|
EL CANAL DE PANAMÁ Y SUS FERRIES
English Version
Para las generaciones anteriores a 1962,
los transbordadores de automóviles a través del canal, mejor
conocidos como ferries, siempre tendrán un lugar escogido en el cofre de
los recuerdos, porque cumplieron a cabalidad la misión de prestar muy
valiosos servicios en una época muy importante de nuestra historia.
Desde 1923, el ejército de los Estados Unidos
había establecido la comunicación entre ambas orillas de la gran
zanja empleando barcazas y remolcadores movidos por gasolina, que surcaban por
las esclusas de Pedro Miguel, para realizar trabajos estrictamente relacionados
con el aspecto militar.
Hacia 1927 se transfirió el control de esta
operación para la División de Dragas de la Comisión del
Canal, que implantó la modalidad de diez viajes, ida y vuelta todos los
días, con la excepción de martes y jueves, cuando eran reducidos
a cuatro.
Como la carretera nacional bajo los impulsos del
Presidente Belisario Porras aún se encontraba en las etapas finales de
su construcción, no existía una apremiante necesidad para
resolver el problema del transporte de un extremo al otro del canal.
Además la población total de la república se
mantenía numéricamente baja y por consiguiente, había muy
pocos automóviles.
La comunicación con el interior del
país se llevaba a cabo, casi en su totalidad por la vía
marítima, ya sea por naves de poco tonelaje o por los buques
pertenecientes a la Compañía Nacional de Navegación de los
Hermanos Pinel, que viajaban de David hasta el muelle nacional y viceversa, o
por aquellos lujosos barcos de la United Fruit Co., que unían a Puerto
Armuelles con Balboa y New Orleans.
Para 1930 se consiguieron remolcadores a vapor en
lugar de gasolina y se amplió el horario de trabajo de 6 a.m. a 9 p.m.
todos los días.
Como respuesta al tremendo aumento en el
número de los automóviles y a una carretera central hasta
Chiriquí muy pronto a inaugurarse, la antigua Panamá Canal
Mechanical Division, construyó dos ferries en agosto de 1931,a un costo
de $127.930 cada uno.
Recibieron los nombres de Presidente Amador y
Presidente Roosevelt (en honor a Theodore "Teddy" Roosevelt, primero de los dos
presidentes norteamericanos con igual apellido) y eran embarcaciones gemelas,
con una capacidad para 30 carros, 125 pies de largo y 38 de ancho, con motores
Diesel de 375 caballos de fuerza, desplazando 68.7 toneladas y velocidad de 6.8
nudos por hora.
Asignados a las esclusas de Pedro Miguel por los
primeros meses, fueron trasladados el 1 de septiembre de 1932 a Balboa, cuando
se construyó la carretera para unir la terminal oeste del ferry con la
vía central en Arraiján.
Se designó tanto a esta carretera como al
servicio de transbordadores con el nombre de Thatcher Highway and Ferry
Service, honrando la memoria de Maurice Thatcher, destacado administrador civil
durante los años de 1910 a 1913 y posteriormente miembro de la
Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos, donde
prohijó la ley que establecía el Instituto Conmemorativo Gorgas
en esta ciudad.
Los viajeros procedentes del interior de
Panamá debían adaptarse a los horarios preestablecidos de 6 a.m.
a 9 p.m. con pasajes cada 30 minutos de ambas orillas, y en consecuencia,
planearlo todo para llegar al ferry dentro de esos límites, o de lo
contrario resignarse a esperar pacientemente hasta el arribo de uno de ellos,
proveniente del lado opuesto.
En julio 1 de 1935 y debido a una gran demanda por
estos servicios, fueron ampliados a las 24 horas del día. Terminaba
así, parcialmente, una pesadilla para los sufridos interioranos.
Los automóviles bajaban o subían por un
puente especial de acceso al ferry y eran acomodados en estricto orden y lugar
por uno de los miembros de la tripulación.
El cruce mismo del canal, era todo un
espectáculo cuando ambos transbordadores se encontraban entre saludos y
pitazos de bocinas roncas.
Casi llegando al final del corto recorrido, el
capitán daba la orden, mediante toques de campanas, para detener las
máquinas y luego maniobrar libremente buscando el lugar de atraque al
muelle, después de golpear con suavidad a los tablones laterales.
