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BUNAU VARILLA Y LA CONEXIÓN RUSA
Si hubo una persona en la Historia que se
entregó, en forma completa, con marcado entusiasmo, fe y
dedicación, para obtener la construcción del Canal
Interoceánico por la ruta de Panamá, ese fue el ingeniero
Philippe Bunau Varilla.
En Francia, los Ingenieros de Estado, estudiaban en
L'Ecole Polytechnique y luego pasaban, solo los más brillantes, a
L'Ecole des Ponts et Chaussees. Los ingenieros civiles, por otra parte
terminaban su carrera en L'Ecole Centrale des Arts et Manufactures.
Posterior a recibirse, después de una brillante
página universitaria, decidió por su propia voluntad, trasladarse
a Panamá, para trabajar en el Canal.
Al poco tiempo de su arribo al Istmo, por esos
avatares del destino, llegó a desempeñar la posición de
Ingeniero Jefe de las obras, aunque en forma temporal.
En París, mientras tanto, hacia noviembre de
1892, se había emitido una orden para entablar juicio al Conde Ferdinand
de Lesseps, su hijo Charles, Gustave Eiffel y otros más.
La situación era de verdadera agitación
por todo lo relacionado con Panamá, cuyo nombre era sinónimo de
escándalo, corrupción, desfalcos, malos manejos, derroches y
robos.
El sentimiento popular se pronunciaba, casi
unánimemente, contra los Directores de la Compagnie Universelle du Canal
Interoceanique, que después fue confirmado por el veredicto de
culpabilidad que recibieron dichos personajes.
Dentro del caos político-financiero, la
posibilidad de una mejoría, solo se vislumbraba, mediante la
intervención de capital extranjero.
El ingeniero francés multiplicaba sus esfuerzos
para la reactivación de los trabajos, dedicándose a viajar por
diversas ciudades de Europa y América, imprimiendo gran vehemencia,
animación y entusiasmo en sus actuaciones, escribiendo artículos,
pronunciando conferencias, concertando entrevistas con personajes importantes y
de reconocida solvencia económica, para interesarlos en la compra de
acciones de la Compañía Francesa.
En Panamá, no era factible encontrar a nadie
dispuesto a invertir en una empresa fracasada, mientras que, era notoria la
urgencia de capital fresco, para reponer las arcas del proyecto.
Bunau Varilla, en su desesperación por salvar,
no solo el honor de Francia, sino de paso su propia inversión monetaria,
pensó en Rusia como el país que podría interesarse en
finalizar los trabajos del Canal de Panamá.
Esta idea no apareció por arte de magia, sino
como un corolario del recién firmado Pacto de Alianza Franco-Ruso, que
prometía una gran cooperación entre ambos países.
Después de realizar variados contactos con el
Ministro de Finanzas de Rusia, M. De Witte, a través del Príncipe
Tatischeff, viajó de inmediato a St. Petesburg.
En la entrevista subsiguiente, con duración de
una hora y media, Bunau Varilla, hizo una extensa exposición de lo
realizado en la obra y el pequeño esfuerzo que se necesitaba para
alcanzar el éxito final.
La participación de Rusia en el Canal de
Panamá, sería un gran complemento para el Ferrocarril
Transiberiano, que se empezaba a construir y formaría un círculo
por el hemisferio norte, similar al que ya tenían los británicos
en Suez.
Rusia obtendría de inmediato una puerta abierta
y directa hacia el Pacifico.
Aunque no llegó a conversar con el mismo Czar
Alexander, la respuesta del Ministro de Finanzas, demostraba que había
una esperanza, de darse las condiciones oportunas.
Al regresar a París, le expuso la
situación, al Primer Ministro, M. Casimir-Perier, quien se
manifestó igualmente interesado en iniciar conversaciones con los rusos
y además proponía ofrecerle a los Estados Unidos, que
subscribiera una tercera parte de las acciones.
Bunau Varilla salió de la reunión con
mucho optimismo y soñando una vez más, con la reapertura de las
obras.
Sin embargo, el 22 de mayo de 1894, el gabinete del
Primer Ministro francés, cayó de manera repentina en medio de una
violenta crisis política, y de esta manera, se esfumó la
posibilidad de salvar el proyecto francés.
Un manto de fatalidad, cubrió posteriormente, a
las notables personalidades relacionadas con este interesante asunto.
El Czar Alexander y el presidente Carnot de Francia,
murieron en 1894 y ya fue citado el derrumbe del gabinete francés.
La posible conexión rusa y la actividad
desplegada por Bunau Varilla para lograr el interés de dicho gobierno y
salvar el Canal de Panamá, demostraron claramente su perseverancia y
dedicación, por el triunfo de una idea.
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