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PRIMERA TEMPORADA DE ARTE EN 1910
La joven república apenas pasaba de un lustro
de vida independiente y ya había inaugurado tres majestuosos edificios
en 1910: el Teatro Nacional, el Palacio de Gobierno y el Instituto Nacional.
Existía una gran avidez por aprender y por la
cultura en general en toda la ciudadanía.
Desde el 22 de marzo, se empezó a anunciar la
próxima llegada de la Compañía Italiana de Opera, que
procedía de unas exitosas representaciones en El Salvador, donde
habían recibido bonificaciones extras por los triunfos alcanzados.
El representante de la citada compañía
anunciaba que iban a permanecer en Panamá por un mes entero y
presentarían cuatro funciones cada semana.
Los artistas, todos de primera línea,
venían de su país de origen precedidos de una gran fama.
Los vestuarios y escenografía eran muy finos y
costosos.
Se anunciaban las carteleras operísticas que
contenían en su repertorio a las más renombradas del mundo. El
debut se planeó para los primeros días de abril, después
que llegaron a Panamá, el 29 de marzo a bordo del vapor Perú.
Se hizo una gran promoción en la ciudad y en
la Zona del Canal, con venta avanzada de la boletería en el lujoso
almacén La Ville de París, interés que se
incrementó notablemente al anunciarse el debut, para el domingo 3 de
abril a los 8:30 p.m. en el Teatro Nacional con la ópera Lucia De
Lammermoore de Donizetti, con el reparto siguiente:
| Lord Enrico Ashton: |
Sr. Geovachini |
| Lucía: |
Sra. Bresonier |
| Sir Edgardo Di Ravenweed: |
Sr. Sigaldi |
| Raymundo Bridenbent: |
Sr. Panciera |
| Lord Arturo Bukidoe: |
Sr. Perl |
| Alisa: |
Srta Genovel |
| Novmno: |
Sr. Camarini |
| Director: |
Sr. Villalonga |
Se anunciaron igualmente los precios para cada una de
las funciones, así:
| Palcos (Ocho Sillas) |
B/.32.00 |
| Anfiteatro |
4.00 |
| Luneta |
3.50 |
| Galería |
1.00 |
La noche inaugural resultó sencillamente
esplendorosa, con un teatro totalmente lleno, con asistencia de las más
destacadas personalidades del gobierno y la sociedad.
Los artistas y la bien acoplada
compañía de inmediato demostraron la gran clase y
categoría que tenían.
Para la noche del martes 5 de abril se
programó la ópera Rigoletto de Verdi, donde se destacaron el
tenor Geovachini en el rol principal y la soprano Luisa Bresonier en el papel
de Gilda.
Los coros y cuerpo de ballet estuvieron formidables
en sus actuaciones.
Para la tercera presentación (abril 7) se
anunció a IL Tovatore de Verdi. Esa noche se dedicó a los
residentes de la Zona del Canal y a las tripulaciones de los acorazados de la
marina norteamericana Tennessee y South Dakota, que se encontraban en el Puerto
de Balboa, lo mismo que al cónsul Sr. Allan G. Snyder.
El empresario de la compañía y primer
tenor, señor Sigaldi, se ganó los laureles en el gran papel que
realizó con Mantico. En el aria "Di quella pera" del tercer acto, los
aplausos fueron tan grandes y espontáneos, que se vio obligado a
repetirla.
La espléndida voz de mezzo soprano de la Srta.
Delgado en el rol de Azucena, aunado a su gran poder histriónico, fueron
factores decisivos para que el dúo "Casa de nuestra montaña", con
el señor Sigaldi, obtuviera una estruendosa ovación. Cada
función que pasaba, sólo contribuía a cimentar más
y más la gran profesionalidad de esta maravillosa agrupación. El
telón del Teatro Nacional se descorrió el sábado 9 a la
hora de Gounod donde el tenor Sigaldi y el señor Panciera, como Fausto y
Mefistófeles respectivamente, hicieron de esa noche, la delicia de los
amantes del bel canto.
Para el domingo 10, se pusieron en escena las
óperas Cavalleria Rusticana de Mascagni y la obra de León Cavallo
IL Paglicacci.
La gran obra de Puccini, Tosca, que teniendo un
extraordinario reparto y escenografía, sirvieron de fondo para la
impecable actuación de la señora Bresonier como Tosca y el de
Mario Caravali cantado por el señor Sigaldi.
Se reservó la noche del sábado 16 para
la interpretación de la obra La Traviata de Verdi brillando en forma
magnífica la señora Bresonier en el papel de Violetta y el
señor Sigaldi como Alfredo. El acompañamiento y la
actuación del resto de la compañía fue excelente en toda
forma, presenciando la ciudad de Panamá un acontecimiento cultural de
gran brillantez.
Al día siguiente la compañía
repuso la obra Rigoletto que tuvo una audiencia muy grande.
El 19 se vuelve a presentar IL Trovatore, dedicado a
la Colonia italiana, pero la concurrencia resultó muy escasa, recibiendo
los artistas una gran decepción.
Después sigue la obra de Donizzetti, Favorita,
con la mezzo soprano señorita Delgado en el rol principal. Se planea un
beneficio para la soprano estrella Sra. Luisa Bressonier con la ópera
española Marina, que fue muy concurrida. Durante los intermedios de los
actos 2 y 3 la homenajeada cantó varias arias de óperas, entre
ellas la Micaela de Carmen de Bizet.
Ya el 24 de abril la compañía tuvo que
reducir substancialmente los precios de admisión para la función
así:
| Palcos: |
B/.20.00 |
| Anfiteatro y luneta: |
2.50 |
| General: |
1.00 |
| Galería: |
0.50 |
El 26 fue repuesta La Boheme y el 28 se clausura esta
extraordinaria temporada con la ópera Aída, a beneficio de los
Asilos Bolívar y de los Huérfanos.
Las distinguidas damas de la sociedad Elisa R. de
Espinosa y Hortensia de Alfaro, auspiciaron esta función de despedida,
que se vio prestigiada por el señor Presidente de la República,
don José D. De Obaldía, y todos los miembros de su gabinete.
Fue en verdad una extraordinaria noche de gala y un
gran adiós para la Compañía Italiana de Opera, pues
había traído a Panamá todo su repertorio, que
presentó ante un público muy culto, pero sobre todo muy conocedor
de la música clásica.
La actividad teatro-musical, estaba en pleno auge en
esos años, ya que el año anterior había actuado la
compañía de comedias de María Guerrero, el transformista
Donnetti y varias revistas musicales en el Teatro Metropole, estas
últimas.
Meses después se anunciaba la segunda
temporada de ópera por la Compañía Lombardi y que
será motivo de otro análisis.
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