La puntualidad de los horarios era una de las
principales características, además que fue completamente gratis
durante todos los años que permaneció funcionando.
Aquellos que hicieron estos cruces nunca olvidaran el
aroma salino del mar, las olas chocando contra la quilla del ferry, el
frío reinante en horas de la madrugada y sobre todo, el descanso que
representaba esos cuatro minutos de viaje en aguas del canal, después de
un largo y agotador viaje por una carretera estrecha y llena de peligrosas
curvas.
En agosto de 1940 se inició otro servicio de
transbordadores en el Lago Miraflores, tipo barcazas remolcadas por motores de
gasolina, para funciones militares principalmente, con motivo de un tercer
juego de esclusas que se pensaba construir, para absorber el incremento de las
nuevas poblaciones e instalaciones de la Armada y Marina de los Estados Unidos.
El año cumbre fue 1941 cuando se transportaron
990.000 carros y 5.590.000 pasajeros por el ferry Thatcher y 422.000
vehículos y 1.500.000 pasajeros en el Lago Miraflores.
Estas inquietantes cifras estadísticas
hicieron pensar a la Comisión del Canal en la adquisición de
unidades adicionales. Con esta idea se compraron dos ferries que se encontraban
operando en la ruta New York y New Jersey, llamados el Governor Moore y el
Frank E. Gannett, conocido después como el Nassau.
El primero de los mencionados, se hundió en
medio de una gran tormenta en el Atlántico en enero de 1942 y mientras
era remolcado hacia Panamá. El segundo llegó al puerto de
Cristóbal en noviembre del mismo año, y después de ser
remodelado, se bautizó con el nombre de Presidente Porras.
 El Ferry "Presidente Porras"
Este ferry, construido en 1927 en Camden, New Jersey,
tenía una capacidad para 500 pasajeros y 50 carros, motores Diesel y 155
pies de largo. Se empleó inicialmente como reemplazo de los otros
mientras se les realizaban reparaciones o trabajos de mantenimiento.
En el Día del Trabajo de 1950 se inició
en una nueva faceta para viajes de turismo en el corte de Culebra o en las
esclusas, llevando a personajes distinguidos y muchas veces a niños de
las escuelas públicas.
Los transbordadores, igualmente, sirvieron para
variadas misiones de urgencia, caridad y para el movimiento de tropas durante
maniobras militares y períodos bélicos.
El 3 de junio de 1942 se terminó la
construcción del puente movedizo de Miraflores y como corolario directo
la suspensión de este ferry.
Con la apertura del puente de las Américas el
12 de octubre de 1962 y construido a un costo de $20.000.000, el servicio de
transbordo de automóviles por el canal, llegó a su final.
Se estimó que durante los 30 largos
años de trabajo, todos los ferries transportaron alrededor de 90
millones de pasajeros, 15 millones de vehículos e hicieron 1.341.000
viajes, con una sola y pequeña colisión contra un barco en el
canal, sin mayores consecuencias para ninguno, lo cual viene a representar un
0.00029% de accidentes, marca de seguridad muy difícil de igualar, que
acentúa y destaca el marcado profesionalismo y la gran responsabilidad
del personal encargado de estas operaciones.
El ferry Presidente Porras necesitaba reparaciones
por $750.000 y era obvio que no se iba a invertir tal suma, decidiéndose
por su venta a Chile.
El Ferry "Presidente
Roosevelt"
El Presidente Amador y Presidente Roosevelt fueron
adquiridos en pública subasta junto con las instalaciones de abordaje y
partes de repuesto, por la compañía Simon Canarte B.,c/o American
Export and Import Co., de New Orleans, Louisiana, por un total $39.000 y
vendidos posteriormente a Guayaquil, Ecuador.
Es una realidad que el Puente de las Américas
(los Estados Unidos siempre lo llaman el Thatcher Ferry Bridge), representa un
símbolo de progreso en el desenvolvimiento de la libre, constante y
expedita comunicación entre la ciudad capital y el resto de la
república. Sin embargo, no deja de ser cierto, que los viajes en los
ferries son recordados con una gran nostalgia, por esa época casi
romántica en la vida del canal y que nunca regresará.
|