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PAUL GAUGUIN COMO OBRERO EN EL CANAL FRANCES
Francia, la inmortal, se encontraba a finales del
siglo XVIII en un febril período de propuestas para lanzarse a la gran
aventura de construir un canal a través del istmo de Panamá.
Ya se había aprobado en el Congreso de la
Sociedad Internacional de Geografía (1873) en París, la futura
convocación a una reunión para discutir en el Congres d' Etudes
du Canal Interoceanique, (París 1879), la construcción de un
canal a nivel en el istmo de Panamá.
Los trabajos se iniciaron en febrero de 1881, con
grandes festejos y celebraciones.
Desde esa inauguración, la juventud francesa,
entendiendo que el orgullo de la nación se encontraba de por medio, con
encendido patriotismo se enroló en las filas de los trabajadores, muchos
de los cuales, eran mano de obra bien calificada.
El clima malsano de Panamá y la poca
atención de los aspectos preventivos de las enfermedades, determinaron
una alta mortalidad por muy diversas causas (malaria, fiebre amarilla,
pulmonía, disenterías, pulmonías, etc) .
Al principio no se informaba a París , casi
nada acerca de las espeluznantes cifras de muertos que ocurrían en el
istmo.
Contra todos los pronósticos, los
jóvenes de Francia viajaban a Panamá, para poner su gota de
sacrificio, igual que "soldados bajo el fuego", como lo describiera el
ingeniero Bunau Varilla.
Para 1887, cuando la fuerza laboral llegó a
16.217 hombres, con una mortalidad de 62.4%, el pintor Paul Gauguin y su amigo
Charles Duval,
Embarcaron en Saint Nazaire, Francia para trabajar en
el Canal, y contribuir con sus fuerzas para el triunfo francés. Luego de
reunir un capital, el plan era proseguir viaje a Martinique, una de las
paradisíacas islas del Pacífico Sur.
Gauguin había nacido en París (1848) y
por variadas circunstancias pasa varios años de su niñez en Lima,
Perú, para luego regresar a Europa a los 7 años de edad,
después de corta estadía en New Orleans.
También se hizo miembro de la Marina Mercante,
viajando por diversos puertos y por algún tiempo, visitó a Chile,
El Havre, Rio de Janeiro, Copenhagen, pero como el mismo afirmó "
había hecho de todo, sin aprender nada".
Hasta los 23 años, no tenía nociones,
ni tampoco le interesaba la pintura.
Por contactos con un pintor, amigo suyo, Emile
Schuffenecker, poco a poco, se fue avivando su entusiasmo por las artes, hasta
el punto de abandonar una lucrativa posición en el negocio de la Bolsa,
para dedicarse solo a pintar, seguro de sí mismo y de que
obtendría un reconocimiento posterior por todo el mundo.
A los 37 años, Gauguin se encontraba lleno de
inseguridades en su nueva profesión y no aparecía por
ningún lugar la ansiada fama y mucho menos zafarse de su crónica
penuria.
Como sus pinturas no se vendían de acuerdo con
su expectativa, se convierte cada vez más en un hombre amargado,
decepcionado, injusto con su esposa e hijos, terriblemente mal geniado,
sarcástico e hiriente.
En un momento llegó a escribir " He conocido
las profundidades de la miseria, he sufrido hambre y frío y todo lo que
les acompaña".
Empeñado en descubrir algo nuevo en el arte,
hacia 1883, fue uno de los primeros exponentes de un enfoque diferente a la
pintura que la alejaba de la realidad, para entrar en lo inmaterial, irreal, al
mundo consciente e inconsciente. Este arte moderno tuvo en Gauguin al gran
profeta.
Hacia principios de 1887, se organizó la
primera exposición de sus obras, que apenas tuvo cierto éxito y
concluyó que " el arte no es difícil de realizar sino de vender".
Fue por ese mismo tiempo que un cuñado suyo
necesitaba de alguien para establecer una casa de cambio en Panamá, pero
al final de cuentas, no se llegó a formalizar nada.
No obstante, quedó germinando en su cabeza, la
idea de un viaje a América, lo que realizó en abril 1887, sin
dinero y sin saber. En realidad, que iba a hacer, escribiéndole a su
esposa, "Ya sabes, sin dinero todo es difícil, pero lo que deseo sobre
todo es huir de París, que es un desierto para el hombre pobre".
