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SEGUNDA TEMPORADA DE ARTE EN 1910
La población de la ciudad de Panamá en
1910, no podía menos que estar muy complacida, pues se anunciaba el
retorno de la Compañía de Opera de Marco Lombardi, que tanto
éxito tuvo dos años antes durante la inauguración
artística del Teatro Nacional (Octubre 22, 1908). La oficial fue el 1o.
Del mismo con la toma de posesión del presidente José Domingo de
Obaldía.
Panamá era un gran mercado para todos estos
eventos culturales, por la bonanza económica reinante durante la
construcción del canal y por ser la escala casi obligada en las rutas
marítimas de la navegación comercial del mundo. No resultaba
extraño que grandes espectáculos se presentaran con frecuencia,
no sólo en el mismo Teatro Nacional, sino en otros más
pequeños como el Metropole.
La Compañía Lombardi que venía
de regreso de una gira pro Norteamérica, estaba integrada por más
de 100 miembros y mucho más reforzada que en su anterior visita.
La promoción para este acontecimiento se
inició de inmediato con ventas anticipadas de abonos a un 20% de
descuento en el gran almacén A la Villa de París.
Se anunciaron los siguientes precios:
| palcos con 8 asientos: |
$40.00 |
| anfiteatro: |
5.00 |
| luneta: |
4.00 |
| galería: |
1.50 |
El jueves 2 de junio a las 8:00 p.m. debutó la
compañía con la ópera Fausto con el siguiente reparto:
| Margarita: |
Marina Calvi |
| Siebel: |
Adalgisa Granea |
| Martha: |
Srta. Baganielli |
| Fausto: |
Giovanni Nadal |
| Valentín: |
Giuseppe Maggi |
| Mefistófeles: |
Antonio Sabellico |
| Wagner: |
Pompo Elena |
| Director de Concierto: |
Fuglencio Guerrieri |
| Director de Coro: |
Giovanni Doranelli |
Una gran orquesta, coros de campesinos, estudiantes,
contribuyeron al gran éxito obtenido.
Para darle un toque de caché europeo, el Hotel
Panazone, anunciaba que permanecería abierto después de cada
función para brindar un menú especial y café a los
asistentes.
Para la noche inaugural se anunció la
siguiente:
| Sopa bouillion |
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| Ensalada de camarones con mayonesa |
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| Filete de carne con hongos |
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| Papas Fritas |
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| Demitasse |
Precio: $0.75 |
Debido a una copiosa lluvia que cayó esa
noche, la presentación de Fausto fue a sólo media entrada de la
capacidad del teatro.
Sin embargo, los comentarios generales indicaban que
la Soprano Marina Calvi había cautivado totalmente al público en
la escena, con su bien timbrada y melodiosa voz, en las difíciles
áreas de la ópera y en el soberbio final de la obra.
El director Guerrieri demostró una
extraordinaria habilidad en la conducción de la orquesta, que
brindó una demostración de verdadera clase.
El presidente de la república, encargado, Dr.
Carlos A. Mendoza acompañado por el secretario de Instrucción
Pública y alcalde del distrito estaban en el sitial de honor.
Otros palcos tenían a miembros del gabinete y
a escasas familias que se habían hecho presente desafiando las
inclemencias del tiempo.
Para el sábado 4 la cartelera anunciaba a la
ópera Tosca de Puccini con el debut de los notables cantantes Velia
Giorgi y Prieto Buganiela, quienes se anotaron un éxito resonante.
Al día siguiente, se estrenó El
Trovador, luciéndose en grado sumo la mezzo soprano Lola Frau, que
cautivó a la audiencia por la facilidad de la transición de
agudos a bajos y el desempeño en el difícil rol de gitana. Fue
requerida su presencia varias veces al escenario, por los calurosos aplausos.
El tenor Scalabrini, quien también debutaba
esa noche, se consagró, teniendo que repetir la romanza "madre infelici"
a demandas insistentes de la concurrencia.
