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LA ODISEA DEL HOTEL ASPINWALL DE TABOGA
Durante la etapa francesa en la construcción del Canal
de Panamá, se edificaron dos magníficos hospitales,
uno en la ciudad de Panamá y el otro en Colón.
Hacia 1882, se decidió construir un centro para convalecientes
en la isla de Taboga, a menos de una hora de la ciudad capital,
que vino a representar una muy acertada decisión.
Después de la escandalosa debacle francesa y adquisición
de las propiedades del canal por los Estados Unidos, en febrero
de 1904, los nuevos propietarios convencidos de los éxitos
obtenidos por sus antecesores, ampliaron y remodelaron este
mismo centro, adquiriendo equipo completamente nuevo.
Por varios años fue muy útil dentro de su concepción
original, pero debido a las reducciones en la fuerza laboral,
por la cercana finalización de las obras canaleras,
hubo la necesidad de cerrarlo y dentro del aspecto burocrático.
tranferirlo del Departamento de Sanidad al de Subsistencia,
orientando su función hacia el aspecto hotelero.
Trabajando con esta idea en mente, se llegó a la inauguración
del Hotel Aspinwall ( llamado así en honor de uno de
los zapadores del Ferrocarril de Panamá, prominente
político y hombre de negocios ).
El nuevo centro, de inmediato, fue un gran acierto económico,
no solo por la belleza y comodidad de sus instalaciones, sino
por la excelente localización frente al mar, unidos
a la espléndida atención que ofrecía
a los huéspedes, además de precios accesibles,
que determinaron un muy alto porcentaje de ocupación.
Con el cese del auge económico y la disminución
de los trabajadores, por la cercana inauguración
del Canal de Panamá, el hotel confrontó diferentes
tipos de problemas que motivaron su cierre en julio de 1916,
quedando abierto para algunos paseos especiales, que también
se volvieron esporádicos.
Después de grandes esfuerzos y negociaciones para
no perder estas preciosas instalaciones, en enero de 1917
se reabrió, una vez más, el Hotel Aspinwall.
Se tomaron medidas de mucha importancia con el objeto de
darle un fuerte apoyo,
tales como rebaja del pasaje por lancha y transporte del equipaje,
que se llevaba desde Balboa directamente hacia las lanchas.
Estas medidas parecieron inyectar al proyecto alguna esperanza.
Sin embargo, una enorme dificultad se presentó con
la entrada de los Estados Unidos a la Primera Guerra Mundial,
que vino a proyectarse en estrictas medidas de seguridad aplicadas
en la Zona del Canal, tales como racionamiento de gasolina
y alimentos, un mayor control en permisos para los trabajadores,
limitaciones para paseos y viajes, restricciones en el uso
de la electricidad, etc), que llevó al cierre de las
instalaciones hoteleras, para destinarlas a un campo de concentración
para prisioneros alemanes.
Después de la firma de la paz y unas remodelaciones
a las estructuras, se reabrió el Hotel el 30 de mayo
de 1918.
Se realizaron intensas promociones con precios de $50.00
por mes, canchas de tennis, botes para pescar, pero todo parecía
que iba hacia el fracaso.
El gobierno de los Estados Unidos, ya cansado de tener estas
obligaciones, decidió el traspaso a un consorcio privado
formado por los señores James Malloy y su esposa Tilly,
quienes tenían una gran experiencia en la rama hotelera.
En agosto de 1921 se reabre y se inicia una época
de brillo, de esplendor y de acentuado éxito económico
y social.
Fue por muchos años el centro de grandes eventos,
principalmente en los fines de semana cuando ofrecía
una variada programación, bajo la estricta vigilancia
de los esposos Malloy, quienes le daban ese toque familiar,
sinónimo de triunfo y confianza.
En junio de 1923 se presentó un fuego que destruyó
gran parte de las instalaciones, pero con el esfuerzo indomable
y fuerte trabajo de sus dueños, nuevamente abre sus
puertas.
Con la Segunda Guerra Mundial y todas las restricciones que
se iban presentando, fue imposible hacer mas reparaciones
a sus estructuras, que se fueron abandonando, hasta que en
1945 cerró en definitiva.
El gobierno de los Estados Unidos retomó el lugar
para convertirlo en una base de comunicación militar
y naval para botes del tipo PT, en las playas de La Restinga.
Terminó así la historia del famoso Hotel Aspinwall
de Taboga, sobreviviente de dos Guerras Mundiales y un incendio,
pero dejando un esplendoroso recuerdo.
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