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NADADORES EN EL CANAL DE PANAMÁ
English Version
La natación, ya sea como pasatiempo o deporte,
resulta ser una actividad muy placentera y fácil de llevarse a cabo, al
mismo tiempo que no conlleva un gran costo económico.
A medida que los trabajos del Canal de Panamá
avanzaban, mayores eran las posibilidades de encontrar y habilitar lugares
atractivos para ser utilizados en estas diversiones.
Ante dicha situación y para prevenir un uso
desordenado en estas áreas, el Coronel George W. Goethals, presidente de
la Comisión del Canal, publicó en diciembre de 1913 la circular
No. 515, por medio de la cual se restringían ciertas áreas para
la natación, con miras a evitar cualquier tipo de entorpecimiento a las
obras del canal.
Un lugar especial también se reservó
para el uso del personal estacionado en los fuertes Elliot y Otis.
Se autorizaba a la División de Policía
y Prisiones para el cumplimiento específico de estas disposiciones.
Aquellos que laboraban en equipos flotantes de
trabajo (dragas, remolcadores, excavadoras flotantes, grúas, etc.)
podían bañarse en el mar o en lagos, cercanos a su área de
trabajo, mientras se encontraran en horas no laborables, pero observando las
limitaciones legales ya existentes.
El deseo de cruzar a nado el Canal de Panamá
se hizo presente en muchas personas, tan pronto como la portentosa obra se
acercaba a su finalización.
El 12 de noviembre de 1913, se le dio un permiso
especial al capitán Allan Borran y a Hellen My Golding, para nadar en el
canal, pero sin incluir el corte de Culebra, que todavía no se
encontraba completamente terminado.
El capitán Borran lo realizó el 22 de
noviembre desde las esclusas de Gatún hasta unas 20 millas de distancia,
de 5:20 a.m. a 6:15 p.m., reanudando su travesía dos días
más tarde, a las 10:00 a.m. para llegar a Balboa a las 2:30 p.m. Treinta
millas en total, cubiertas en 16 horas y 35 minutos, con el período de
descanso ya citado.
Hellen My Golding nadó de Cristóbal a
Balboa en varias etapas, aunque su intento no incluyó el viaje por las
esclusas. Ha sido la única mujer en lanzarse a este tipo de aventuras,
hasta el momento.
El primer cruce del canal, de océano a
océano, fue efectuado por J. R. Bingaman y James Wendell Green, quienes
al solicitar el permiso respectivo, expresaban que tal honor se les
debía otorgar, por ser trabajadores de la Compañía.
El 18 de agosto de 1914, apenas tres días
después de la apertura oficial del Canal por el vapor Ancón, se
les concedió tal autorización.
Iniciaron su travesía el 22 de agosto y como
eran obreros del Canal, (su principal argumento), únicamente se les
permitió nadar los días domingos. De esta forma, el 18 de
octubre, terminaron el trayecto de 45 millas, con un total de 26 horas y 34
minutos de tiempo en el agua. Fueron acompañados por botes con
alimentos, tomadores de tiempo y por oficiales. Se les autorizó para
nadar en las esclusas cuando no estuvieran funcionando, de manera que se vieron
forzados a subir o bajar de ellas, por medio de las escaleras.
El evento más publicitado ocurrió el 14
de agosto de 1928, cuando el gobernador M. L. Walker, accedió a que
Richard Halliburton, hiciera la travesía, mediante el siguiente
documento:
Mr. Richard Halliburton Hotel Tívoli,
Ancón, Canal Zone
Señor:
Con referencia a nuestra conversación personal
en el día de hoy, le informo que no existe ninguna objeción por
parte de las autoridades del Canal hacia su proyectado nado de Colón a
Panamá.
Relacionado a este punto se le advierte que necesita
la serie de vacunas anti-tifoidea. También se le quiere informar que
lagartos han sido vistos con frecuencia en el Corte Gaillard.
Igualmente se le autoriza para ir en un bote con un
experto tirador un camarógrafo, y un reportero. También se le
autoriza nadar a través de las esclusas.
Se aclara que cualquier gasto que incurriera esta
expedición será por su cuenta y que el Canal de Panamá no
será responsable por cualquier daño que se le presente.
Atentamente, M. L. Walker Gobernador
Halliburton cruzó las esclusas a nado, con
ascensos y descensos en las mismas, como si se tratara del barco más
grande de la flota. Por su peso corporal (140 lbs) tuvo que pagar el
correspondiente peaje de $0.36. El periplo de Halliburton demoró 10
días con un total de 50 horas dentro del agua.
Después de su exitoso cruce, escribió
el libro "NEW WORLDS TO CONQUER" publicado en 1929 por la editora Bobs-Merrill
& Co., de Indiannapolis, Indiana. El capítulo octavo bajo el
título de THE S.S. RICHARD HALLIBURTON (página 90 ), lo dedica a
una descripción muy detallada y anecdótica de su esfuerzo.
Una nueva tentativa por cruzar a nado el canal, la
trataron de llevar a cabo en 1936, Marvin Beacham y Regis Parton, pero su
petición fue negada por las autoridades respectivas, después de
tener muy adelantados sus preparativos.
El 22 de junio de 1950, Charles McGinn cubrió
a nado desde Gatún hasta las esclusas de Miraflores , en un tiempo de 36
horas. El viaje duró seis días, con sus respectivos descansos.
El capitán Robert F. Legge hizo el recorrido
de Gatún a Miraflores, en octubre de 1958, en 21 horas y 54 minutos,
pagando $0.72 de costo por este cruce. Posteriormente, el gobernador William
Potter, le entregó la llave Maestra del Canal de Panamá, en el
grado de "BARCO HONORARIO" como reconocimiento a su hazaña.
El 12 de mayo de 1959, el sargento George W.
Harrison, nadó desde Gatún a las esclusas de Miraflores, en 22
horas y 52 minutos, con descansos fuera del agua para alimentos,
aplicación de las grasas y masajes. Sin embargo, no cruzó a
través de las esclusas de Pedro Miguel, sino que lo hizo a pié,
caminando por sus bordes. (Panamá Canal Review, agosto 1966,
página 8).
El 29 de diciembre de 1962, Albert H. Oshiver, fue de
Gatún a Gamboa en el tiempo récord de 29 horas y sin
ningún descanso en la ruta, pagando $0.72 como el equivalente a su
peaje. Arribó a Gamboa al día siguiente a las 5 a.m.
También se le otorgó la llave maestra del Canal.
El último intento para nadar por todo el Canal
y sin paradas, lo realizó el hindú Mihir Sen, el 30 de octubre de
1966, pero tuvo que abandonar la prueba después de 15 horas, debido a
fuertes calambres estomacales , cuando había cubierto 12 de las 45
millas del recorrido total.
Desde entonces no se ha concedido autorización
de ningún tipo para estas proezas.
El uso de las aguas de la gran zanja para buceos,
esquí acuático, acuaplanos, botes de pequeño calado,
hidroplanos, ferries, yates y otras categorías de vehículos
acuáticos, se encuentra muy bien delimitado en el CODE OF FEDERAL
REGULATIONS, que se revisa anualmente. El libro consta de 50 títulos,
divididos en capítulos. El libro 35 corresponde a las disposiciones
sobre el Canal de Panamá.
Es curioso observar el afán y la
motivación de las diez personas que han intervenido en esta
hazaña. La mayoría la efectuaron solo para vencer un deseo, para
llenar una meta en sus vidas y por dominar una obsesión.
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