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FERROCARRIL Y VAPORES EN LA CONSTRUCCIÓN DEL CANAL
La vía marítima fue la principal ruta usada
para la comunicación por barcos y para establecer un
medio útil y rápido en el transporte de pasajeros
privados de obreros y carga.
La Compagnie Universelle du Canal de Panama, en 1881, adquiere
por diez millones de dólares ( ( $ 10.000.000.00 ),
la Compañía del Ferrocarril que había
estado en funcionamiento desde 1855 y con un éxito
extraordinario. Esta misma Compañía ferroviaria
era la propietaria de la línea de vapores Centroamericana.
Para los franceses era una cuestión de vida o muerte,
en su aspiración de construir el canal interoceánico,
llevar a cabo la compra del Ferrocarril de Panamá.
Armand Reclus, el ingeniero jefe de las obras del Canal,
en su correspondencia que dirigía a las oficinas centrales
en París, rogaba, en forma muy vehemente, que se adquiriera
el Ferrocarril, ya que en su opinión, era " absolutamente
necesario ser los dueños del ferrocarril". Había
que comprarlo y pagar el monto que sus amos pedían.
Los americanos, simplemente seguían " órdenes
de New York para crear todo tipo de dificultades para el avance
de los trabajos".
El precio, primeramente establecido de $ 200,00 por acción,
fue ahora aumentado a
$ 250.00, pero con algunos costos adicionales, el precio del
Ferrocarril subió a un poco más de $ 20.000.000.00,
o sea a $ 292.00 por acción, cuando el valor verdadero
de cada una, llegaba a ser apenas $ 100.00.
En los círculos financieros esta operación,
se llegó a considerar un atraco, pero sin ninguna duda,
fue necesario acceder a estos términos, para controlar
el ferrocarril y proseguir con la construcción de la
magna obra,
Hacia 1893 se inició la linea Columbia, con la adquisición
de los vapores Finance, Allianca y Advance.
Posteriormente, en 1904, cuando los Estados Unidos adquirieron
todas las propiedades de los franceses, el Ferrocarril y la
línea marítima, pasaron, también, a sus
manos.
Adicionalmente, se adquirieron los vapores México
y Habana, que fueron rebautizados como Colón y Panamá,
así como también el Shawmut y Tremont, cuyos
nuevos nombres fueron Ancón y Cristóbal..
Hacia 1920 y como efectos de la gran crisis de 1918, la Panama
Railroad Steamship Line, disminuyó su flota. El Advance
y el Allianca fueron retirados, el Ancón y Cristóbal,
fueron remodelados y el Finance, se había hundido algunos
años antes.
En 1939, fueron lanzados al mar, tres nuevos barcos, Panamá,
Ancón y Cristóbal, con
todo el equipo ultramoderno de esos tiempos y las mayores
medidas de seguridad, que se podían ofrecer y toda
la comodidad para los viajeros..
La compañía naviera ahora cambió su
nombre a Panama Line.
Con la entrada de los Estados Unidos al conflicto guerrero,
el 7 de diciembre de 1941,
El Panamá y el Cristóbal, fueron usados para
el transporte de las tropas y el Ancón, fue
asignado a la flota mercante americana, donde tuvo una brillante
hoja de servicios, con participación en muchas batallas
y en varias de las invasiones guerreras.
Después de estos actos históricos fue regresado
a la Panama Line el 25 de febrero de 1946.
El Cristóbal volvió a sus antiguos propietarios
el 14 de junio de 1946.
Una Orden Ejecutiva del Presidente Harry S. Truman, el 1
de julio de 1951, ordenó el cierre de la Panama Railroad
Co. y tanto la línea de vapores como el ferrocarril,
fueron establecidos como departamentos separados.
Para el mes de junio de 1961, el presidente Eisenhower ordenó
que la Panama Line transportase, únicamente, a empleados
del Canal y que no admitiese cargas comerciales.
El Ancón fue dedicado a las labores de buque escuela
hasta 1973, . cuando se procedió a desmantelarlo.
La Panama Line fue una empresa muy exitosa, que transportó
a tropas norteamericanas, a empleados del Canal y a civiles,
incluyendo a panameños.
Sirvió por muchos años como transporte de estudiantes
de nuestro país, que iban a colegios en Estados Unidos
o cuando regresaban de vacaciones. En esos tiempos, la aviación
no estaba muy desarrollada, en lo relacionado con los viajes
aéreos para pasajeros.
Esa travesía marítima, en cualquiera de los
barcos de la Panama Line, fue
en todo momento, muy cariñosamente recordada por los
viajeros, existiendo, además, muy románticas
anécdotas.
El ser invitado a la mesa del Capitán, siempre representó
un honor para aquellos que en alguna ocasión, pudimos
gozar de ese privilegio.
Terminada la Segunda Guerra Mundial, el transporte de carga
y pasajeros, por vía aérea, fue tomando un enorme
impulso, mediante todos los trucos publicitarios para desarrollar
entre los pasajeros, la confianza en esta forma de transporte.
La Pan American Airways, que unía a todos los países
americanos, imprimía mensualmente, un boletín
de noticias llamado CAMINOS DEL AIRE, donde aparecían
los nombres y fotografías de importantes personalidades
del mundo político, diplomático, profesional
y militar, que habían empleado sus aviones como pasajeros.
Para infundirle a la población la confianza necesaria
para surcar los aires en sus futuros vuelos.
La idea general de la citada promoción era ir creando,
poco a poco, confianza en el transporte aéreo y así,
obtener las ventajas que ofrecía la seguridad y rapidez
de este tipo nuevo de transportación y convertirlo
en el inmenso imperio que es hoy día.
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