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CEDER O VENDER EL CANAL DE PANAMA SUGERIDO EN 1927
El Dr. George F. Austin,un conferencista muy reputado y reconocido
a finales de la década vigésima del siglo XX,,
dictó el 8 de diciembre de 1927, en Jacksonville, Florida,
una conferencia titulada "LA SOBERANIA DEL CANAL DE PANAMA
Y LOSCOMPROMISOS ENTRE ESTADOS UNIDOS Y PANAMA".
Desde inicios de la exposición de la temática
expresó " el problema de la soberanía del
Canal Istmico, es el más complicado de cuantos confronta
hoy el país y el cual se discute muy poco fuera de
Panamá, pero llegará el día en que el
pueblo de Estados Unidos tenga que fijar en él la atención.
Es la cuestión interamericana más complicada
que se haya presentado y se pueda presentar."
" No existe el convencimiento pleno de que los Estados
Unidos tengan derechos soberanos en ese territorio"
Austin mantiene una visión clara de la realidad que
se vive en ese año ( 1927 )
y lo difícil del problema que está analizando
" duda sobre los derechos soberanos de su país
en la franja canalera y que se trata de un tema que no se
discute ni comenta mucho en otras partes".
La internalización de nuestra lucha por obtener un
pacto justo y equitativo, tuvo que esperar más de 50
años y empieza a extenderse, gracias al empeño
y lucha desplegados por Torrijos y su grupo, hacia esa dirección.
Es reconfortante observar como Austin analiza el tema de
la soberanía, sin ningún tipo de ataduras ni
de reticencias en el lenguaje empleado.
Continúa el conferencista " Pareciera que lo
más lógico y equitativo sería que Estados
Unidos reconociera la soberanía que tiene ¨Panamá
sobre el Canal de Panamá y hasta el derecho que le
asiste para explotar la vía interoceánica. Esto
tendrá que hacerse por un principio de moralidad y
como una muestra de magnanimidad de parte de los Estados Unidos,
en pro de la existencia y el desarrollo de una nación
que irreflexiblemente cedió sus derechos a Francia
y después a Norteamérica".
Es necesario aclarar en estos momentos que Panamá
nada tuvo que ver con la firma del primer Tratado del Canal,
( Herran-Hay ) ya que solo era un Departamento de Colombia
en esos tiempos.
Apelar a la magnanimidad y moralidad por parte de los Estados
Unidos de fines del siglo XIX, es una esperanza con muy poca
posibilidad de realizarse, ya que después de la Doctrina
Monroe, solo la expansión territorial pareciera ser
la política exterior de más alta prioridad en
dicho gobierno.
" La cesión del Canal de Panamá debe ser
como la expresión de buena voluntad que anime a Estados
Unidos en sus relaciones con Panamá."
" Legalmente tiene los mecanismos para ello y también
porque cuenta con el poder material para hacerlo y con su
habilidad para sostener el sentimiento americano que prevalece
hoy, pero no seguir ganando antipatías de las Repúblicas
del Caribe, ni las de la nueva generación de Panamá."
" Esta sugerencia no significa que regalemos una empresa
que nos ha costado más de un billón de dólares
y que está produciendo mensualmente, alrededor de dos
millones y medio de pesos oro, sino que debemos ser consecuentes
con una nación hermana, que inadvertidamente se sacrificó
concedernos lo que nos ha concedido".
Estados Unidos nunca apartó el derecho de la fuerza
para mantener su hegemonía en el Canal, ya fuera de
tipo militar o económico, aunque todo el aparataje
poderoso de las tropas acantonadas, imponía un tremendo
respeto para ir a operacioes suicidas.
El presidente Roosevelt a pesar de su fogosa personalidad
y firme carácter, nunca dio órdenes de atropellar
a Panamá. Había manifestado en diversas ocasiones
que no existían planes para establecer una colonia
dentro del Istmo de Panamá.
Fue, por el contrario, una de las figuras que desde un principio
se declararon a favor de Panamá ante la decisión
de la ruta canalera y posteriormente, con una estrecha vigilancia
para que no no se repitiera el desastre de la Compagnie Universelle
du Canal Interoceanique.
Ante incongruencias de interpretaciones ambiguas del texto
del Tratado, las protestas panameñas no se hicieron
esperar y desde 1904, apenas meses después del movimiento
separatista de Colombia, ya aparecían las voces de
patriotas istmeños clamando por nuestros derechos.
Con el ánimo de escuchar estas reclamaciones, el Presidente
Roosevelt, envió a Panamá, a su Secretario de
Guerra, William H. Taft, quien se entrevistó con la
parte panameña y surgieron modificaciones, principalmente
de tipo económico, ( derechos aduaneros, correos, acueductos)
que fueron plasmadas en el llamado Convenio Taft, que años
más tarde, fue rechazado por la propia nación
norteña, pero bajo otro gobierno.
Expresaba el doctor Austin que "Panamá es la
única nación que no se beneficia con el Canal
y es más bien su ruina económica. Cualquier
otro país latinoamericano gana más, aún
cuando el Istmo tenga un sinnúmero de vendedores de
souvenir y turistas".
Si Panamá no obtuvo grandes ganancias en esos primeros
años, presentes están los logros en el el aspecto
sanitario ( acueducto, pavimentación y escuelas) luz
eléctrica, viviendas, hospitales, que indudablemente
repercutieron en aspectos muy positivos para la nación
panameña.
Es algo importante destacar que Austin también fue
uno de los primeros personajes de categoría internacional,
que expresó en forma positiva, sobre la capacidad del
ciudadano panameño para
administrar por sí solo el Canal de Panamá y
dijo, con mucha franqueza que " la habilidad de ese país
para manejarlo no es una cuestión que deba discutirse,
porque la inteligencia está distribuida en todas las
naciones y Panamá también tiene su parte.
Añade que " El error étnico mayor que
se registra en la Historia fue el que cometió los Estados
Unidos al sacar 30.000 hombres de la zona templada y llevarlos
dos mil millas al sur, a la zona tórrida. Somos también
responsables de haber introducido 60.000 negros antillanos
en el Istmo, otra espina que hemos clavado".
El error no fue introducir esa masa de antillanos, sino más
bien, el no devolverlos a su país natal como demandaban
los Tratados, pero una vez establecidos en Panamá y
al dársele todas las oportunidades de estudio y trabajo,
se observó que daban muy buenos resultados en las responsabilidades
que se le asignaban.
Esos avanzados pensamientos del Dr. George F. Austin resultaron
proféticos y lo señalaron como un gran conocedor
de la psicología del panameño, demostrando una
gran fe en la capacidad nuestra para manejar la empresa del
Canal, hecho que presentaba amplias dudas en varios sectores
norteamericanos..
El tiempo y la eficiente labor desempeñada por nuestros
compatriotas en la administración del Canal y durante
estos dos años continuos y posteriores al 31 de diciembre
de 1999, son la más elocuente respuesta para los pocos
incrédulos que aún persisten ante las pruebas
de la capacidad de los panameños para manejar el Canal.
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