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INAUGURACIÓN DEL CINE TEATRO CAPITOLIO
La situación económica de Panamá
en los inicios de la década de los '40 era muy próspera. Los
negocios marcaban una pauta muy satisfactoria y el pueblo en general, estaba
satisfecho.
Los años de la Segunda Guerra Mundial, que
habían sembrado muerte y destrucción en los países
europeos y algunos asiáticos, habían significado para nuestro
país una gran afluencia de dinero, precisamente derivado de las
actividades en la Zona del Canal.
No obstante la presencia de un estado de guerra en
Europa y la casi inminente participación de los Estados Unidos en el
conflicto bélico, los comerciantes panameños no se arredraban
ante futuros desenvolvimientos y mantenían un ritmo de inversiones muy
favorable para la nación.
La empresa Enrique Pascual y Cía. Ltda., era
muy creyente en la estabilidad de las finanzas panameñas y se
había lanzado a la construcción de un modernísimo teatro
que bautizaron con el nombre de CAPITOLIO.
Se escogió al 1 de Octubre de 1941 como la
fecha de inauguración, como un homenaje al primer aniversario del
gobierno del Dr. Arnulfo Arias M., que se perfilaba como una
administración muy progresista, por el gran número de proyectos
de ley que había enviado para la consideración de la Asamblea
Nacional durante sus primeros doce meses de regir los destinos de la
nación.
El Teatro Capitolio era en verdad una joya
arquitectónica que venía a engrandecer a toda la ciudad. Con una
iluminación de múltiples colores se destacaba la gran marquesina
de luces que se regaban por la avenida central, precisamente en el mismo barrio
de Calidonia, donde se erguía majestuosa esta nueva joya de la
arquitectura, con muy anchas puertas de entrada y amplios pasillos.
Un concepto nuevo introduce la empresa Pascual, con
el señalamiento de las diez de la mañana para dar inicio al
espectáculo de inauguración.
La película escogida fue otro acierto sin
dudas, ya que se trataba del film CREO EN DIOS, estupenda obra con Fernando
Soler y producida por el sello de los éxitos, Grovas y Cía.
Otra gran novedad en esta sala de espectáculos
era la instalación del Mirrophonic Master 1941, la última palabra
en la concepción del sonido, que reproduce desde los tonos muy profundos
hasta los más agudos, sin dejar escapar ninguna imperfección, por
el contrario, se hace muy suave la percepción de la escala tonal, sin
tener que padecer violentos cambios en el oído.
El sonido se esparce por toda la sala de una manera
uniforme y permitiendo a toda la concurrencia disfrutar de una recepción
uniforme y tranquila.
Los ingenieros acústicos se esforzaron en
presentar a la audiencia capitalina una perfecta recepción, detalles que
estuvieron bajo la supervisión del técnico Perry R. Shehan.
Una amplia pantalla recibe en forma nítida y
perfecta, las imágenes que son proyectadas por grandes y modernas
máquinas.
Los altavoces muy bien distribuidos por toda la sala,
aseguran una claridad en la reproducción de los sonidos.
La película CREO EN DIOS, bajo la
dirección de Fernando de Fuentes, un material lleno de controversias,
tenía un tema muy fuerte que llevaba a grandes momentos de dolor en su
argumento.
Los precios que establecía el Teatro
Capitolio, que tenía el lema de " siempre el primero en su línea
", eran de
| Balcón: |
B/.0.25 |
| Luneta: |
B/.0.20 (adultos) B/.0.10 (niños) |
El inicia de las tandas regulares se
estableció para las 10:00 a.m., que de por sí constituía
un novedoso cambio en la rutina horaria de los otros teatros. Los domingos y
días feriados se proyectarían cintas para la población
infantil.
La Empresa Pascual manifestaba " que ponía a
las órdenes de la sociedad y del público en general, la
máxima obra del modernísimo teatro, completamente a su servicio.
Es un rasgo gentil que haciéndole honor, bien merece todo el apoyo del
respetable, en pago de sus infatigables luchas y contratiempos durante la
construcción del gran fenómeno que en la actualidad se levanta
todo lleno de orgullo a la ávida nacional, en el propio corazón
de la ciudad."
"A pesar de su aparente actitud soberbia, en su gesto
hay la gentileza acogedora que lo invita a uno a penetrar en su interior, ya en
él, se respira suma tranquilidad porque se advierta una tan sincera
confianza que hace pensar que del Teatro Capitolio, no debe uno de aislarse".
Este magnífico edificio, facilita un detallado
ambiente de admirable respeto, que se ensancha, llevando al extremo de no
considerarse estafado por su porte y fineza conque uno es recibido."
"El Puente de Waterloo" una extraordinaria
producción de la Metro Goldwyn Mayer, con actuaciones inolvidables de
Robert Taylor y Vivian Leigh, Lucile Watson, Mary Ouspenkaya, bajo la
dirección de Mervin LeRoy, siguió en la cartelera de los grandes
estrenos. Esta película es tal vez una de las más
románticas y clásicas historias de amor del cine de todos los
tiempos.
Muy pronto el Teatro Capitolio se fue convirtiendo en
la primerísima sala para los grandes estrenos y ocupó desde sus
primeros momentos un sitial privilegiado en el público panameño.
Sus fundadores vieron que la decisión fue
acertada al brindar una escogencia más para la diversión y
esparcimiento de la ciudadanía del país que vivía una
euforia colectiva por los tiempos de bonanza en que se encontraba.
El Teatro Capitolio fue un exponente del alto tipo de
cinematografía que se proyectaba en la ciudad capital y se
distinguió por la gran variedad de las películas que se
exhibían y la categoría de los artistas que tomaban parte en
ella.
Posteriormente también incluyó a
espectáculos vivos, con grupos de personas que hacían comedias y
que junto a los juegos de bingo que habían semanalmente, fue dominando
la audiencia de una manera muy convincente.
Por muchos años siguió en este rol de
importancia en el cuadro general de las salas de cines en Panamá.
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