Aunque su reputación como artista iba
creciendo, volvió a escribir que " a veces "me paso tres días sin
comer, hecho que destruye no solo mi salud, sino mi empeño. Sé de
un lugar en el mar de Panamá, una isla pequeña del
Pacífico (Tobago ), casi deshabitada, libre y fértil.
Cogeré mis pinceles y me hundiré en la sombra, lejos de la
ciudad".
Gauguin logró convencer a su amigo y pintor
Charles Laval, para realizar juntos el viaje a Panamá.
La tierra en Taboga (Tobago debió ser un error
de escritura ) resultó ser demasiado cara, escribiendo el pintor " estos
imbéciles de Colombia desde que se empezó a hacer el Canal, no
dan un metro de tierra a menos de seis francos. Está completamente
incultivada, pero en ella crece de todo. A pesar de que es imposible construir
un albergue y vivir de frutas, se le llegan a uno como si fuera un
ladrón".
Con hambre y sin dinero, no tuvo otra alternativa que
solicitar un trabajo como peón excavador en el proyecto del canal a
nivel. Como era alto, fuerte y robusto, fue aceptado de inmediato.
Su amigo Laval, en cambio, ni se le ocurrió
salir a trabajar de 5:30 a.m. a 6:00 p.m. bajo un sol abrasador, calor inmenso,
mucho sudor y donde por la noche aparecían los mosquitos para acabar de
minar las escuálidas fuerzas. Sabiamente, se dedicó a pintar
retratos de altos funcionarios del Canal y de gente rica de Panamá,
actividad que le resultó muy provechosa. Gauguin rechazó de
entrada esta posibilidad, porque no era la forma apropiada de hacer arte.
La labor de tirar pico y pala en el Canal
Francés, era algo demasiado fuerte y agotador, aún para un tipo
fornido como el pintor Gauguin.
Empezó a odiar a los panameños, algo
que llegó a su clímax cuando fue llevado preso, con esposas
puestos y exhibido por las calles de la ciudad, por haberse orinado en
público. Escribió " solo porque oriné en un apestoso
agujero, lleno de botellas rotas y excrementos, me llevaron por todo
Panamá custodiado por dos gendarmes, y al final tuve que pagar una
piastra. Me hubiera gustado hacerle algo al gendarme, pero aquí la
justicia es rápida, van siguiéndole a uno, a cinco pasos de
distancia y si haces un movimiento, te meten una bala en la cabeza".
Después de todos estos incidentes,
decidió salir de Panamá, tan pronto como pudiera ahorrar para un
pasaje y viajar a Martinique, lo cual le tomó casi dos meses. Sin
embargo, unos días antes, fue despedido desde París por
reducción de fuerzas.
Convenció a su amigo Laval , quien
había sobrevivido a un ataque de fiebre amarilla, para que siguieran de
compañeros de aventuras, ahora con un rumbo completamente diferente y
exótico.
En su breve paso por Panamá, se mantuvo en sus
principios e indudablemente fue el más distinguido peón excavador
que contribuyera con su sudor y fuerzas, al fallido intento francés de
construir un canal. Escribe, " durante mi estancia en Colón (hizo un
corto viaje a esa
Escribe " durante mi estancia en Colón, (hizo
un corto viaje a esa ciudad ), me puse enfermo, envenenado por las cenagosas
emanaciones del canal.
Gracias a mi energía, lo resistí, pero
aquí en Martinica, cada vez me encontraba peor. Hace un mes que padezco
disentería y fiebres palúdicas. Parezco un esqueleto y apenas
tengo fuerzas para hablar, después de haber estado tan enfermo que todas
las noches me sentía morir. Al fin me he recobrado".
Esta época como pintor en Martinique fue muy
productiva, ya que a su regreso a París, después de dos
años, trajo muchos cuadros de indudable valor artístico y que le
rindieron, un sostén económico y fama internacional.
Taboga, sin haber realizado lo que estaba ocurriendo
y menos todavía, el futuro que tendría ese personaje,
había dejado escapar la oportunidad histórica de contar entre los
habitantes de tan bella isla, a una muy destacada figura de la pintura
universal.
Es casi seguro que los cuadros, Tehura, La Vahine, La
semilla de Areois, varios desnudos, Muchacha con abanico, la Ofrenda y Senos
con flores, que figuran entre las 74 producciones de Gauguin en los mares del
Sur, hubieran tenido como modelos a lindas taboganas.
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