momento
de los postres se presentaron diversos informes sobre los
resultados obtenidos durante el año que acababa de
terminar.
El ingeniero Reclus hizo unos muy elogiosos comentarios sobre
el trabajo llevado a cabo por el ingeniero Dauzats en todos
los años que ha estado asociado con el canal.
Es importante destacar las palabras del Dr.Companyo, médico
jefe de la Compañía del Canal que señalaba
la ardua labor de saneamiento y atención que se debía
brindar a los obreros, pero que estaba seguro del éxito
de su labor.
El señor Antonio Ferro, agente en la ciudad de Bogotá,
hizo muy laudatorios comentarios sobre la organización
de los trabajos y sus directores.
Todos los presentes estaban totalmente convencidos del futuro
éxito que coronaría estos esfuerzos, que se
iniciaban bajo tan buenos augurios.
El salón de baile se decoró con banderas y
flores, además de profusamente iluminado, que añadía
un toque de clase para esta actividad, que se prolongó
hasta muy altas horas de la madrugada.
En la mente de la concurrencia quedó la visión
de barcos que cruzaban de un océano a otro, a lo cual
también contribuyó la champaña ingerida.
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