El martes de 7 de junio se programó a
Rigoletto y la entrada fue tan paupérrima que hubiera sido causa muy
justificada para suspender la función. A pesar de ello, los artistas,
como verdaderos profesionales, supieron rendir al máximo para complacer
al valeroso público.
El jueves 9 le tocó el turno a la ópera
Mignon con una suerte parecida con referencia a la asistencia.
Los artistas, a pesar de tan débil apoyo, se
prodigaban una vez más en sus presentaciones ante esas nobles personas
que concurrían.
El sábado 11, la notable ópera Madame
Butterfly apareció en el escenario del Teatro Nacional.
La respuesta del público a estas
extraordinarias funciones operísticas era muy desalentadora, lo cual
obligó a un comentario del maestro Garay en el sentido de que
"decididamente la ópera no echará raíces en Panamá,
cuya afición teatral aún nos es desconocida".
A pesar de estas desalentadoras audiencias la
compañía prosiguió con su programa y así
pasó por el Teatro Nacional la cartelera siguiente:
Martes 14: Un baile de máscaras de Verdi.
Jueves 16: Carmen de Bizet. Dada la actuación
de la soprano Dolores Frau y su belleza tan cautivadora inspiró al poeta
Juan Arana Tovar a dedicarle un largo poema que en sus estrofas iniciales
decía:
"Catalana misteriosa que arrebatan a los
hombres, que enloquecen los sentidos ruiseñor de primavera,
hurí hermosa que a tus plantas como siervos, humillados y
rendidos tienes mil admiradores que dichosos ofrecieran sus mil
vidas para gozar de los fulgores que destellan tus pupilas,
soñadoras, adormidas"
| Sábado 18: |
Cavallería Rusticana de Mascagni Pagliaci de
Verde |
| Domingo 19: |
La Favorita |
| Martes 21: |
La Boheme de Puccini |
| Jueves 23: |
Madame Butterfly |
| Sábado 25: |
Carmen |
| Domingo 26: |
Gioconda |
| Martes 28: |
Lucía de Lammermour |
Para esta fecha y en vista del poco respaldo del
público, a pesar de los magníficos programas que eran
presentados, se decidió rebajar los precios:
| Palco con 8 asientos: |
$28.00 |
| Anfiteatro: |
3.50 |
| Luneta: |
3.00 |
| Galería: |
1.00 |
El jueves 30 se anunció la famosa ópera
Aída de Verdi, en honor del maestro Garay y de la Escuela Nacional de
Música y Declamación.
Rafael Masías, el representante de la
compañía, hizo unas declaraciones donde puntualizaba las enormes
pérdidas financieras sufridas, mencionándose cifras de
$15,000.00. El gobierno panameño decidió subvencionarla con
$5,000.00, gesto que fue muy apreciado por todos los artistas.
Un muy decepcionante viaje fue para la
Compañía de Opera Lombardi esta visita a Panamá,
después de haber tenido un gran triunfo al inaugurarse el Teatro
Nacional.
La cobertura de los medios periodísticos,
tanto del Diario de Panamá como la Estrella de Panamá, fue muy
buena. Aparecían excelentes comentarios ensalzando la labor de estos
grandes artistas que se prodigaban al máximo en cada función y
llamando continuamente al interés general por una mayor asistencia y
decidido apoyo.
Este sonado fracaso de la Compañía
Lombardi, ponía de manifiesto que para grandes y costosos
acontecimientos artísticos, no contábamos todavía con la
suficiente población y educación para respaldarlos.
El factor costo también influyó pues
para los habitantes de Panamá era bastante oneroso presenciar la
totalidad del brillante repertorio operístico que se le había
preparado.
Otro factor también muy importante, lo
constituyó el inclemente tiempo lluvioso, pues en varias noches de las
actuaciones programadas, se desataron copiosos aguaceros que impidieron a gran
parte del público hacer acto de presencia.
Daba la apariencia como si hubiésemos querido
caminar a demasiada prisa en estos pininos operísticos a que nos
lanzamos en 1910.
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